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lunes, 14 de febrero de 2011

Trekking Austral: Al Fagnano Ida y Vuelta

Al final salí a hacer mi primer caminata de varios días, inicialmente iba a realizar una ruta que tenía en una guía de trekking, pero luego de hablarlo con gente local, decidí extender el recorrido e ir desde Ushuaia al Lago Fagnano por un sitio y volver por otro. La ruta que decidí seguir fue la de entrar por el Paso Bebán, pasar por Bahía Torito, en el Lago Fagnano, seguir por la costa hasta la Laguna de los Renos y volver por el cañadón de las cinco lagunas, paso Valdivieso y Valle Carbajal.
La verdad es que no son rutas que la gente suele hacer habitualmente, así que lo pregunté bastante y luego de hacerla tengo que decir que la dificultad de este trekking creo que es intermedia y por tramos difícil, físicamente es algo exigente, y hay que tener algo de experiencia, sobre todo para la parte que hice de vuelta. Igualmente en mi caso, no quería repetir los errores que cometí cuando se formó el grupo para hacer paso de la oveja (a lo sumo ir con una o dos personas más habituadas a caminar en montaña), y además al necesitarse 4 o 5 días, me terminé yendo sólo (La mayoría de la gente viene a Ushuaia entre 2 y 4 días en total). Así que preparé todo y como corresponde el día anterior fue a notificar fechas y ruta a la oficina de turismo, para que tengan registro en Defensa Civil en caso de problemas.
Así que arregle transporte con Sergio (dejo sus datos al final del post por si a alguien le pueden ser útiles) y me llevó a la mañana por la ruta 3, hasta el kilómetro 16, justo donde el gasoducto corta la carretera, que es el punto de partida.
Trekking por Paso Beban y Valdivieso, Ushuaia, Argentina
Camino a Paso Bebán
Arranqué a cerca de las 10hs, bajando un sendero hasta el río, se cruza por unos troncos que hacen de puente y comenzaron los problemas de camino, al menos con respecto al mapa topográfico que yo llevaba y la páginas de la guía. El sendero que sale para el norte se pierde a los pocos metros, y la calle de tierra que hay sigue bastante tiempo paralela del río hacia el Oeste, así que como la segunda opción no me convencía, salí para el norte a través del bosque, se avanza lento pero es fácil seguir el rumbo ya que se ven los picos Cerro Bonete y Punta navidad.
En el terreno que iba a ser habitual en los próximos días, fui avanzando por tramos entre bosque y turbal. Ya cuando habré avanzado un par de kilómetros crucé una especie de ruta de cuatriciclos / Quads y la fui siguiendo por momentos, ya que me convencía el rumbo y se avanza más rápido, hasta que se hizo senda y llegué al Refugio Bonete, son alrededor de 4 kms y medio y tardé alrededor de dos horas. Ya desde ahí avancé unos metros más para protegerme del viento, paré a almorzar algo y seguí metiéndome entre las montañas por el paso Beban, con el Cerro Falso Carbajal de frente, que la verdad es que ofrece una muy buena vista con sus pequeños glaciares colgando en la cima. Ya bordeando el Cerro Navidad, con el río a la derecha se va girando hacia la izquierda (Noroeste) y queda el Paso Beban 1 o Este de frente. Atravesarlo no es tan simple, ya que no se veía senda clara y hay que ir subiendo por una pendiente llena de pizarra o laja suelta. Al piso no tan firme había que sumarle que para colmo había viento bastante fuerte de frente, por lo que había que ir muy lento y seguro, para no desestabilizarse. Una vez que se cruza el primer paso, ya queda de frente algo a la derecha el Paso Beban 2 o Oeste, así que se va tranquilo por la ladera de la montaña para poder sortearlo. Dentro de las vistas que ofrece, a la derecha se ve un cañadón con la Laguna Paso Beban de fondo, una buena panorámica, de las tantas que ofrece este recorrido.
Una vez que se atraviesa el Segundo paso ya el resto del camino es bastante sencillo de hacer, cuesta abajo y dejando el curso de agua del lado derecho. Avancé cerca de unos 4 kilómetros más, paré un buen rato a ver unos castores que andaban en una laguna llevando ramas para reforzar su dique, pero cuando me acerque un poco más, se metieron bajo el agua. En el curso de todo el río se puede ver el daño que causan estos animales no autóctonos, traídos a la isla hace años por la Armada Argentina, en un intento frustrado de explotar sus pieles. El problema principal es que en Tierra del fuego no tienen depredadores naturales, y encima los árboles que cortan no se regeneran (como si lo hacen en sus territorios de origen), sumando a que el tipo de bosque local al ser alcanzado por el agua de sus embalses muere. Pero volviendo al tema del trekking seguí caminando un poco más y cerca de las 5 y media de la tarde acampé en el arroyo que forma el Salto del Azul, una cascada muy pintoresca que queda a la izquierda del camino.
El segundo día comencé a caminar un poco antes de las 10, y aunque por muchos momentos no tenía senda, el camino no era demasiado complicado, pasé al otro lado del curso de agua (quedó a mi izquierda) y se hacen kilómetros cuesta abajo entre bosques y turbales. Ya después de caminar un buen rato se comienza a ver a la distancia el Lago Fagnano y uno pasa cerca dos lagunas, una a cada lado. Llegué a orillas del Fagnano, Bahía Torito cerca de las 12 del mediodía, pero lo hice al Este del cauce de agua, por suerte hay ahora una empresa turística que explota la zona y construyó un muelle y pequeño puente, así que me ahorro el trabajo de tener que cruzar el río y me fui a las cabañas y viejo muelle que funcionan en el lugar hace años. Saludé a las 3 personas que viven ahí, les pregunté como seguir para Laguna de los Renos, me indicaron amablemente que en lugar de continuar por la costa, como tenía pensado, podía comenzar siguiendo unos caminos de Cuatriciclos que van por detrás de su carpintería. Les agradecí, me despedí y seguí camino. En caso de problemas o llegar muy cansado tenía Bahía Torito como vía de escape. Ahí en caso de emergencia la gente local puede contactar a Prefectura o arreglando precio te pueden llevar en lancha del otro lado Lago o a Laguna Palacios (al Este), donde hay carretera y suele ir gente a pescar y acampar. Ellos tienen unas cabañas y también se puede llegar sólo hasta ahí y alojarse unas noches en el sitio.
Seguí mi camino hasta Laguna de los Renos (o de las Tres Marías), avancé un buen rato, paré a comer algo y para variar perdí de nuevo la senda, así que como era costumbre, seguí atravesando bosques y turbales. Habré tardado una hora y media en llegar, la fui bordeando hasta donde entra un pequeño curso de agua que viene del Paso Cinco Lagunas y se ve una pequeña cascada.
Luego seguí un rato más caminando por la orilla, paré un rato a contemplar la laguna, aunque sólo se oían saltar truchas y se veía dos patos muy tranquilos navegando por su aguas. Seguí buscando camino pero al no encontrarlo, volví al arroyo y manteniéndolo mi derecha, empecé a subir por el valle, medio a rumbo entre bosque y turba hasta alcanzar la laguna siguiente. Apenas vi el espejo de agua me recibieron unos cóndores majestuosos volando en la cumbre de las montañas cercanas. Eran alrededor de las cinco, así que me fui hasta la parte norte y acampé a metros del arroyo, sobre el bosque en medio de árboles firmes (sino puede haber riesgo de que caigan con los vientos).
Paso Cinco Lagunas, Tierra del Fuego, Argentina
Paso Cinco Lagunas
El tercer día fue a mi gusto el más duro de todos, comencé siguiendo una pequeña senda que había encontrado en los último metros de la jornada anterior, pero a los pocos minutos desapareció y era todo cuesta arriba trepando entre rocas y barro por bosques, fui teniendo el río de referencia e improvisando camino por lo que consideraba el perfil más fácil de los cerros. La verdad es que costó bastante, sobre todo porque la mochila que se enganchaba en las ramas, y porque al ir solo si en algún momento me caía o pasaba algo, se iban a complicar bastante las cosas. Y así fue como avancé lentamente, primero a la segunda laguna, tercera y luego por una elevación, desde la cima del cerro vi la Laguna Mariposa. La vista que se va alcanzando es realmente muy buena, cada laguna a un nivel, como bajando escalones hasta llegar al Fagnando. Fue descansando en puntos panorámicos y después al escuchar el inconfundible toc toc de una pareja de pájaros carpinteros, que me quedé viendolos un rato.
Para seguir desde la cima donde veía la Laguna Mariposa había que atravesar al lado de una cascada trepando roca, y como al ir en solitario, me pareció que ya había cometido demasiadas imprudencias cuesta arriba, decidí irme medio a rumbo, siguiendo el perfil de las elevaciones rodeando el cerro que tenía en frente, total lo peor que me podía pasar era volver y acampar ahí. Para colmo comenzaron a bajar las nubes y no se veían los picos de las montañas, así que se hacía difícil orientarse por esa referencias y no iba a ver el Paso Valdivieso. Entonces comencé a andar hacia el sudoeste, y sin darme cuenta, pase cerca del Paso Mariposa, de ahí seguí rumbo sur en altura pasando 3 lagunas por un cañadón, la primera de ellas de un color verde intenso y la última y mayor, me sorprendió cuando vi que tenía a tres que la habitaban nadando, en el medio de la roca, a esa altura, casi sin vegetación alrededor. Es increíble el poder de adaptación de estos animalitos, que en mi caso siempre los divisaba a las tardes cuando salían. Donde termina la tercer laguna hay una cascada y una especie de precipicio con bastante pendiente y piedra suelta. Al no ver las cimas por las nubes comencé a orientarme mapa y brújula en mano, y llegué a la conclusión de que el valle que tenía debajo era el Carbajal, con el río Olivia. Había hecho el cruce en forma paralela al Paso Valdivieso, así que con recaudo, se podría decir que hice la última imprudencia del día, bajé muy lenta y cuidadosamente por la pendiente de roca desprendidas, apenas pude ya me puse a bajar por vegetación y cerca de las 18:30 llegué al río, lo recorrí rumbo Sudeste, unos metros hasta que encontré un buen lugar para acampar en una playita, y mientras armaba la carpa por la orilla de enfrente paso un zorrito muy relajado, que me ignoró por completo y siguió su camino indiferente.
El cuarto día estaba claro, tenía que seguir el Río Olivia (desde la orilla norte) por el Valle Carbajal hasta la Laguna Arco Iris, y ya desde ahí salir a buscar la ruta 3. honestamente me pensé que lo iba a hacer en forma rápida, pero fue un día a puro turbal, chapoteando en agua y barro y hundiéndome en la turba, que te va cansando y comiendo piernas. Para colmo, muchas veces uno se hace un camino y cuando llega descubre una presa de castor con su embalse, por lo que hay que rodearla. Tipo 12 llegué a la Laguna Arco Iris, almorcé y me fui para el sur siguiendo el río, pero no hubo forma (o no encontré el sitio) para cruzarlo sin mojarme, lo seguí un buen tiempo y al final cuando ya me comenzaba a alejar del cerro Portillo decidí badearlo. Al cruzarlo y caminar un poco, justo vi dos Martín pescadores imperturbables, sobre un árbol muerto en el turbal, a orillas del río Olivia. Seguí caminando para el sur y al meterme en el bosque del cerro ya encontré finalmente una senda sólida, que después se unió con una carretera, así que fui avanzando por fin en forma cómoda rumbo sur hasta llegar una casa de campo, donde me crucé con uno de sus ocupantes que venía a caballo y me preguntó si en el camino había visto vacas salvajes de ellos, que tenían que ir a buscarlas. Saqué mi mapa, le mostré donde las vi, oí, o donde había cruzado bosta fresca, luego seguí unos metros más, y salí a la Ruta 3 por donde antes estaba la antigua posada del peregrino o la mosca loca, por el km 13. Caminé un poco hasta tener señal en el celular / móvil y lo llamé a Sergio para que me venga a buscar. Así que a la tarde, ya estaba de vuelta en Ushuaia, disfrutando de una merecida ducha caliente y buena comida después de 4 jornadas de caminata.
En conclusión, es un circuito difícil de hacer, más que nada porque en mi caso o no andaba muy inspirado y por lo general me quedaba sin senda, y había que ir orientándose y atravesando bosques cerrados. Por momentos encontraba algo de camino y veía unas pisadas frescas de una persona, al salir me comentaron que fue un chico Ruso, que lo hizo dos días antes que yo. Además al estar caminando continuamente por turbales, se está prácticamente los 4 días con los pies mojados. Creo que sería más sencillo hacerlo en el sentido contrario, y de ambos tramos, el más fácil es del paso Beban a Bahía Torito. Igualmente por lo agreste del terreno y el paisaje me gustó mucho y disfrute de este trekking. Una pena que no me haya llevado el zoom de mi cámara (no tenía mucho lugar en la mochila), porque la verdad es que en la soledad del bosque y en contacto con la naturaleza me crucé con muchos animales, que aunque me quedé contemplando no tenía alcance para buenas fotos. Con gente, no me he cruzado con nadie en todo el camino, salvo los 3 residentes de Bahía Torito.
Dejo los datos de contacto de Sergio, lo conocí en el Valle de los Lobos y me pareció una persona excelente, por si alguien quiere contactarlo para algún transporte o excursión: (02901) 414160 o sergiodicaro@hotmail.com

lunes, 31 de enero de 2011

Paso de la Oveja

Al final empecé con los trekkings de más de un día en el 2011, y para comenzar hice algo tranquilo de dos jornadas, el conocido como "Laguna del Caminante" o "Paso de la oveja". Estoy ya hace varios días haciendo base en Ushuaia, pero me explayaré sobre este destino en otro post.
Para esta caminata rompí un par de reglas que acostumbro a seguir, y la cosa no se dio como esperaba. Resulta que cuando llegué al hostel me invitaron a cenar dos chicos que me vieron con el mapa y leyendo la información que tenía, por lo que decidimos ir juntos. Ahora mientras cenábamos se fue sumando gente al grupo que fue creciendo hasta llegar a 7, por mi parte inicialmente sin problemas, pero se veía que 3 de los nuevos integrantes no tenían mucha pinta de caminar. Entonces por no dejarlos plantados y recular, terminé siguiendo y rompí algunas reglas o premisas, que reconozco por manía o ser demasiado pesado de mi parte, manejo como básicas: suelo ir por mi cuenta o en grupos chicos, salir temprano para tener más horas de luz en caso de perderme o calcular mal (por la improvisación de la mañana terminamos saliendo al mediodía), y acostumbro a llevar un par de latas de más por las dudas de perderme o tardar más de lo previsto (y por no gastar compraron la comida justa).
Trekking por Paso de la Oveja, Ushuaia, Argentina
Trekking por Paso de la Oveja
Así que al final tomamos un remis desde el centro hasta el Valle del Andorra (ARS 32), donde comienza el "sendero del caminante" luego de cruzar una tranquera celeste o verde. Comenzamos por un sendero bien marcado, fácil de caminar al principio y de seguir, pero a los 15 minutos se confirmaron mis temores, hicimos la primer parada para "descansar".
Al final tardamos alrededor de 7 horas en hacer los 10,5kms (por suerte en Tierra del Fuego en Enero oscurece alrededor de las 22hs), el sendero está bastante bien señalizado y se complica un poco con el correr de los kilómetros pero creo que no llega a pasar de dificultad intermedia. El último tramo en cuesta arriba y se llega a una bifurcación donde se pude seguir por el paso de la oveja o ir a laguna del caminante. Fuimos a este último destino (son 20 minutos más) acampamos ahí cerca de las 7.30 de la noche, cenamos algo, charlamos un par de horas y a dormir. La verdad es que la última parte ofrece unas vistas muy buenas, caminando por un terreno inclinado en altura, entre pastos largos y con la laguna debajo.
Tenía en mente, si llegábamos temprano, seguir camino hasta la Laguna Superior, pero entre que arribamos tarde y las condiciones del grupo para caminar, tuve que quitarme la idea de la cabeza.
Al otro día se repitió lo que no quería que suceda, se levantaron tarde, dimos vueltas y recién comenzamos a caminar alrededor de las 12. Así que cruzamos el paso de la oveja al mediodía, una pena porque dicen que temprano se pueden llegar a ver cóndores. Igualmente ofrece unas vistas muy buenas, desde un punto tan elevado se puede apreciar toda la entrada al comienzo del cañadón, con la mezcla de colores entre verde, blanco de la nieve y negro de la roca.
Se supone que el camino del segundo día es también de entre 10,5 y 11kms, pero veníamos haciendo paradas cada 20 minutos o media hora, y la verdad es que además de desesperarme por el tiempo, uno se enfriaba al quedarse quieto y por el viento, así que comenzó a hacerse interminable. Para colmo una vez en el cañadón comienza el bosque y hay que optar por dos caminos, uno por altura bordeando el bosque (que es el más seguido y recomendado) u otro costeando el río (sin cruzarlo nunca). Lo que nos sucedió es que parte del grupo no podría subir o caminar por la pizarra / laja, así que luego de hablarlo en otra de nuestras paradas, no quedó otra opción que ir por abajo. Lo cómico fue que a los pocos minutos nos quedamos sin senda, y nunca la reencontramos, por lo que calculo que habremos hecho unos 7 u 8 kms por bosque puro de lengas y líquenes, que de vez en cuando se cortaban por uno metros para dar lugar a turba. Salvo por las infinitas paradas que hicimos, el lugar para caminarlo me pareció muy bueno y particular, en los tramos dentro del bosque casi no daba directamente la luz del sol, con todo el suelo húmedo lleno de barro, troncos de los árboles caídos en descomposición (y que a veces había que trepar para pasar), líquenes y otras especies menores.
Fuimos avanzando muy lentamente y después de varias discusiones, normales en la situación en la estábamos, se decidió (a mi no me parecía correcto), cruzar el curso de agua. Por suerte hicimos esta operación unas cuatro veces, quedando finalmente del lado correcto.
Con el pasar de las horas se consumió toda la comida, menos un paquete de galletitas que llevaba yo, entonces ya me puse de mal humor porque iba a oscurecer y a partir de las 7 de la noche les dije que salvo agotamiento real no se paraba más y se guardaban las galletitas por si había que hacer noche. Finalmente recién alrededor de las 21 chocamos con un alambrado, comenzamos a seguirlo algunos mientras el resto del grupo descansaba y bastantes metros más arriba encontramos una tranquera con un sendero que bajaba del cerro y del lado de adentro un camino. Así que la cruzamos, hicimos el camino y salimos tipo 10 de la noche, como debíamos, cerca del autódromo antiguo. Desde ahí preguntamos, seguimos caminando hasta un cruce de calles, colectivo y volvimos al hostel tipo 22.30 de la noche.
Volviendo a la caminata del segundo día, aunque no encontramos el sendero, el cañadón va entre dos cadenas de montañas y a partir de la mitad ya se ve el canal de Beagle, así que es más que difícil perderse, el problema era avanzar por la poca velocidad que tenía el grupo y las excesivas paradas. El otro temor era no pasar la noche en pleno bosque, ya que recomiendan no acampar entre árboles, porque pueden caer en caso de viento.
Me olvidaba del hablar del tiempo, el clima durante toda la travesía creo que es el común por estos lugares en Enero, cambia constantemente, algo de sol y sobre todo nublado, con algunos momentos de viento, y otros de pequeñas lluvias de 10 minutos, pero fresco. Creo que durante el día debía hacer entre 15 y 5 grados y a la noche de 5 para abajo.
Pero resumiendo, bien hecha la ruta es recomendable para los dos días, los paisajes y el entorno se disfrutan demasiado. La experiencia fue buena, y como decía, cometí al menos de mi parte bastantes errores al ceder en cosas que considero básicas para salir a la montaña (reconozco que quizás por ser muy manioso o complicado), pero lo bueno es seguir aprendiendo, disfrutando de la naturaleza y no repetir estos fallos.

sábado, 29 de enero de 2011

Comenzando con Tierra del Fuego

Orillas del Lago Fagnano, Tolhuin, Tierra del Fuego, Argentina
Orillas del Lago Fagnano - Tolhuin
Como contaba en mi publicación anterior, llegué a Río Grande en camión de carga desde Buenos Aires.
Ya en la ciudad, la más poblada, industrial de la isla y el mejor lugar para utilizar de base para la pesca de trucha, me encontré con unos amigos que están disfrutando de sus vacaciones por estos lares, así que comenzamos a charlar, ponernos al día y mientras disfrutábamos de unos días juntos y recorrimos algunos sitios.
Con ellos estuvimos haciendo base en Río Grande y Tolhuin, el clima no acompañó y por una semana casi no hubo sol, bastante lluvia y mucho viento. Así que como ellos tienen dos chicos pequeños nos limitó bastante las salidas. Y encima, se les quedó el coche empantanado en el campo, en la quinta de un conocido, por lo que durante mi estadía en estos dos lugares casi no contábamos con movilidad.
Como decía antes por falta de movilidad y el clima no hicimos demasiadas actividades, pero vino bien para charlar, ponernos al día de nuestra cosas y en mi caso recuperarme del viaje en camión. Así que esto fue lo que hicimos con base en Río Grande y Tolhuin:
  • Río Grande: Llegué a la cuidad y me encontré con mis amigos, ellos estaban parando en un Hotel frente a la plaza principal desde hacía unos días, entonces yo me busqué un hostal y fui al que está en el edificio del primer alojamiento de la ciudad (Actual Hostel Argentino). Ellos ya habían visitado varios lugares turísticos, así que dimos unas vueltas por el centro y fuimos al Museo de la ciudad (entrada gratuita). La verdad es que está muy bien, ya que es muy completo, y hay muestras de toda la historia de la Isla, desde las poblaciones originarias (Onas y Yamanas) hasta la actualidad, incluyendo una parte del conflicto de Malvinas, de la cual me llamó la atención que ahí se encuentra el pabellón británico arriado por las fuerzas de infantería de marina, en Puerto Argentino, el 2 de Abril de 1982, cuando las islas fueron recuperadas por unos días. Igualmente me quedaron sin visitar, entre otras cosas, la misión salesiana y el antiguo frigorífico, pero mis amigos ya tenían una cabaña reservada a orillas del Lago Fagnano y hacia allí fuimos.
  • Tolhuin: Llegamos después de una hora de viaje en minibus del Río Grande (ARS 60), la verdad es que la población es muy pequeña pero pintoresca. Tiene algunos negocios, restaurantes y supermercados, pero es como si toda la actividad de la población pasara por la Panadería "La Unión". La verdad es que esta panadería está más que bien, venden de todo, desde pan y facturas, hasta chocolates, comida, café, pasajes, lotería, etc. Además es la parada medio obligada a mitad de camino entre Ushuaia y Río Grande, así que se va llenando de gente por tandas. El local está decorado por fotos de famosos con su dueño, que se acostumbra pasear por las instalaciones y además al ser aficionado al ciclismo, suele invitar a otros ciclistas que pasan por el lugar con comida y en algunos casos alojamiento, según nos comentaron. Como decía con anterioridad, entre lluvias y vientos el clima no acompaño mucho, y sumado a la falta de movilidad y que la cabaña a orillas del Fagnano que alquilaron mis amigos era espectacular, estuvimos dos días de caminatas cercanas al lago cuando se podía, compras en el centro, visitas a la panadería y eso si, aprovechamos para hacer y degustar un buen matambre a la pizza y pollo al disco. Ya el tercer día no llovió, así que como secó el terreno, a la mañana siguiente fuimos a recuperar el coche. Había quedado en una bajada no ripiada, al desaparecer el barro salió fácilmente, entonces nos fuimos a recorrer un poco los alrededores. Elegimos, (bueno en realidad lo hizo Diego, el especialista en la Tierra del Fuego) el circuito de Laguna Blanca y cerro Jeujepen. Creo que para poder realizar este recorrido se necesita transporte, pero está bien para al menos medio día, transitar entre estos bosques interminables tan característicos de la isla, por las vistas que ofrece el Jejeupen y por el entorno a orillas de la Laguna Blanca, espejo de agua en un lugar tranquilo y rodeado de bosques, un buen sitio para disfrutar unas horas, o acampar y pasar la noche.
Ya desde Tolhuin me separé de mis amigos que se iban para El Calafate, nos volveríamos a juntar una semana después. Así que yo me fui en minibus para Ushuaia, a hacer base para seguir recorriendo la zona por unos cuantos días.