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viernes, 15 de abril de 2011

Cráter del Villarica y entre Araucarias Milenarias

Volcán Villarica desde Pucón, Chile
Volcán Villarica desde Pucón, Chile
Desde Puerto Montt llegué a Pucón, como contaba en el post anterior, el pronóstico del tiempo para los próximos días era bueno, así que quería aprovechar y recorrer la zona. Pero el objetivo principal era el de subir el Volcán Villarica, aunque en esta oportunidad tenía que ir si o si por agencia. No es realmente técnico, pero hay una parte de hielo y es obligatorio el uso de crampones y piolets, así que sumando a que no hay transporte público a ese Parque Nacional, no me dejaba muchas opciones. Recorrí varias compañías y me terminé decantando por una que me cobraba CLP 34000 (todo incluido menos comida), pero íbamos en un grupo de 5 con dos guías. Entonces como era media tarde y el sol seguía brillando intensamente me fui a dar una vuelta por la cuidad, llegando hasta la Playa Grande primero, donde estuve un buen rato relajado y luego seguí hasta La Poza, de donde hay una vista muy buena con el volcán de fondo.
Cima y cráter del Volcán Villarica, Pucón, Chile
Cráter del volcán Villarica
Entonces al otro día a las 7 de la mañana partimos hacía el Volcán Villarica (2847 mts), íbamos en la camioneta los dos guías, una chica Brasilera, un Holandés, dos Alemanes y yo. Llegamos hasta la base de unas aerosillas y comenzamos a andar. Está la opción de tomar esa elevación para ahorrar una hora de caminata (por CLP 5000), y yo no era muy partidario de hacerlo, pero por el fuerte viento no funcionaban. Así que comenzamos a ascender cuando el viento se fue intensificando, iba a ser durante la subida algo molesto, ya que por momentos te podía llegar a desestabilizar, además de tirarte en la cara polvo y arena volcánica. Por suerte todo el grupo tenía buen ritmo así que fuimos ascendiendo haciendo un par de paredes cortas, las primeras tres horas por tierra y arena volcánica hasta llegar a la capa de hielo o nieve compactada, ahí nos pusimos crampones, sacamos el piolet de marcha y a seguir avanzando por alrededor de hora y media. Ya cerca de la cumbre se termina el hielo por lo que hay hay que volver a guardar todo el equipo y hacer los últimos minutos de subida sobre roca y arena volcánica. El viento seguía siendo fuerte y nos tiraba de frente todo el gas y vapor que emana del cráter del volcán, que aunque no es completamente tóxico molestaba bastante en ojos y garganta. Entonces buscamos refugio del viento a un costado y almorzamos al lado del hoyo del cráter, disfrutando del entorno y las vistas, a 2847 metros de altura, algo que no se hace todos los días y menos con un volcán con algo de actividad, que emana mayormente vapor de agua mezclado con azufre. Aunque por el viento la visibilidad no era la mejor, los paisajes que ofrece durante la subida y desde la cima son impresionantes, desde la altura se llegan a ver, entre otros volcanes y cerros famosos, el Lanín, Llaima, Tronador, Osorno e innumerables picos. Entonces estuve un buen rato sacando fotos, y después de alrededor de una hora en la cumbre tocó hacer la bajada. La forma de descender es muy rápida, ya que todas las agencias hacen lo mismo, la parte sobre hielo se hace por otro camino, deslizándose sentado sobre la nieve, con una variedad de los famosos culipatines. Entonces lo que se tarda algo más de 4 horas en subir, se baja en alrededor de 60 minutos. La verdad es que la excursión es más que turística, llegan a hacer el ascenso unas 100 personas por día, pero la experiencia es muy buena, los paisajes excelentes y no todos los días se puede subir un volcán, y como decía antes, menos a uno con cierta actividad, que sigue emanando gases por su cráter.
Otra jornada la dediqué a una algo de caminata y visitas tranquilas, entonces me tomé el bus hasta el Lago Caburgua (CLP 700), donde estuve caminado y conociendo las Playas Negra y Blanca. De las dos, la mejor es la segunda, que está un poco más alejada de la parada de bus y es más tranquila. Como todos los lagos de la región, ofrece unos paisajes muy buenos y como casi no había gente era un buen lugar para tomar sol o relajarse, en mi caso almorcé tranquilo, dí unas vueltas y decidí seguir camino. Volví a tomar el bus rumbo a Pucón pero me bajé a los 5kms en el Cristo (CLP 500) y de ahí caminé por una calle de ripio primero hasta el Salto Bellavista para el que hay que desviarse algo más de un 1km. Sinceramente fui porque lo tenía en un mapa turístico y aproveché porque estaba en la zona, pero todos estos lugares están en propiedades privadas, por lo que te cobran por el acceso. Está bien para ir a pasar el día de picnic o quizás para acampar, pero en mi caso que iba por un rato, no se justificaba caminar y pagar CLP 300 por cada parada, entonces sin saber esto (me enteré después) entre a Bellavista y saqué un par de fotos para irme. Es una pequeña poza con dos caídas de agua de algo más de un metro. Entonces seguí camino, y al pasar por donde estaban los Saltos Los Copihues y cuando ahí me enteré que eran todos pagos decidí obviarlo y seguir directamente hasta los Ojos del Caburgua, que era lo que iba a ver en la zona. No es por ir de sobrado, pero ya llevo más de tres meses viendo paisajes patagónicos de cordillera y sinceramente ya pude apreciar bastantes saltos como para andar pagando por estar unos minutos en un lugar, ver una caída pequeña de agua y sacar una o dos fotografías. Entonces llegué a los Ojos del Caburgua, pagué los CLP 300 de entrada y en este caso si creo que valía la pena. Primero para contribuir para mantener las pasarelas, de las que había varios metros, después porque el lugar estaba muy prolijo y preparado para ir a pasar el día o acampar y por supuesto porque los ojos no están nada mal. Es una especie de poza celeste, donde desagotan de un lado tres saltos de más de 3 metros de altura y del otro una especie de cascada de un metro de altura con pequeños saltos a un costado. Además al final del sendero se llegá hasta la laguna azul, un pequeño estanque de agua de ese color. Con esta visita di por concluido el día, volví al cristo y retorné a la cuidad (CLP 700).
Araucarias milenarias, P.N. Huerquehue, Pucón
Araucarias, P.N. Huerquehue
Estuve también en el Parque Nacional Huerquehue, para ir me tomé el primer bus a las 8:30 (CLP 3400 ida y vuelta). El nombre del parque significa "Lugar de Mensajeros" en Mapuche y es un sitio muy bueno para ir a pasar uno o más días acampando en su interior. En mi caso fui sólo por unas horas y me alcanzó para deslumbrarme. Lo que recorrí fue la totalidad de los senderos Ñirrico y Los Lagos, unos 19 kms. El sendero Ñirrico es un camino explicativo que bordea el Lago Tinquilco y conecta con el segundo camino, que hace una especie de círculo, como su nombre lo indica bordeando varios lagos y atravesando un bosque que es espectacular, de lo mejor que he visto por el momento. A los largo de los caminos había varios coliguales, con muchas de sus cañas secas, ya que los coligues en esta zona cada 10 o 15 años mueren para dejar sus semillas y reproducirse, y justo era la época y lo que sucede es que ante tanta comida los roedores proliferan con velocidad e invaden la zona, por lo que crucé unos cuantos ratones en todo el recorrido. Terminado el sendero Ñirrico, se atraviesa una zona fuera del Parque Nacional, para volver de entrar luego de un tramo de casas, por el comienzo del camino de los lagos. Se comienza a ascender y además de algunos miradores se pasa inicialmente por la Cascada Nido de Águila y el Salto Trufulco, dos buenas paradas. Ya siguiendo con el camino se atraviesan unos puentes y se llega inicialmente al Lago Chico, la pena fue que en este sector, como en los miradores anteriores, hubo nubes bajas durante todo el día y no se veía a más de unos metros, así que elegí recorrer la especie de circulo que forma el circuito de izquierda a derecha. Entonces me fui hacia la Laguna Toro, que por suerte estaba despejada con muy buena visibilidad. Hice unas paradas para disfrutar del espejo de agua y seguí por el camino bordeándolo hasta el norte, y ya a esta altura se comienzan a ver araucarias de mayor porte que sobresalen del resto de la vegetación, junto con los líquenes conocidos como barba de viejo, que sólo crecen en lugares donde el aire es completamente puro. Al terminar de recorrer la costa Oeste de la laguna comencé a adentrarme en lo mejor que vi del parque, un bosque gigante de Araucarias milenarias, algunas de ellas con alrededor de 2000 años. Era más que impresionante ver a esos mastodontes, con sus cortezas cubiertas de líquenes, al menos a mi me llamaron mucho la atención. Por lo que recorrí el bosque por un buen rato, pasé por la Laguna Huerquehue, luego de cruzar una araña pollito que iba muy tranquila por el camino vi la Laguna Los Patos, para bordear finalmente los Lagos Verde y Chico, pero en el caso de estos últimos la niebla seguía cubriéndolos, entonces lamentablemente se veía poco. Ya era la tarde, y decidí terminar el recorrido, volviendo por el camino hasta la entrada del parque, para retornar a Pucón en el bus de las 17hs.
Termas Los Pozones, Pucón, Chile
Termas Los Pozones
El último día fue de relax, me fui para las Termas de Los Pozones (entrada durante el día CLP 4000, a la noche 5000), me tomé el bus de las 10:30 (CLP 1400 por tramo) y llegué 50 minutos después. Lo pregunté en turismo y a más gente, y había dos cuestiones que no me habían comentado y hay que tener en cuenta de este lugar. La primera es que al mediodía el nivel de agua de las piletas es el más bajo, ya que la recambian, entonces cuando llegué sólo se podían usar 2 pozas. La segunda cuestión es que con la entrada supuestamente uno se puede quedar sólo 3 horas, más que suficiente para mi gusto, pero no es para ir a pasar el día como dicen por ahí. Aunque refiriéndonos al sitio la verdad es que está muy bien, contra el río, en una de sus orillas hay unas 7 pequeñas piscinas hechas en roca que se van llenando con aguas termales. Además en el complejo hay baños, lugares para cambiarse, lockers (pero es mejor llevar candado propio), mesas para picnic, bancos y sillas. Así que como éramos al principio sólo 5 personas en el lugar, nos quedamos charlando en una de las pozas entre entradas y salidas de las aguas termales, duchas de contraste y algunos descansos. Luego de más de dos horas se estaba por cumplir el plazo, entonces decidimos volver en el bus de las 14.30. Como decía antes, la visita está más que bien, pero creo que sería mejor ir más tarde, para poder disfrutar de todas las piletas del lugar que tendrían que tener más profundidad.
Al otro día a la mañana dejé Chile para volver a Argentina, pero con destino Bariloche, vía San Martín de los Andes

martes, 5 de abril de 2011

Chiloé, singular y similar

Desde Chaitén, pasando brevemente por Puerto Montt, me fui para Chiloé, más precisamente para la ciudad de Ancud.
Dalcahue, Chiloé, Chile
Dalcahue, Chiloé, Chile
Quería conocer esta isla tan particular, que fue el último reducto de dominación Española en Chile, lugar frecuentado por piratas de diferentes nacionalidades, y que por su clima de frío, lluvia y niebla y aislamiento del continente durante años forjó a sus habitantes, los chilotes, con su carácter y costumbres tan especiales. Durante años fueron conviviendo en la isla sus pobladores originarios (Chonos, Huilliches y Cuncos) con los llegados de España, todos comenzaron a realizar actividades en el ámbito rural y a intercambiar experiencias y costumbres. De esta forma inventaron, entre tantas cosas, el trineo para poder desplazar materiales en el barro, el curanto para poder cocinar mariscos con papa y carne, y entre tantas costumbres surgió la minga, que consiste en desplazar una vivienda entre todos los vecinos, tirando del hogar con bueyes y deslizándolo sobre troncos de madera. Luego de trasladada la casa hacia otro lugar, el dueño invita a quienes participaron a comer y beber en una especie de fiesta local.
Pero volviendo a mi itinerario como llegué a Ancud a la noche, busqué alojamiento, fui a cenar algo y a descansar para comenzar a conocer la isla al día siguiente, que era Domingo.
Playa Arena Gruesa, Ancud, Chiloé
Playa Arena Gruesa, Ancud, Chiloé
Al otro día luego de desayunar ya salí a recorrer la cuidad, primero estuve por la Plaza de Armas, por donde había pasado la noche anterior. De ahí me fui hasta el puerto, haciendo escala previamente en el Mercado Municipal donde hay cosas para comer y se venden artesanías, pescado, mariscos, etc. En el puerto mucha gente estaba recién comenzando a moverse luego de la noche del Sábado, algunos empezando la rutina tranquilos y otros claramente despertando y combatiendo la resaca. Estuve un rato y luego de unas fotos seguí camino rumbo al Fuerte San Antonio. El día estaba espectacular, soleado después de cuatro días malos, así que aproveche para quedarme un rato en el fuerte, lugar donde se firmó la capitulación del ejército realista Español el 19 de Enero de 1826. Luego de algunas fotos y que llegó un tour decidí seguir caminando hacia el antiguo Polvorín, que está a unos metros y de camino a la Playa Arena Gruesa. La playa, por las vistas y el lugar, a mi gusto fueron de lo mejor, claro que el tiempo y el sol acompañaban y mucho. Almorcé ahí y estuve unas horas disfrutando, observando y hablando con pobladores locales, que me mostraron la ubicación de otros fuertes y baterías de defensa en la zona. Ya estaba por comenzar la tarde así que seguí callejeando por la cuidad y sus alrededores. Hay varias visitas para hacer no muy lejanas, pero tuve inconvenientes con las dos que me interesaban. Estaba en Abril y las Pingüineras de Puñihuil, que suelen ser habitadas por las especies Humboldt y Magallánicos, a esta alturas del año ya están casi sin ejemplares, entonces primer lugar descartado. El segundo era ir hasta el Fuerte de Ahui, pasando por Quetalmahue y el Faro Corona, pero como era domingo el transporte no era tan frecuente y a la tarde ya no quedaban servicios. Lo podría haber hecho al otro día pero no quería perder una jornada por estar unos minutos en el fuerte, así que decidí irme para Castro, la capital de la isla.
Palafitos, Castro, Chiloé, Chile
Palafitos, Castro, Chiloé, Chile
Ya en Castro busqué alojamiento para hacer base y seguir conociendo la isla. El primer día estuve por la cuidad y como me habían aconsejado me fui al puerto, a los puestitos contiguos a la feria artesanal a comer de parado ceviche de mariscos. Muy bueno, en unos platos de plástico y por sólo CLP 1000. Después de seguir caminando por la ciudad, ver los palafitos sobre sus costas, visité el Museo Regional (entrada a voluntad), que tiene buenas explicaciones sobre los pobladores originarios y acerca de la historia de los chilotes. Pasé varias veces por la Plaza de Armas y estuve dentro de la famosa Iglesia de San Francisco. Esta Iglesia es unas de las tantas construidas por la población de Chiloé entre los siglos XVIII y XX con una arquitectura singular, utilizando maderas locales como principal material. Se hacen circuitos a las Iglesias de la islas, yo en mi caso vi unas cuantas como seguiré relatando a continuación.
Al otro día salí por mi cuenta a hacer una visita por poblaciones con las famosas y particulares iglesias, la idea era salir temprano para llegar al punto más lejano y después volver haciendo paradas. Entonces primero me fui hasta Achao, en la Isla de Quinchao (CLP 1200, 1 hora), vi su iglesia, saque unas fotos y cuando estaba paseando por el lugar y no me llamaba nada demasiado la atención comenzó a llover. Me fui a la terminal rural comencé a regresar a Castro haciendo la primera de las dos paradas destinadas a la vuelta, Curaco de Velez (CLP 700).
Una pena porque en Curaco estuve más de una hora, haciendo tiempo y cada vez llovía más fuerte, no habría ningún lugar para tomar algo abierto a medio mañana, entonces después de ver el pequeño templo que se distingue del resto por su cuerpo triangular, pintado al frente de verde y su pequeña torre color madera. Me asomé un poco pasando la plaza y se veía una costa muy pintoresca, con lugares de comida sobre la calle frente al agua, que estaba repleta de cisnes de cuello negro nadando apaciblemente. Pero cada vez llovía más y no encontraba donde meterme para tomar un café o té y hacer tiempo, entonces me fui a mi tercer destino de la jornada, entonces luego de tomar el colectivo y el transbordador para dejar la isla de Quinchao llegué a Dalcahue (CLP 700).
Dalcahue es famosa por su feria artesanal de los domingos, era martes y la verdad no soy un apasionado de las artesanías, y menos las que venden a turistas, entonces me di una vuelta por el puerto, almorcé pescado fresco y como mientras comía paró de llover, aproveche para volver a salir y recorrer mejor la población, sacando fotos de su iglesia, plaza y de las embarcaciones. Eran las 3 de la tarde y no que quedaba más por ver en el lugar, así que decidí volver a Castro (CLP 700), pero para seguir hacia el sur e irme directamente a Chonchi (CLP 1200 Ida y Vuelta).
Ya en Chonchi primero visité su tradicional iglesia, Nuestra Señora del Rosario de Chonchi, que estaba pintada en su exterior de celeste, blanco y amarillo. Visitado el templo me fui caminando cuesta abajo para el puerto y la costa, donde estuve un par de horas paseando y observando a los locales con sus actividades marítimas hasta que comenzó a oscurecer y decidí volver a Castro.
Playa de Cole Cole, P.N. Chiloé
Playa de Cole Cole - P.N. Chiloé
Ya para despedirme de la isla, como tenía planeado de antemano me fui dos días al Parque Nacional Chiloé, al Sector Abtao (la parte norte, es denominada Chepu y están separadas). Llegué con un bus desde la terminal rural de Castro (I/V CLP 3000, 1,5hs). Luego de bajar en la parte de administración de CONAF en Chanquín y de que amablemente me explicaran el recorrido me fui hacia el destino que tenía en mente, la playa de Cole Cole, 16kms al norte bordeando el mar. Los primeros tramos no son demasiado entretenidos, 4kms siguiendo una carretera de asfalto, luego de cruzar un puente con forma de barco, se pasa a 2kms de ripio hasta que se termina la carretera, siempre atravesando algunas comunidades locales. Ahí luego de sortear unas lagunas se sale a la playa por donde hay que transitar por unos cuantos kilómetros. La verdad es que había mucho viento y estaba nublado, pero era una sensación rara, estar caminado absolutamente solo por la costa, en una playa tan ancha y bordeando el Océano Pacífico con sus olas, y un viento fuerte de frente que movía al ras del piso arena y espuma de las olas. Por algo más de una hora, el único ser vivo que crucé fue un lobo marino, que salía del agua y cuando me vio a la distancia volvió a adentrarse en el mar. En un momento se choca con un río el cual hay que cruzar por un puente y se sube un pequeño cerro donde hay una comunidad originaria, antes de volver a la playa y luego volver a atravesar otro río y otra comunidad. A partir de ahí el camino es de alrededor de hora y media, al principio cuesta arriba, entre bosques frondosos y con varios miradores que ofrecen unas vistas muy buenas de las playas, acantilados y el océano. En este tramo crucé gente a caballo, que venían de recolectar algas. Luego de atravesar el cerro se vuelve a descender hasta una playa que es finalmente la de Cole Cole, mi lugar de acampada. Había en refugio muy completo, baños y varios lugares para acampar en una especie huecos dentro del bosque pero frente a la playa, escuchando siempre el ruido de las olas de fondo, la verdad es que el lugar era ideal y contaba además con mesas y parrillas. Como es temporada baja, era el único turista, en esta época del año el refugio (vale CLP 2000) estaba cerrado, pero dejaban abiertos los baños que estaban en un estado impecable. Igualmente, antes de acampar, como me habían aconsejado, crucé el puente y me fui por unos minutos por el camino que va hacia el refugio Anay, ya me habían dicho que estaba intransitable entre el barro y el espesor de la vegetación, pero que a 10 minutos solamente tenía un bosque de arrayanes, entonces fue lo que visité mientras comenzaba a llover un poco.
Después de un rato entre los arrayanes decidí regresar a la playa de Cole Cole, al volver tenía compañeras en la cosa, unas cuantas vacas que estaban comiendo algas y pasto, entonces como era tarde y comenzaba a oscurecer, me dediqué a armar la carpa, preparar la cena y descansar para el día siguiente.
Al otro día llovió a la madrugada, pero poco después salió el sol, así que me levante algo más tarde y desayuné tranquilo. La compañía de buses con las que tenía los pasajes (hay 3 que van a la zona) salía a las 10:45, 13 y 16:45hs, por lo que había decidido no apurar, disfrutar del lugar y volver tranquilo para el último servicio. Entonces desayuné frente al mar, acompañado por las vacas, que a unos metros seguían mascando algas, levanté campamento y recorrí el camino de vuelta esta vez con sol y poco viento pero a favor, por lo que lo hice todo en una forma más sencilla, parecía la mitad de la distancia del día anterior. De esta forma deshice los 16 kilómetros hasta la administración del Parque en Chanquín. Una vez en las oficinas de CONAF estuve unas horas en el lugar, vi las salas de exposición y muestras, fui hasta la torre mirador y continué buscando un guardaparques para pagarle por el derecho de camping del día anterior (CLP 1000), pero crucé a dos y me dijeron que no me preocupe que no hacía falta. Estuve hablando un rato con ellos y a la hora indicada me tomé el colectivo de vuelta. Al final la parte del Parque Nacional Chiloé me salió gratis, no me cobraron los 1000 por acampar, ni 500 que hay que pagar en la última comunidad por usar el sendero. Tanto a la ida como a la vuelta, en la población golpeé en el refugio y en las casas contiguas, y a las pocas personas que crucé el primer día me dijeron que no me preocupe, que cualquier cosa pague el regresar si veía a alguien, lo que al final no sucedió. Ya de vuelta, dormí en Castro y al otro día a la mañana me fui para Puerto Montt (CLP 5300, 3,5hs), para seguir subiendo rumbo Norte por la Patagonia Chilena.
Así dejo la isla de Chiloé, este lugar tan singular, con comidas, pueblitos pesqueros y paisajes espectaculares. Además con habitantes tan particulares, con ese carácter especial que fueron desarrollando por sus costumbres y el clima. Hablando con gente local me decían que por el cambio climático, últimamente los inviernos no eran tan duros y las lluvias tan constantes como antes. Igualmente a mi, salvando mucho las distancias, Chiloé pareció en algunas cosas similar a Irlanda, donde viví dos años, sobre todo a los lugares del interior de la isla color esmeralda. Quizás en parte por el clima de lluvia y nieblas, el paisaje tan verde y el de algunas de sus costas con sus pequeños acantilados o los pueblitos pesqueros, con ese olor a mar y algas y su gente reservada, poco habladora, acostumbrada a hacerse a la mar y vivir de lo que da el océano, como hicieron sus antepasados.  

martes, 21 de diciembre de 2010

Cataratas, Maravilla Natural Mundial

Al final después de un día de viaje entre avión y bus, saliendo de Belém y con escala en Sao Paulo, llegué a Foz do Iguaçú. Desde la terminal tomé un bus hasta la parada central, y desde ahí otro a Puerto Iguazú (Argentina). Hice migraciones de camino y busqué alojamiento del lado Argentino, quería hacer base ahí para volver a mi país, y porque me gusta más el lado nacional que es más tranquilo (y barato). Recorrí algo la parte central de la ciudad, comparé algunos lugares y terminé parando en un hostel por ARS 40 con desayuno en internet incluidos.
Cataratas del Iguazú, Argentina
Había estado en las cataratas cuando tenía 15 años, después de unas inundaciones que habían barrido parte de las pasarelas y ya en su momento, aunque había ido de otra forma (en tour con la familia), me había parecido uno de los mejores lugares que había conocido. No suelo repetir destinos, pero ahora en este viaje, quería volver a recorrerlas, con las nuevas infraestructuras del lado Argentino y yendo a mi ritmo y aire por los senderos y caminos. La verdad es que volvieron a sorprenderme.
En la triple frontera siendo Argentino es fácil moverse con DNI o Cédula de identidad, ya que sólo hay que parar y registrarse en el control nacional (si uno no se va a alejar a más de 50kms). Ahora si uno cuenta con pasaporte, formalmente hay que hacer migraciones en todas las fronteras, como creo que sucede para personas de países que no son miembros del Mercosur. Lo mismo sucede al pagar las entradas al Parque Nacional, ya que ambos lados discriminan precios para gente local, nacional, del Mercosur o resto del mundo. Para moverse en transporte público (colectivos) a los puntos turísticos, entre los 3 países o comprar las entradas, se puede pagar en cualquiera de las 3 monedas (Pesos, Reales y Guaraníes).
Entonces parando Puerto Iguazú, caminé bastante por el centro y visité los siguientes puntos turísticos:
  • Ciudad del Este: Como llegué a la triple frontera al mediodía, para no perder una jornada, luego de conseguir alojamiento me fui al lado Paraguayo la primer tarde. La ciudad es bastante fea, y salvo para ir a comprar cosas no tiene ningún atractivo, pero en mi caso había roto las botas de trekking en Huaraz, Perú y quería comprar unas nuevas, si es que las conseguía más baratas que en Buenos Aires. Costó bastante encontrarlas, porque la mayoría de los lugares venden perfumes, electrónicos o ropa, pero luego de 3 horas las conseguí. Para ir hay buses directos desde Puerto Argentino, tardan alrededor de una hora (dependiendo del tráfico en el puente al ingresar a Paraguay) y cuestan ARS 5.
  • Lado Brasilero de las Cataratas (Entrada para Mercosur BRL 31): Las diferencias de ambos lados a mi gusto son que en Brasil se tiene la vista panorámica de todas las cataratas, y uno se termina duchando en el salto Floriano. Mientras que en Argentina se recorre más el parque, hay más variedad de caminos y uno se encuentra más cerca de los saltos, disfrutando mejor de las cascadas y el entorno. Recorrer el Sendero del lado Brasilero es más fácil y rápido, y se hace en alrededor una hora, es más, creo uno está más tiempo viajando que dentro del Parque Nacional (salvo que haga actividades contratadas). En mi caso preferí primero visitar este sector del Parque Nacional, ya que da una visión total de esta maravilla de la naturaleza y uno se ubica sobre lo que va a recorrer al día siguiente desde el otro lado. Además la entrada al lado Brasilero es válida por un día, mientras que la del lado Argentino, permite una reválida con descuento para la segunda jornada. Igualmente de más está en decir que las vistas que ofrece el sendero son impresionantes, recorriendo en paralelo el río desde el lado de enfrente de donde comienzan las cataratas hasta la parte final, debajo y arriba (luego de subir a las terrazas en ascensor) del Salto Floriando.
  • Lado Argentino de las Cataratas (Entrada para Argentinos ARS 25 el primer día, y ARS 10 el segundo): Es de ambos lados es el que más me gusta por la cantidad de circuitos y proximidad con los saltos. Al final me pareció tan bueno y como cambiaba el clima (con o sin sol), lo recorrí dos veces en dos días. Igualmente apenas llegué hablé con los chicos de información para intentar ir a los caminos en las horas del día en la que hay menos tours. Y en conclusión creo que lo mejor es hacerlo en este orden: A la mañana el Circuito Inferior, desde donde se tiene la mejor vista a la altura del río de las cataratas y se puede pasar por algunos saltos pequeños que hay durante el recorrido, termina a los pies del Salto Bossetti ofreciendo unas de las mejores vistas del Parque. Luego enganche con el Circuito Superior, donde por las pasarelas se atraviesan partes del río y se hacen varias paradas en especie de terrazas a la altura de donde comienzan las caídas de agua. Las vistas vuelven a ser espectaculares pero con otra perspectiva del lugar. Cerca del mediodía hice el Sendero Macuco, que es el menos visitado por los turistas, se hace en menos de una hora por trayecto, es el único sin pasarelas y termina en el Salto Arrechea, el cual se lo puede observar desde arriba o bajar, y si uno quiere bañarse, en la piscina natural que forma al caer. Ya para la tarde (la mayoría de los tours van a la mañana), me tomé el tren ecológico y fui a la Garganta del Diablo, es uno de los puntos fuertes del Parque Nacional Iguazú, desde los balcones y pasarelas uno de puede deleitar con toda la fuerza y el poderío de la caída del agua al vacío y viendo a las acrobacias de los vencejos, aves que desarrollan sus vidas en las rocas y piedras a los costados y debajo de las caídas de agua. Como fui en Enero, era épocas de lluvias y el río estaba muy crecido, así que el caudal de agua era muy bueno, por lo que las cascadas tenían un volumen superior al habitual. Lo único negativo, fue que por el elevado nivel del agua no se podía visitar la Isla San Martin.....algo que me quedó pendiente, quizás para una tercera visita :). Me gusto tanto el parque, que como contaba volví al segundo día, repetí todos los caminos, y contraté la excursión en la que te llevan en lancha de goma hasta debajo de los saltos.... un experiencia que vale la pena vivirla, aunque dure sólo por unos minutos y no sea precisamente barata (ARS 110). Recorrer el Parque Nacional es realmente sencillo, ya que las mayoría de los circuitos son siguiendo pasarelas de metal o el resto por senderos o caminos con buenas indicaciones. De lo sitios que conozco, creo que a nivel de Parque Nacional para recorrer sin salirse de los circuitos preestablecidos (no para ir por recorrido libre), es el mejor para hacer en forma individual o independiente, ya que se disfruta a todo momento, y es fácil de moverse y ubicarse dentro del complejo. Además hay bastantes áreas de servicios, pero si uno no quiere pagar los precios turísticos, puede llevarse su propia comida y bebidas para ir a pasar el día.
  • Güiráoga o Casa de los Pájaros (Entrada ARS 30): Es un refugio donde rehabilitan o crían animales para luego liberarlos en su ambiente natural. Puede ser una visita simpática para unas horas, en realidad es más un lugar para ir con chicos. Pero se recorre el sitio en visitas guiadas, transitando por senderos entre las jaulas de los animales y tienen aves locales (entre los que destacan la cría de Macucos para su posterior liberación), monos, coaties, reptiles, etc. Una parte curiosa es la de los rapaces, en su mayoría águilas, que rehabilitan para que adquieran forma física y aprendan a cazar con técnicas especiales de cetrería. En la primer etapa las aves se encuentran atadas a postes para que comiencen a ejercitarse y poco a poco se las va soltando para que practiquen atacando inicialmente señuelos con carne y luego ratones criados en la institución.
  • Puerto Iguazú e Hito Tres Fronteras: El puerto es la pequeña terminal fluvial propiamente dicha, a sólo unos metros del centro, donde además de algunas excursiones en temporada alta, es el lugar de llegada y salida de la balsa que conectan directamente con Paraguay, por lo que suele haber siempre algo de actividad en el lugar y tránsito de personas, coches y mercaderías. Se puede completar este paseo agradable, caminando por la avenida costanera, bordeando el río hasta llegar al Hito Tres Fronteras, que es el punto panorámico desde donde se observa la confluencia de los ríos Iguazú y Paraná y parte de los territorios de Argentina, Brasil y Paraguay.
Ya fascinado con lo que volví a ver en Cataratas, me fui para Buenos Aires (Bus cama ARS 422, 17 horas), a pasar las fiestas con familia y amigos y recargar pilas antes de empezar a recorrer la Patagonia, a partir de Enero.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Rurrenabaque: Jungla y Pampas


Son más o menos unas 18 horas de bus nocturno desde La Paz (Villa Fátima) hasta Rurre como se conoce a Rurrenabaque. La población se encuentra contra en una orillas del Río Beni, cruzándolo se llega al pueblo de enfrente, San Buenaventura (donde se encuentra la oficina del SERNAP). Aunque con diferentes opciones y duraciones, básicamente todos los turistas llegamos hasta este lugar para conocer parte de los dos tipos de selva que hay en la zona: Pampas y Jungla. En mi caso contaré lo que pude conocer e hice en ambos lugares, así que creo que esta publicación será bastante larga.

Pampas, Rurrenabaque, bolivia

Como llegamos en la madrugada nos preocupamos en buscar alojamiento, desayunar y después estuvimos recorriendo y comparando varias agencias, además de pasar por información turística para confirmar lo que eran nuestras impresiones. Para las pampas más o menos todos ofrecen los mismo y es como se dice en inglés un coca-cola tour, es el lugar a ir para ver animales, y para jungla hay opciones que arrancan desde 2 días hasta el tiempo y dinero que se tenga, ya que se puede llegar hasta selva primaria o hacer supervivencia. La mayoría de las actividades, sobre todo las más turísticas, son alrededor del Parque Nacional Madidi, usando como base un alojamiento y moviéndose entre los Ríos Tuichi y Hondo, donde la mayoría de los operadores habilitados tiene hostales y rutas que explotan. Pero resumiendo esto fue lo que hice en los dos lugares

Paseando por las Pampas:

Al final nos decidimos a ir con la gente de Fluvial Tours, ya que el dueño / vendedor nos pareció bastante sincero, el lugar aparece en varios libros de viaje y nos hicieron un buen precio por el tour standard de 3 días y dos noches con todo incluido menos la entrada a la zona "protegida" (BOB 150). Se va por la zona de Santa Rosa y la ventaja de visitarlo en esta época es que al estar los ríos tan reducidos se pueden ver a todos los animales agrupados alrededor de este, así que está infectado de diversos pájaros, yacarés (no me imaginaba que podía haber tantos), peces, etc. Desde ya que ir en primavera o veranos además de más agua tiene otras tantas ventajas. Después de 2 horas y media de viaje en 4x4 desde Rurre, almorzamos y embarcamos un grupo de 9 (por eso el precio supongo) cerca del mediodía. Hicimos el recorrido hasta nuestro alojamiento parando para ir viendo animales y con las descripciones de nuestro guía Domingo quien era excelente y daba mucha información tanto en inglés como castellano. Así que ahí nomas de salir ya se comienzan a ver yacarés, algún que otro caimán negro, Tortugas, capibaras (carpinchos), monos, diversas aves entre las que destaco águilas y otros rapaces, cormoranes negros (o patos cuervo), buitres y lo mejor aunque vimos pocos, en algunas zonas profundas suele haber algunos delfines de río. Estos mamíferos quizás no sean tan lindos y graciosos como sus parientes de mar, pero con su color rosado grisaseo tienen su belleza especial, sobre todo cuando están pescando. La pena es que por la época de año, al estar los ríos tan poco profundos se van corriente arriba, buscando unos lagos. La otra pena (como iré contando con otras especies), es que muchos tours lo venden como atractivo el bañarse con los delfines así que no los dejan en paz, entre los pesados de los turistas que se tiran a intentar tocarlos y los guías que hacen sonar más fuerte los motores en las zonas donde se encuentran para hacerlos salir a superficie. Pero seguimos camino hasta el alojamiento, tomamos algo y nos llevaron a ver el atardecer a un "mirador", que era básicamente otro alojamiento pero con Bar, donde podías tomarte lo que quieras al doble de precio que en la cuidad. De ahí volvimos, a cenar y dormir para arrancar al otro día temprano.

El segundo día fuimos a caminar por las pampas e intentar "encontrar una anaconda", otro pobre animal que como no lo respeten va a comenzar a desaparecer por la zona. En época seca tienen un 50% de chances de sobrevivir, como se van secando los pantanales donde habita no pueden bajar al río porque es presa fácil de otros depredadores, entonces les quedan dos opciones o intentar buscar otra laguna o fuente de agua y moverse, y en ese momento puede morir si no la encuentra o si antes es localizada por algún depredador, entre ellos las águilas. La otra opción es la de meterse debajo de los montículos que se forman de plantas y hojas secas, ahí se mantiene la humedad, y haciendo una especie de hibernación para casi no consumir energía y esperar nuevamente a la época de lluvias. Y en esos montículos de plantas y hojas, en la zona visitada por los turistas, es donde se las busca. En nuestro caso habíamos aclarado que en caso de encontrar una no queríamos molestarla demasiado ni que la agarren, así que después de revisar una media hora yo fui el que encontró la única. La pobre era una anaconda de metro y medio o dos metros, justo levante parte del montículo (con cuidado pero con un palo y el pie....no quería meter la mano con tanta tranquilidad como hacía Domingo) y vi una parte de su cuerpo, así que llame a Domingo y el resto del grupo, destapamos con cuidado parte para verle la cabeza y parte del cuerpo ahí enroscado, hicimos unas fotos (sin flash para molestarla lo menos posible), mientras la pobre ni se movía y volvimos a taparla y dejarla en paz. Seguimos caminando por la zona otras dos horas buscando más u otras especies, pero lo único que encontramos fueron pieles, esqueletos y restos de más constrictoras y cocodrilos que no tuvieron la suerte de sobrevivir a la sequía. Era chiquita y la pobre ni se movía, puedo asegurar que no era lo que uno esperaba por una gigantesca "Anaconda", pero al menos vimos una.

Volvimos, almorzamos y de ahí nos fuimos a "pescar pirañas" a la tarde, estuvimos pescando con línea y carne y en todo el grupo sacamos unas 8, yo en mi caso como siempre para la pesca un desastre, saque un bagre que devolví al río y después con mis carnadas me dedique a alimentar a las pirañas y palometas de la zona :). paramos en otro mirador / bar hasta que oscureció y ahí volvimos de noche por el río, linterna en mano, mirando cocodrilos / yacarés. Es increíble la cantidad que hay, ya que por momentos, debajo de árboles muertos o ramas se ven tantas luces rojas (ojos) que parece una decoración de navidad. Lo cómico, por llamarlo de alguna forma, es que el caudal del río fue bajando y por momentos el bote se quedaba encallado en el fondo, y después de ver que estaba todo infectado de yacarés y pirañas, igualmente nos teníamos que bajar a empujarlo y liberarlo. Según Domingo por lo general los yacarés no atacan a humanos y la pirañas sólo lo hacen si estás sangrando.... y por suerte en nuestro caso se cumplió la regla.

El tercer día la idea era la de levantarse y ver el amanecer en el río, pero por el "chaqueo", que es cuando la gente del campo quema pastizales, este año queda mucho humo en suspensión y no es posible apreciarlo (igual que buenos atardeceres), así que nos levantamos más tarde, salimos a dar otra vuelta por el río para ver animales y sacar fotos, está vez si vimos varios grupos de crías de caimán debajo de las ramas escondidos, pero eran tan rápidos en huir de la ola que hacía el bote que no pudimos hacer fotos, además de una culebra verde de dos metros y más de los que habíamos visto días anteriores. Almorzamos temprano y salimos por el río en hora y media para después de 2 horas y media de 4x4 volver a Rurrenabaque y terminar.

Decía lo de "protegida" y en este post estoy bastante las "" porque muchas cosas me parecieron algo irónicas. Es decir, se paga más caro que para entrar al Parque Nacional Madidi (sale BOB 125), para entrar en una zona donde los animales no le tienen miedo al hombre; donde por momentos los monos ardilla y algunos capuchinos se te suben al bote o se te acercan demasiado, suponemos porque les dan de comer, sino no es normal, y vimos que lo hacían con las sobras de nuestra comida donde nos alojábamos: Los vegetales para los monos y la carne para un cocodrilo viejo; o donde se sabe que otro grupos agarran y manipulan anacondas, alimentan cocodrilos, entran con machetes para usarlos por gracia, etc. en mi opinión, deja mucho que desear lo que sea "protegido" o "conservación". Claro que es fácil decirlo en mi caso, y no estoy teniendo en cuenta que si esta gente no viviría del turismo, quizás mucho de ellos no tenga más remedio que convertirse en cazadores furtivos de muchas especies. Pero como decía antes, sin asegurar a los turistas ver tantos animales sería mejor que dejaran que estos se valgan de la naturaleza y no se acostumbren a depender del hombre para poder comer y subsistir.


Entrando en la Jungla por Pilón Lajas:

Con respecto a la jungla queríamos hacer algo distinto y por más tiempo evitando la zona a la que van todos los turistas, en el Parque Nacional Madidi entre los ríos Tuichi y Hondo. Entonces fuimos averiguando en diferentes agencias, y una vez que teníamos una idea confirmamos con la oficina de información turística y por la propuesta que no hizo nos decidimos por Enin Tours. La idea era la de entrar a Madidi pero más al sur del Río Hondo, 5 días con el guía abriendo camino en lugares de selva donde no van los turistas, ya que la idea era la de no seguir senderos. Todo arreglado pagamos (BOB 210 por día por persona con todo incluido), nada barato pero era por romper con los tours que ofrecen.

Al otro día cuando nos presentamos en la agencia a la mañana primer sorpresa, nos dicen que era mejor ir a la Reserva de la Biosfera Pilón Lajas, que es el mismo terreno, y se puede hacer lo mismo pero sería totalmente "experimental" ya que ahí no hay turistas, y además la entrada es más barata (60 contra 125 del parque), ya que se le paga a una comunidad de pueblos originarios que habita en el lugar. Después se lo pregunté a los guardaparques y es cierto que es el mismo tipo de selva, terreno y fauna.

Así que de acuerdo tomamos el barco el guía (Darwin) el cocinero (El Niño) y nosotros dos, que contracorriente tuvo que remontar por 5 horas el río Beni, paramos en la última comunidad, pagamos y seguimos hasta el último puesto de los guardaparques, el "Suapi" llamado así como el arroyo o pequeño río cercano que lo atraviesa. Ahí comenzaron los cambios de planes y sorpresas, los guardaparques, realmente muy amigables y haciendo bien su trabajo, nos hicieron saber que aún no había reglamentación para que operen agencias en el área, que nos dejaba pasar pero no podíamos hacer lo que se había planeado originalmente, así que a la noche a Darwín entre coqueo (bolear como lo llaman) y alcohol medicinal que tomaba, le dieron instrucciones de por donde se tenía que mover y le recalcaron que hasta que entre el vigor el nuevo reglamento hacían una excepción. Yo escuchaba todo porque dormimos en el piso de arriba de la casa de los guardaparques, que muy amablemente nos lo ofrecieron en lugar de acampar en los alrededores. Tipo 2 de la mañana, baje dormido para ir al baño y vi un ocelote. Tuve suerte pero me comentaron que lo liberaron hace poco y se partió un colmillo, por eso no se aleja del puesto de controlpor el momento, y creo que andaba revisando lo que quedo de nuestra comida, ya que la habíamos preparado por ahí.

Describiendo toda la excursión en general, pese a que no fue y por mucho, lo que queríamos hacer y habíamos arreglado, la experiencia al final fue buena. El tema de estar durmiendo en medio de la selva, escuchando sus sonidos toda la noche, con el inconfundible sonido, entre tantos, de los monos aulladores por las madrugadas. Ver a cualquier hora del día los loros azules, verdes, amarillos o rojos, volando en parejas (son monogamos y siempre lo hacen) hacia diferentes puntos, los diferentes pájaros, peces, capibaras (carpinchos) escapando por las orillas del río, cerdos salvajes con su olor tan peculiar, miles de mariposas multicolores e insectos...aunque a veces estos últimos, sobre todo las moscas y abejas eran muchos y molestaban sin parar. Además de todas las plantas multicolores, hongos, etc. y ver en vivo hormigueros, autopistas de diferentes tipos de hormigas y especies peculiares como el árbol caminante, la liana estranguladora, el palo del diablo que vive en simbiosis con un tipo de hormigas, etc. También vimos, aunque sólo las pisadas frescas de la noche anterior de jaguares, tapires, cerdos salvajes, ciervos, etc.

Aunque nuestro líder Darwin no paraba de repetir que podíamos llegar a ver un jaguar, nosotros sabíamos que era casi imposible, es más, con 4 personas caminando, haciendo ruido y a veces a machetazos si se ve un animal tal como un jaguar, puma, tapir, etc. Es que el pobre bicho está muerto, enfermo o tonto, sino imposible. Sumando a esto que al menos los dos que eramos turistas teníamos repelente y eso lo huelen. Después nos queda el recuerdo de chapotear dos días caminando por el Suapi (aunque no era lo que buscábamos) palo en mano tanteando el terreno, ya que si llegábamos a pisar un raya y nos clavaba un agijón, nos tenían que evacuar y llevar a La Paz para tratarnos. De los jejenes que se hicieron una fiesta con nuestras piernas cruzando cursos de agua cuando no estaban sumergidas y nos obligó a usar pantalones largos hasta mojados el resto de los días y otras tantas cosas.

Resumiendo el itinerario, de lo que habíamos arreglado originalmente (5 días en selva sin senderos abriendo camino), finalmente hicimos: Noche el primer día en el refugio de los guardaparques, el segundo día caminamos chapoteando por el agua por el Suapi unas 5 horas río arriba y acampamos en un arroyo seco cerca del río y de una playa, a la noche estuvimos esperando contra el río por animales, pero no hubo suerte salvo por un par de yacarés que teníamos en el pequeño arroyito a metros del campamento. El segundo día recién hicimos unas 4 horas (se suponía que iba a ser todo el día) selva adentro, a machete y subiendo por unas serranías, donde la vegetación realmente se hacía espesa. El cuarto día salimos temprano volvimos por el Suapi, fuimos de los guardaparques temprano y la idea de Darwin era la de volver en balsa al día siguiente. Así que caminamos una hora hasta una playa, no había balsa muerta (en realidad no tenía ni idea del terreno) y después de perder unas horas esperando y un par de discusiones más con él, tuvimos que volver a media tarde a lo de los guardaparques. Le habíamos dicho que no estábamos de acuerdo, pero igualmente les pidió permiso para cortar 8 árboles balsa y hacerla, pero por suerte no lo autorizaron. A partir de ahí solo subimos a un pequeño salitral que está en un barranco media hora y el resto del tiempo estuvimos haciendo nada, mientras nuestro maravilloso lider y responsable del grupo tomaba alcohol el sólo y boleaba (coqueaba) con los guardaparques en su casa. Suerte que nos quedamos con El Niño (el cocinero) charlando, tomando café, etc. El realmente actuaba como a cargo del grupo y no como el supuesto líder que nos asignaron. Al otro día a primera hora nos volvimos en un barco de pesca que iba a Rurre y eran primos de nuestro fantástico Darwin, él era muy regular y falto de recursos, pero al menos tenía familiares trabajando en la zona.

De la comida no nos podemos quejar, "El niño" nuestro cocinero y que a veces tuvo que tomar el rol de Lider, nos trató más que bien, además de la comida que llevábamos pescó e hizo una raya en sopa (esa la arponeo Darwin con un palo cuando la vimos caminando por el río), un surubí que estaba exquisito y otro pez que no recuerdo el nombre. Además se lo veía muy buena gente y estuvimos bastante tiempo todos los días, hablando como se podía entre el neocelandés, el niño y yo, que también cumplía el rol de traductor.

Parece que es en esta publicación no hago mas que quejarme y protestar, pero, bueno hablando del nuestro guía, la verdad es que dejaba mucho que desear, acordábamos actividades o horas de caminatas y después hacía lo que quería, todos los días se contradecía con lo que íbamos a hacer, etc. Y yo en el medio traduciéndole a mi amigo el Kiwi, que también se lo quería comer por momentos. Pero bueno, no se si realmente por inexperiencia, pero era bastante falto de recursos y no planificaba, ya al tercer día comenzamos a discutir entre los 3 por eso. Pero lo tomo como mala suerte, ya vendrán mejores, al final de 7 guías que tuve por el momento en Bolivia 5 fueron muy buenos (Uyuni, Tiwanaku, Pico Tarija, Ruta de la Muerte, Pampas) y 2 malos (este y el del Huayna Potosí).

Como estuvimos tanto tiempo parados en el centro de control de los guardaparques, pude hablar bastante con ellos y la verdad es que era muy interesante todo lo que contaban sobre como manejan a los cazadores furtivos, intentan educar a la gente de las comunidades de una forma ecológica, a los mineros de oro para que no contaminen el río, etc. Y la información que daban, como por ejemplo que no se puede ir a los salitrales con repelente, ya queda impregnado y los animales dejan de ir, las historias que contaban, etc. Lo había preguntado en Tarija y me habían dicho que no, pero ellos me comentaron que si uno va a las oficinas del SERNAP y hay algún guardaparques libre, pagando, te lo pueden asignar de guía usando de base su puesto de control. Si sabía esto antes no habría dudado en hacerlo, ya que sería la forma ideal de visitar una zona protegida, acompañando de alguien con quien realmente hay más chances de ver animales, pudiendo ir a salitrales con ellos para observar especies y sobre todo porque al ir con los turistas ellos pueden controlar que realmente se respete el entorno. Dejo el dato del SERNAP (hay oficinas en todas las ciudades con áreas protegidas) por si a alguien le puede ser útil, en mi caso me enteré tarde :(

Finalmente volvimos al mediodía a las oficinas de Enin Tour. Estuvimos diciéndole lo que pensábamos y sobre el "malentendido" entre lo que habíamos acordado y lo que se hizo. Así que el dueño (Leo) nos devolvió de todo el dinero BOB 200 y se ofreció a pagarnos el alojamiento. Tomamos el dinero aclarando que esto no se descontaba de lo que le tenía que pagar a El Niño y Darwin, no aceptamos lo del alojamiento, y aunque era menos del valor de medio día de lo pagado por cada uno, al menos me pareció un gesto a resaltar. Y como ya lo teníamos hablado, igualmente casi todo ese dinero fue de propina porque no queríamos que el cocinero (El Niño) se quede sin nada, más que nada porque a diferencia de quien debía guiarnos, quien se supone que tenía más experiencia, el si que trabajo bien los 5 días, era muy ameno hablar con el ayudarlo, etc. y recién estaba empezando con el tema turismo, así que nos quedamos con su mail, le acabo de mandar fotos y espero que le vaya bien, sigamos en contacto y nos podamos volver a encontrar.

Conclusión, pese a que no se hizo, ni se puede en esa zona hacer selva sin senderos por cuatro días, la experiencia fue buena, la pena fue que al final no cumplió nuestras expectativas y que de 5 días realmente estuvimos haciendo cosas tres y lo buscábamos sólo por unas horas. Creo que en parte por el desconocimiento del área de parte de la agencia y por la falta de recursos del guía (bastante regular), lo que nos salvo es la jungla.... la naturaleza pocas veces defrauda, ademas del "niño" (el cocinero), era un fenómeno como dije antes.

Ya desde Rurre me fui en bus nocturno para Trinidad (BOB 130, 10hs), escala previa antes de llegar a Santa Cruz de la Sierra.