"La Belleza del Silencio", fue lo que le dijo uno de los pasajeros locales que venian en el mismo minibus publico que usamos para regresar a Zagora y con el que fui hablando gran parte del viaje, y tenia algo de razon.
Estoy parando en el "Auberge Restaurant Chez Ali", y ademas de estar a gusto y recomendar el lugar para hospedarse arregle la excursion con ellos.
Al final fuimos solo 3 turistas con otros tres guias a un grupo de dunas llamadas Erg Lahniti, en lo que es una de las puertas del desierto del Sahara, aunque lo bueno es que no son visitadas por otros grupos y estabamos solos. Si alguien viene a la zona no se les ocurra visitar las dunas de Tinfou, las vimos en el camino y sin literalmente solo para la foto.
Para llegar hicimos con nuestros guias 1 hora y media de camino en un minibus local hasta M'Hamid, donde almorzamos y salimos hasta las dunas. Ese tramo fueron dos horas, partes a camello (en realidad dromedarios) y partes a pie que lo de pasear en los animales tanto tiempo era algo aburrido.
Cuando llegamos a las dunas habia 3 tiendas: una para los guias y la comida, las otras para nosotros. Asi que descargamos los dromedarios que llevaban toda el agua y comida y nos fuimos a caminar por las dunas hasta el atardecer. Despues tomamos te, cenamos Tajine y seguimos al lado de un fuego entre las dunas tomando te, comiendo un pan berber que habian hecho y charlando los 6. Antes de medianoche toco dormir y me fui a mi tienda en la soledad y el silencio del desierto a descansar. Ya al otro dia nos levantamos despues del amanecer, desayunamos y emprendimos el camino de vuelta para llegar a Zagora el mediodia.
Estoy en invierno asi que la temperatura durante el dia esta bien, andara por los 27 grados (en verano puede llegar a 50) y puro sol, el tema es que a la noche bajan los termometros hasta apenas unos grados o temperaturas negativas. Aunque la tienda tenia alguna abertura use mi saco de dormir de montaña y no tuve ningun problema.
Aunque no es un excursion de dias por el medio del desierto, y solo es una toma de contacto, creo que la experiencia es buena y recomendable. Sobre todo cuando uno se sube a las dunas y se queda horas como tonto mirando las formas y los contrastes de color que ofrece ese mar de arena. Parece algo filosofico, pero mi compañero de bus estaba en lo cierto, se puede apreciar la belleza del silencio.