martes, 1 de marzo de 2011

Recorriendo el Fin del Mundo

Llegué hasta Ushuaia desde Tolhuin (Minibus Ida ARS 60, una hora), donde pensaba hacer base para comenzar a recorrer los alrededores de la ciudad conocida como del "Fin de Mundo". Además me volvía a juntar unos días con mis amigos y su familia, así que iba a alternar entre actividades tranquilas y más culturales con ellos (que ya habían estado en la cuidad), con algunos trekkings, caminatas, lugares que me interesaban pero que ellos ya conocían y a final también un viaje a la Antártida.
Faro de Les Eclaireurs, Ushuaia, Argentina
Faro de Les Eclaireurs - Ushuaia
La ciudad la verdad es que es muy acogedora y tranquila para recorrerla, no es muy grande y casi todos los comercios están sobre la Calle San Martín o por sus alrededores. Cómo es mi costumbre fui a la oficina de turismo a preguntar varias cosas y comencé a caminarme la ciudad y su periferia. Entre idas y vueltas estuve en la Ushuaia alrededor de dos semanas, cuando la mayoría de la gente no se queda ni cuatro días, así que la publicación va a ser larga. Pero resumiendo estos fueron todos los lugares que conocí y visité:
  • Caminando hasta el Beagle: El primer día como era tarde me fui a caminar, repetí la parte inicial de este recorrido otros días, comenzando por el Pasaje Pedro Luis Figue hasta el Aeroclub, desde donde hay muy buenas vistas de la cuidad agua de por medio. Estuve un rato dando vueltas y sacando fotos por ahí, y bordeando las casas del personal de la Armada Argentina me fui como camino al aeropuero hacia el Beagle, apenas alcancé playa caminé por ahí unos Kms hacia el lado opuesto a la pista (Oeste), tranquilo disfrutando del agua y las aves por unos kms hasta llegué a un hotel y volví. No es nada del otro mundo, pero si el día acompaña no está nada mal para estirar un poco las piernas. Sobre todo la parte hasta el aeroclub por las vistas, una de las veces que fui, me quedé como media hora viendo a un grupo de Gaviotines Sudamericanos que estaban pescando contra la orilla, todo un espectáculo gratuito a cuenta de la madre naturaleza.
  • Cerro y Glaciar Martial: Es una excursión sencilla y barata (acceso gratuito) para hacer si uno tiene medio día libre. Yo fui caminando desde el centro hasta la base del cerro (serán unos 4kms hasta donde comienzan las aerosillas), pero se puede subir en Taxi o creo que hay tours. Una vez ahí se puede tomar la aerosilla, o como hice yo caminar por la pista de esquí. Cuando se llega al final hay dos senderos, uno lleva a un punto panorámico desde donde se ve la ciudad en la altura (la vista suele ser muy buena), y el otro hasta la base del glaciar. Hice los 2, la parte final del camino al glaciar es en pendiente y con algo de piedra suelta, pero se hace de manera sencilla y una vez ante la nieve compactada, se puede trepar algo por las rocas de su costado para tener una mejor visión. Aunque en todo momento se va viendo la cuidad y el Beagle más en altura. Sinceramente si uno espera ver un Glaciar, se puede sentir bastante desilusionado, ya que es muy pequeño y para nada imponente. Pero como decía antes, puede servir para ocupar medio día libre. Yo lo había hecho en total en 3 o 4 horas, lo que me paso al estar bajando, fue algo raro, que me hizo repetir el recorrido de manera más lenta. Resulta que venía subiendo un chico Inglés no vidente, quien no aceptaba recibir ayuda, ni que lo toquen, porque quería hacerlo sólo. Me lo había cruzado a la ida, sobre la pista, le ofrecí ayuda, me saludo y me dijo que no. No sabía como era el recorrido, pero al ver la parte final me pareció una verdadera inconsciencia de su parte, y falta de responsabilidad de los pisteros del lugar que lo dejaron pasar igualmente sin guía. Después me dijeron, que porque "se puso agresivo", pero que "lo venían observando desde abajo". Resulta que cuando lo vi al bajar, casi se desbarranca dos veces y lo venía trayendo como podía una chica, así que me quedé con ellos dándole mi ayuda, más que nada por no tener cargo de conciencia por si se accidentaba. Así que entre subirlo y bajarlo tardé otras 4 horas, no hablaba nada de castellano, por lo que las indicaciones había que dárselas en inglés y otras dos veces casi cae por la pendiente, así que lo tuve que terminar agarrando, aunque no le gustaba nada, y suene poco comprensivo de mi parte, preferí ignorarlo y al menos para no ver una caída adelante mío. Así que resumiendo tardé casi el triple de tiempo y me subí el Martial dos veces, pero vale la anécdota y experiencia.
  • Museo del fin del Mundo (ARS 30): El museo está dividido en dos edificios sobre Av Maipú. El Edificio del Museo del Fin del Mundo y la Antigua Casa de Gobierno. Entre ambos inmuebles se pueden apreciar imágenes que representan a los habitantes originarios de Tierra del fuego, sus primeros pobladores y la historia de la Isla y la cuidad. También había bastante material sobre el hundimiento del Buque Monte Cervantes, en 1930 y llama la atención la escultura de madera que era parte de la proa del barco Duchess of Albany.
  • Antigua Casa Bebán: Cuando la visité compartía con el Museo del Fin del Mundo una exposición temporal sobre el hundimiento del Buque Monte Cervantes. Como mencionaba antes ocurrió en 1930, y fue un hito importante para la historia de la ciudad, que en ese entonces contaba con una población de 800 personas y tuvo que dar refugio a mas de 1400 personas que estaban a bordo, entre pasajeros y tripulación. Para poder hacerlo tuvieron que alojar gente hasta en el presidio, y los reclusos llegaron a donar media ración diaria para los damnificados. En la muestra se pueden ver objetos rescatados del barco y sobre todo bastantes fotografías curiosas, como de pasajeras vistiendo ropas del presidio, etc.
Museo del Presidio y Marítimo, Ushuaia, Tierra del fuego, Argentina
Museo del Presidio y Marítimo - Ushuaia
  • Museo del Presidio y Museo Marítimo de Ushuaia  (ARS 40 para Argentinos, 60 para Extranjeros): Otra de las visitas obligadas, el mejor y más completo museo de la isla. En realidad son varios museos en uno. Utiliza la estructura del viejo penal que funcionó entre 1904 y 1947, en la actualidad de los 5 pabellones uno se ha mantenido original (el histórico) y en otro funciona el Museo del Presidio. Inicialmente fue una cárcel de reincidentes aunque recibió internos de diferentes tipo, desde homicidas hasta presos políticos. A los mismos se les brindaba educación primaria y recibían una paga por los trabajos que realizaban cubriendo las necesidades del penal y de la población local. Entre las tareas que desarrollaban había talleres de carpintería, herrería, zapatería, mecánica, imprenta y por supuesto iban a cortar leña al actual Parque Nacional en el famoso Tren del Presidio. Entre los presos más famosos se encontraban Cayetano Santos Godino, conocido como "El Petiso Orejudo", Simón Radowitzky, un famoso anarquista que mató al jefe de policía Ramón Falcón, Mateo Banks y según dice uno de sus carteles en un cuarto, se supone que Carlos Gardel también estuvo ahí. En el resto de los pabellones (menos el 5 que está sin uso) también funcionan el Museo Marítimo de Ushuaia, el Museo de Arte Marino, el Museo Antártico, y hay una réplica del famoso Faro del Fin del Mundo que se encontraba en la Isla de los Estados. También hay que destacar la llamada Sala de Maquetas, con modelos navales usando la misma escala. Abarca la historia de buques durante los últimos cinco siglos, desde la Carraca Trinidad que utilizó Hernando de Magallanes hasta buques contemporáneos como el rompehielos Almirante Irizar. Es una lugar a visitar más que instructivo e interesante, además presentando DNI o Pasaporte la entrada en válida para dos ingresos en 48 horas, cuestión que aproveché para recorrerlo en su totalidad.
  • Navegando por el Beagle: Hay varias formas de navegar el canal, con varias opciones, precios y recorridos. Yo en mi caso hice una navegación corta de cuatro horas con una pequeña caminata (ARS 180 + 7 de derechos de puerto). Lo bueno es que las embarcaciones que utilizan para este recorrido son pequeñas, y no llevan a más de 20 personas, por lo que podíamos estar todos en cubierta a la vez, viendo y sacando fotos casi sin molestarnos. Salimos de puerto y primero pasamos por Isla Alicia, nos acercamos al Faro de Les Eclaireurs, que fue construido en 1919 y es el símbolo y famosa imagen de la ciudad. Luego pasamos por la isla de los lobos donde vimos Cormoranes de Cuello Negro, Gaviotines Sudamericanos y Lobos Marinos, para visitar después la Isla de los Pájaros donde observamos Cormoranes Reales o Imperiales y algunos Skúas Chilenos carroneando en los alrededores de los nidos. La única vez que pusimos los pies en tierra fue en la Isla Bridges, donde hicimos un pequeño paseo por una zona donde se encuentran Concheros Yámanas, que dicen son los más grandes de la región. Estos concheros son en la actualidad como pequeños pozos, producidos por la zona donde iba la choza, y en sus alrededores el terreno se encuentra elevados por la acumulación de la basura a su alrededor, producida por los restos de comida arrojados al exterior por sus habitantes temporales, en su mayoría cáscaras de mejillones. Al terminar con la caminata volvimos a puerto, en todo momento de navegación nos iban contando cosas o mostraban material relacionado, mientras teníamos servicio de cafetería a bordo para escapar un poco del frío y viento del exterior.
  • Estancia Haberton (Entrada ARS 40 incluye visita al Museo Acatushún y un tour de una hora): Data de 1886, cuando el misionero Thomas Bridges fundó la primer estancia de Tierra del Fuego. Tiene en doce mil hectáreas, las cuales fueran cedidas a su dueño en 1910 durante la presidencia de Julio A. Roca en agradecimiento a su trabajo pionero en el territorio. Dentro de su extensión abarca varias islas, entre ellas la conocida como Martillo que tiene una pingüinera que visitamos al otro día (y comento debajo como otro destino). Hace años que existe una ley estableciendo que todas las islas en territorio Argentino pertenecen al estado y no a particulares, pero lo que sucede es que esta legislación es posterior a la última ley aprobada por Roca en su gestión, la que daba la propiedad a la familia Bridges. La entrada incluye un tour de una hora por las instalaciones y la pequeña reserva de flora creada por Thomas, y el ingreso guiado al Museo Acatushún, que contiene piezas de fauna encontrada muerta en las costas de la isla. Entre las piezas oseas y esqueletos completos destacan los del delfínidos, lobos marinos, ballenas y aves como pingüinos o gaviotas. En la actualidad la estancia sigue siendo propiedad de los herederos de Bridges, que son de familias exclusivamente Británicas y sólo realiza actividades turísticas, no produce, aunque tiene algunas cabezas de ganado y ovinos pero para consumo interno. Está abierta cuatro meses al año y es atendida (Visitas, Museo y confitería) por becarios o pasantes de distintas especialidades, que van a pasar la temporada al lugar para ganar experiencia a cambio de techo y comida. Si, lo comentábamos varios, suena como un buen negocio. Igualmente la visita a esta estancia pionera es muy interesante, por su historia y los paisajes que ofrece hasta llegar al casco de la misma. De camino paramos para ver los árboles bandera, llamados así por como han quedado inclinados debido a la acción del fuerte viento de la zona. También visitamos Puerto Almanza, una pequeña población de pescadores que se encuentra justo frente a Puerto Wiliams, en la Isla Navarino, Chile.
Pingüinos Magallánicos, Isla Martillo, Ushuaia, Argentina
Pingüinos Magallánicos - Isla Martillo
  • Pingüinos en Isla Martillo (ARS 285 + 40 de Entrada a Haberton): Es caro, pero un gusto que nos queríamos dar con mis amigos y su familia, poder ver y caminar entre Pingüinos Magallánicos y Papúa, estas dos especies que habitan en la Isla Martillo. Pueden convivir porque los Papúa suelen anidar cerca de las costa, mientras que los Magallánicos lo hacen tierra adentro. La visita a la Isla dura alrededor de una hora, pero se embarca desde la Estancia Haberton por lo que hay bastante viaje hasta llegar ahí y además para limitar el impacto de los visitantes, sólo se permiten 4 turnos de 20 turistas por día. La experiencia dura alrededor de una hora y es muy buena, sobre todo cuando se va por el interior de la isla entre los nidos de los Magallánicos con sus pichones, y los ve juguetear, hacerse mimos entre ellos y custodiar sus hogares. Papúas (Gentoo en Inglés) quedaban pocos, la mayoría ya se había ido, pero como suele suceder los pichones son más curiosos y divertidos, y andaban corriendo de acá para allá en la orilla. Antes de ir a la Isla Martillo, si uno hace la excursión completa se puede ir antes 40 minutos al museo Acatushún (nosotros habíamos estado el día anterior) y después a la confitería de la estancia. En el recorrido efectúan dos paradas una para ver los árboles bandera, y otra antes de puerto Almanza, para ver la bahía y la ciudad de Puerto Williams del otro lado de la orilla. También está la opción de ir por su cuenta hasta la estancia y desde ahí tomar sólo la lancha para ver los pingüinos, ese sería lo ideal y cuesta ARS 200. En nuestro caso el día anterior no había cupo y cuando volvimos a ir ya no teníamos transporte propio, así que tour completo y a pagar.
Bahía Ensenada, P.N. Tierra del Fuego, Argentina
Bahía Ensenada - P.N. Tierra del Fuego
  • Parque Nacional Tierra del Fuego (Entrada Argentinos ARS 15 o extranjeros 65): Fui dos veces la primera con mi amigo y la familia donde estuvimos principalmente en el sector Lapataia y la segunda por mi cuenta en las camionetas que salen ARS 70 Ida y Vuelta. La primera vez estuvimos tranquilos recorriendo el parque en coche y haciendo las sendas de Lapataia que son más cortas y mejores para recorrer en familia (entre 500m y 1km). También pasamos por Bahía Ensenada, Lago Roca y Laguna Verde. La segunda vez fui más a caminarlo, me bajé en Bahía Berasategui o Ensenada, ahí donde dicen que está la oficina postal más austral del mundo, y comencé a caminar por la senda costera, son 6,5kms y tardé alrededor de 3 horas. De todo lo que hice en el parque para mi es el mejor recorrido, ya que se va alternando entre costa y bosques y da unas vistas muy buenas, además cuando estaba por terminarla escuché el ruido inconfundible de los Pájaros Carpiteros Gigantes, eran dos parejas así que me quedé mirándolos y sacándoles unas fotos por un buen rato. De ahí pasé por el Camping lago Roca y me fui hacia el Norte por el camino el Hito XXIV. Primero subí al cerro Guanaco, quizás lo más exigente del recorrido, son unas 4kms cuesta arriba y apurando el paso para poder ver todo (la última camioneta vuelve a las 19hs y había ido tarde), tardé unas 2hs a la ida y algo más de una hora en bajar. Una vez que llegué a la cima no tuve suerte, a pesar de poder disfrutar de todo el paisaje, y en especial de las vistas de Lapataia, comenzó a nevar un poco y soplar demasiado el viento. Así que volví a bajar y seguí otros 5kms hasta el Hito XXIV, el camino está bien y es algo simbólico ya que se llega hasta la hito que marca la frontera con Chile. Hice las fotos de rigor y volví rápido para tomarme el último servicio hasta Ushuaia. En el Parque Nacional se puede acampar, hay una zona libre por Lapataia y un camping pago y con servicios en el Lago Roca, donde había bastante gente haciendo asados o simplemente pasando el día. De más está en decir que el sitio está más que bien y es una de las visitas obligadas si uno está en Tierra del Fuego.
  • Valle de los Lobos, Laguna Esmeralda y Glaciar Albino: Fui a la zona dos veces, la primera con mis amigos que habían estado alojados ahí hace 10 años, donde estuvimos caminando algo por el valle, viendo a los perros Alaska que crían para trineos y sobre todo hablando bastante tiempo con su dueño, el Gato Curuchet. Diría que es un personaje ilustre de la cuidad, por lo amable y macanudo y además por todas las cosas que ha hecho: Desde ser el primero en criar perros para trineos, recorrer toda la Isla y sus alrededores, ir a la Antártida en velero, etc. Nos quedamos charlando un par de horas de todo un poco y quedé en que al volver a hacer Laguna Esmeralda, le iba a mostrar en un mapa la ruta que quería hacer de trekking. Después me retrasé y cambié planes porque había conseguido un pasaje a la Antártida, así que cuando volví ya no estaba porque había tenido que viajar. Pero pagué los ARS 10 que cobran de entrada y me fui hasta la Laguna Esmeralda y el Glaciar Albino. El camino hasta la laguna lo tienen todo señalizado, y aunque siempre algún turista se confunde y se pierde por al pista de esquí de fondo, es muy fácil de seguir. Hay una opción de entrar sin pagar, pero creo que está mejor contribuir con los 10 Pesos, para que mantengan la senda y te encuentren en caso de perderte, parece cómico, pero todos los días, alguno lo hace. Lo único como es costumbre en la zona, hay que atravesar turbales (en este caso dos), así que está casi garantizado que uno se va a embarrar aunque sea un poco. Los paisajes son muy buenos, siguiendo un arroyo entre valles, bosques, castoreras y turba se llega hasta esta laguna de altura de agua verde azulada. Un muy buen lugar para ir a pasar el día o acampar y hacer noche directamente. Si se quiere se puede seguir bordeando el espejo de agua a mano derecha y el sendero va hasta el Glaciar Albino. La caminata vale la pena, sobre todo al principio (al menos cuando fui), que las castoreras creaban diques de agua turquesa. Una vez que se llega a destino no vale la pena seguir a partir de la base del glaciar, en mi caso caminé un buen rato por las piedras del lado derecho, no por el hielo que no tenía el equipo necesario, pero la vista empeora. En la primer visita al lugar hablando con el Gato conocí a Sergio, con quien arreglé para que me llevé ahí y otros lugares, dejo sus datos de contacto por si son de utilidad: (02901) 414160 o sergiodicaro@hotmail.com
  • Caminata hasta la Estancia Túnel: Es una recorrido sencillo con buenas vistas bordeando el Beagle. En total serán unos 7kms de ida y si uno no quiere caminar hasta la parte industrial de la ciudad se puede tomar el Colectivo "A". Yo tenía todo el día así que lo hice completo. Siempre se va siguiendo la carretera bordeando el mar, se pasa del asfalto a un camino de tierra al cruzar el río Olivia y a los minutos ya se llaga a Playa Larga donde se pueden pasar unas horas, comer, etc. Ya a partir de ahí comienzan los mejores vistas de carretera por bosque bordeando el canal, con el agua a derecha. El camino discurre así unos cuantos kilómetros hasta llegar a la Baliza de Escarpados, donde comienza un sendero, se ingresa por una tranquera, en esta zona la gente suele acampar y hacer picnics o asados, y se sigue menos de una hora por bosque hasta llegar al casco de la Estancia Túnel. Como decía antes una paseo muy agradable entre el bosque y el Beagle, una buena opción para un día libre. Se puede bordear el casco de la estancia y seguir hasta un Río que hay más al Este. O para los más atrevidos, ya con varios días de caminata llegar hasta Haberton.

También desde la ciudad partí para hacer dos trekkings, uno de de 2 días a Paso de la Oveja y Laguna del caminante y otro de 4 hasta el Lago Fagnano por los pasos Bebán y Valdivieso. Además me embarqué desde Ushuaia hacia la Antártida, una experiencia inolvidable, pero que comenté en otra publicación, como se merece este lugar tan maravilloso (Click aquí para leerla).
Desde Ushuaia me fui para Punta Arenas, a seguir recorriendo de la Patagonia, pero esta vez del lado Chileno.

viernes, 25 de febrero de 2011

Antártida: Cómo describir esta maravilla

Como describirlo es lo más complejo, no terminaba de decidirme y durante las dos semanas que estuve previas a embarcarme, mientras visitaba Ushuaia y sus alrededores le preguntaba a cualquier persona que cruzaba y que había estado en la Antártida, que tal era el lugar y la experiencia. Todos venían maravillados. Decían que era increíble, pero nadie podía ponerle los adjetivos correctos para expresar lo que había vivido en el continente blanco.
Focas Cangrejeras, Bahía Paraíso, Antártida
 Focas Cangrejeras - Bahía Paraiso
Al final dí bastantes vueltas, pero luego de consultarle a un par de amigos, me terminé de convencer cuando le comenté el itinerario a mi Tío Rubén, que ha estado en la zona un par de veces y es uno de los que quedó flechado por los encantos de esta región tan austral del planeta. Él fue uno de los que me dijo que si tenía el tiempo y el dinero no lo dude y así fue.
Es cierto, el precio de "último minuto" no era precisamente barato, luego de recorrer y especular bastante lo mas económico que encontré fue USD 3145 por un crucero / Tour de 9 días y medio con todo incluido, pregunté bastante a gente local y ese precio no iba a bajar, aunque uno realmente intente esperarlo hasta los momentos finales a la partida. Además del importe, significaba acortar mi viaje alrededor de 4 meses, pero me convencí para hacer esta excepción en el presupuesto y partí a conocer el Continente Blanco. Además estaba en Ushuaia con tiempo para esperar y la plata, oportunidades que quizás no repitan muchas veces más en la vida.
Una semana después de haber sacado el pasaje, trekking de 4 días al Lago Fagnano de por medio, me embarque en el MS Expedition. Me lo habían recomendado y ya me sorprendí al ver mi habitación, era la más económica, compartida con tres camas, baño y bastante espaciosa. Además las comidas y los servicios a bordo eran excelentes. Zarpamos a las 6 de la tarde y mientras comenzamos a avanzar por el Beagle ya nos fueron dando algunas charlas introductorias seguidas por la cena y una película.
La verdad es que durante los dos primeros días, mientras se cruza el Pasaje de Drake, no hay mucho para ver, salvo que se tenga la suerte de cruzar algún animal, así que intentaba ir de vez en cuando a cubierta, donde con paciencia se pueden ver sobre todo aves, entre las que se pueden distinguir petreles y albatros. El clima fue bueno, así que Drake nos trató bastante bien a la ida, igualmente durante todo el viaje se van organizando lecturas o exposiciones sobre la Antártida a cargo de biólogos, geólogos o historiadores, así uno se va interiorizando de lo que va a conocer y de paso se entretiene. Ya cuando comenzamos a llegar a las Islas Shetland del Sur pudimos ver unas ballenas de aleta y algunos pingüinos barbijo nadando cerca del barco, toda una introducción a lo que vendría en las jornadas siguientes.
Pingüinos Barbijo - Isla de Aitcho - Shetland del Sur
A la tarde del tercer día ya llegamos a la Shetland del sur, puntualmente a la Isla de Aitcho, donde tuvimos nuestro primer desembarco. Creo que estábamos todos bastante alterados cuando empezamos a tomar las Zodiac hacia la playa y el clima estuvo espectacular para esta isla, que es una de las pocas que tiene algo de verde. Caminamos por sus playas y había básicamente dos clases del pingüinos, los Papúa y algunos de la especie Barbijo. En ambos casos tenían pichones ya bastante crecidos, cambiando plumaje antes de irse al mar a pasar el invierno, pero mientras los últimos estaban más estáticos y concentrados en grupos, los Papúa o Gentoo (en inglés) eran mas inquisitivos y curiosos, y andaban jugando entre la gente o picoteando a veces los pantalones de algunos de los turistas. La verdad es que resulta muy divertido y uno no deja de mirar para todos lados y sacar fotos. Ya después de una hora nos fuimos para una caminata a uno de los extremos de la isla, donde además de disfrutar de unos momentos de cielo azul y sol pudimos ver bastantes elefantes marinos hembras y crías que estaban en tierra cambiando sus pelajes, bastante estresados por esta fase crítica, así que además del olor que desprenden, de vez en cuando emitían algún quejido. Luego de cambiar el pelaje se van a pasar el invierno y alimentarse al mar. Actividad que ya estaban haciendo los machos mayores, por eso no los vimos. Luego de la época de cría y de vigilar y competir por su harén, se van al mar a alimentarse y recuperar peso. También había algunos lobos marinos y una foca de weddell, sola en un rincón mirándonos tranquila y descansando mientras le sacábamos fotos y disfrutábamos de ella. Ya más que contentos con la primer experiencia de desembarco nos tocó volver al buque antes de cenar, briefing o repaso de las actividades del día, las de la jornada siguiente y a dormir.
Lobos Marinos, Isla de Aitcho, Shetland del Sur, Antártida
Lobos Marinos - Isla de Aitcho - Shetland del Sur
Como era costumbre nos despertaban por el equipo de audio del buque a las 7 de la mañana, desayuno (que era más que completo) a las 7.30 y a comenzar con las actividades entre las 8 y las 9. Así que al cuarto día hicimos los dos desembarcos que estaba previstos. El primero fue en las Islas de Cuverville (o Cuverville Islands) ya como íbamos avanzando para el Sur, se notaba porque la superficie estaba cubierta de nieve o hielo, esta vez nos tocó desembarcar cerca de un glaciar. Se podía recorrer la playa donde había pingüinos Papúa y como siempre algunos Skuas Chilenos y Palomas Antárticas. Los primeros esperando poder comerse algún huevo o pichón y los segundos esperando para alimentarse de las sobras del alimento que regurgitan los padres al alimentar a sus crías. Otra opción en el landing (como llaman a los desembarcos), era realizar un trekking subiendo un cerro de 150 metros de altura, la caminata más larga que íbamos a hacer entonces me anoté en eso. La pena fue que al subir empezó a nevar y no pudimos disfrutar mucho del paisaje, pero estuvo divertido y bajamos tirándonos por el hielo y la nieve.
Pingüinos Papúa, Puerto Neko, Antártida
Pingüinos Papúa - Puerto Neko
El Segundo desembarco de la cuarta jornada y tercero del viaje fue en Neko Harbour, iba a ser nuestra única parada en la península Antártica y en el continente (el resto fueron en islas). Este landing en la playa era algo particular, porque se hacía próximo a un glaciar que podía tener grandes desprendimientos de hielo y en ese caso podía provocar olas y ser peligroso. Así que de las Zodiacs directo a unos metros cuesta arriba, al resguardo en la nieve junto a todos los pingüinos Papúa. Lo bueno fue que en este lugar había muchos nidos con pichones y creo que como se me fue pasando un poco la desesperación de las primeras tomas de contacto, comencé a disfrutar de estas aves como hay que hacerlo, es decir, quedarse quieto entre ellos observando y ya los pingüinos se relajan y se encargan de venir a tu alrededor, porque son bastante inquisitivos, cuestión que se disfruta mucho más. Entre fotos y admiración del entorno y la fauna, entre playa, nieve y piedras estuvimos ahí unas dos horas y nos volvimos al barco. Es este landing también se podía hacer una caminata, pero preferí disfrutar más del lugar y de las maravillosas vistas que teníamos con un glaciar con hielo azul de al frente, que de vez en cuando rugía al dejar caer trozos de hielo al agua.... uno de los tantos espectáculos dignos de admirar que ofrecen estas tierras tan australes.
Comenzó el quinto día y a la mañana bajamos en la isla de Peterman, de los lugares que visitamos fue el que más disfruté en contacto con la fauna. Primero fui a ver los pocos pichones que quedaban de pingüinos Adelaida, estuve ahí un buen rato y después me fui hasta la otra punta de la playa, donde había un monumento en forma de cruz y el Refugio Naval Groussac de la Armada Argentina.
Pingüinos Papúa, Isla Petermann, Antártida
Pingüinos Papúa - Isla Petermann
Me saqué unas fotos desde la cruz y después de ver unos lobos marinos me fui acercando hasta la parte frontal del refugio, donde está la bandera pintada. El problema es que uno tiene que hacerlo respetando la distancia de 5 metros con las aves, y para poder llegar a destino lo fui bordeando entre piedras y agua hasta que llegué a una especie de lago y creo que además de sacar fotos fue la mejor experiencia con los Papúa. Me quedé como unos 40 minutos sentado en una piedra en el medio del pequeño lago o charco y empezaron a aproximarse, primero los pichones a las piedras cercanas y luego los adultos nadando a mi alrededor... sencillamente increíble, disfrute al cien por cien sin importar el frío y el viento.
Icebergs en Bahía Pléneau, Antártida
Bahía Pléneau
A la tarde vino otra de las joyas del viaje, el primer paseo en Zodiac por las aguas de Bahía Pléneau (Pléneau Bay), llenas de icerbers, esculturas naturales de hielo de diferentes tamaños y tonalidades y fauna. Fuimos moviéndonos con la lancha de sitio en sitio y admirando focas cangrejeras, pingüinos pescando y saltando a nuestro alrededor, bloques de hielo y el paisaje en general. Entre los distintos animales que observamos tuvimos la suerte de disfrutar de una foca leopardo descansando en un bloque de hielo, estaba cambiando pelaje y impresiona ver la mandíbula que tiene este mamífero, como la de un perro. Es el segundo depredador Antártico, ya que el principal es la Orca, animales que lamentablemente no pudimos ver en la expedición. La foca leopardo se quedó ahí unos minutos, la miramos a unos metros, y les sacamos bastantes fotos. Después se fue al agua, y por curiosidad no tuvo mejor idea que morder y pinchar la lancha que venía detrás. Toda una experiencia para la gente que estaba a bordo, sobre todo cuando tenían al animal nadando alrededor y justo vieron que empezaron a perder aire de la embarcación.
Foca Leopardo en Bahía Pléneau, Antártida
Foca Leopardo - Bahía Pléneau
Por suerte las Zodiacs tienen 7 compartimientos de aire, por lo que no se corre ningún peligro en estos casos. Otra de las cosas que hicimos en esta excursión, y que por más de ser simple me parece digna de mencionar, fue la de apagar el motor de la lancha y disfrutar de los ruidos del mar y sobre todo del de las pequeñas piezas de hielo que nos iban rodeando, que van sonando al ir liberando el aire que tienen comprimido en su interior. Hora y media después de comenzar a navegar volvimos al barco deslumbrados por la experiencia.
Ya este quinto día habíamos comenzado a regresar, cambiando el rumbo hacia el norte, pero siguiendo con el plan de paradas, si el tiempo lo permitía, y así sucedió.
A la noche en lugar de película o charla tuvimos el único punto gris del viaje, el tour era algo Británico y nos hicieron la propaganda de la Base de Puerto Lockroy (Port Lockroy), donde íbamos a bajar el día siguiente y era el lugar esperado por muchos, para comprar recuerdos, mandar postales, etc. Lo cómico era que lo promocionaban como la super base científica y en realidad es un auténtico Gift Shop, donde hay cuatro voluntarias vendiendo souvenirs y una de ellas además contando pingüinos. Como no tenían ni duchas, vinieron a bordo la noche anterior a bañarse, respondieron una ronda de preguntas...bastante tontas para ser honesto y se fueron. Digo esto por lo que fue al otro día la visita y sin desmerecer a las bases y científicos Británicos, que tienen instalaciones y profesionales más que respetables en el continente blanco, pero justo la localización en la que pusimos nuestros pies, no era el ejemplo a seguir.
Entonces al otro día desembarcamos en Puerto Lockroy, lo bueno es que se podía ir de la Isla Goudier (Goudier Island) donde estaba la tienda de Souvenirs al Punto Jougla, una playa cercana. Dí una vuelta en los alrededores de la antigua base, el cielo estaba celeste y había sol, así que saque unas cuantas fotos muy buenas y sin gastar ni un centavo salí disparado en Zodiac para el segundo destino, Punto Jougla (Jougla Point) otro de mis sitios favoritos. En las playas, con sus piedras cubiertas de nieve había un esqueleto de ballena, reacomodado para que se pueda apreciar su ensamblaje y extensión, para variar Papúas con sus crías y lo mejor, quizás por la novedad y porque me encantan los pájaros de esta familia, cormoranes de ojo azul con sus pichones. 
Cormoranes de ojo azul, Puerto Lockroy, Antártida
Cormoranes de Ojo Azul, Puerto Lockroy
Así que quedé bastante ratos entre los cormoranes, viendo como alimentaban a sus crías, como estas no dejaban de pedirles alimento, entonces se veías a los padres ir en turnos a pescar, alimentar a sus pichones y volver para repetir el proceso. También de vez en cuando entre las parejas se hacían como mimos, escenas muy buenas para contemplar y, porque negarlo, sacar bastantes fotos. Entre los Gentoo (los llamó como lo hacen los vecinos de la tienda de Souvenirs), había dos pequeños muy particulares por su pigmentación, uno era casi todo negro y el otro tenía sus partes oscuras de un color que se podría describir como té con leche. Creo que caminé como 3 veces por todos los lugares accesibles de la visita, hasta que me volví con la última lancha, como ya era mi costumbre. Era algo único y aunque haya frío o nieve, intentaba disfrutarlo al máximo y no volvía hasta el último llamado.
A la tarde compensando lo del Gift Shop vino un paseo en Zodiac por el lugar que para mi tiene el mejor paisaje de todo lo que vi. Fue en Bahía Paraíso (Paradise Harbour) alrededor de donde se encuentra la Base Argentina Brown. Y ahí me di cuenta que pasa cuando a uno le piden que lo describa, aunque voy a intentarlo: Una bahía casi cerrada, con mar completamente calmo lleno de fauna y bloques de hielo de todos los tamaños, tonalidades y formas. Y para complementarlo rodeado por costas de montañas, rocas y glaciares. Un paisaje similar al girar en 360 grados, algo único, majestuoso e inigualable. Nunca había estado en un entorno así, a lo sumo había visto algunos glaciares entre montañas, pero no con está magnitud, en tanta cantidad, y rodeado por estas esculturas de hielo flotando en el agua, a veces coronadas con focas descansando imperturbables.
Bahía Paraíso, Antártida
Bahía Paraíso
Y en un rincón , debajo del cerro y contra la roca destaca la Base Brown, nombrada en honor al Almirante que fundó la Armada Argentina, quien nació en Foxford, Co. Mayo, Irlanda. La base tiene la historia peculiar de que cuentan, que en 1984 cuando se ocupaba todo el año, el Doctor de la misma la prendió fuego para evitar pasar ahí el invierno. Lamentablemente, hoy en día me dijeron que casi no está en uso por razones presupuestarias. Realmente una pena, ya sólo por el lugar, si me llevan gratis, creo que iría una campaña antártica de voluntario a contar pingüinos como hacían los ingleses, juntar su excremento o lavarle los dientes a las focas leopardo con tal de volver a estar ahí más tiempo :). Estuvimos hora y media disfrutando y navegando por el lugar, pasamos por las rocas junto a las bases donde hay más nidos de cormoranes de ojo azul y cumplido el plazo no tuvimos más remedio que volver al MS Expedition.
A la noche ya comenzamos a aproximarnos a las Shetland del Sur, donde iban a ser las últimas paradas. La primera estaba programada en la isla Decepción, en la Bahía de Balleneros y la segunda en la Isla Media Luna. Como el clima en el segundo destino era muy malo, hicimos las dos paradas en Decepción. Un pena, seguía a bordo con una caja de alfajores, y andaba con la esperanza de poder pasar por la Base Argentina de Media Luna para dejarla ahí, pero no se pudo.... espero que para la próxima :)
La Isla Decepción es muy particular, una especie de anillo, formado por la parte que sobresale en superficie de la caldera del cráter de un volcán. Tiene una entrada de agua por donde se ingresa que se llama Fuelles de Neptuno (Neptune's Bellow). Es un sitio activo aunque la última erupción fue en 1968 y destruyo las bases Chilena y Británica que funcionaban en el lugar. Sólo siguen activas en campañas de verano Instalaciones Argentinas y Españolas. Antiguamente la isla, por el refugio natural que ofrece fue utilizada por los Noruegos como planta ballenera de 1911 a 1931, cuando se cerró por el colapso del precio del aceite de ballena.
En el desembarco de la mañana visitamos Bahía Ballenera, donde se puede caminar por la playa, ver los restos de la antigua planta y parte de los edificios de las instalaciones que luego utilizaron los Británicos durante la segunda guerra mundial en la llamada "Operación Tabarin". También realizamos dos actividades más, En la primera caminamos hasta la ventana de Neptuno, una apertura en el medio de la montaña, desde donde se pueden ver sus acantilados y el mar. La segunda era voluntaria, quienes querían podían nadar en el mar y les daban un certificado. La verdad es que preferí no hacerlo, ya la paso bastante mal cuando tengo que badear arroyos de montaña, como para hacerlo en el mar por la gracia. Así que mientras algunos se refrescaban y volvían al barco pálidos tiritando de frío para meterse directo en el sauna, me quedé recorriendo el lugar y sacando fotos de los tanques y las antiguas instalaciones balleneras.
En la segunda bajada fuimos a Bahía Telefón (Telefon bay), creo que recibe el nombre por un barco que tuvo que ser reparado o encalló en el lugar. Lo curioso y que hicimos en ese lugar en caminar por los bordes de un cráter de una salida del volcán. Caminata interesante y particular, así que esa fue nuestra despedida de tierras antárticas. Luego embarcamos, volvimos a estrechar manos con Drake, que se volvió a portar bien, más charlas, videos, películas, observación de aves en cubierta y dos días después volvimos a Ushuaia. El único imprevisto fue que tuvimos que hacer una parada de emergencia en la Isla Piloto y saltear Cabo de Hornos, desafortunadamente una pasajera tuvo apendicitis a la vuelta y hubo que evacuarla desde ese sitio en helicóptero. Pero dos horas después ya la habían operado en Ushuaia y todo había salido bien.
Resumiendo además de único, indescriptible, maravilloso, fantástico, virgen, original, etc. Tuvimos suerte con el tiempo, tanto cuando cruzando el pasaje de Drake como en los landings, en total pudimos hacer nueve bajadas, y sólo nos nevó algo y nos mojamos en la segunda. Con respecto al staff del barco, superó completamente mis expectativas por el buen ambiente, los conocimientos de todos en los campos en los que se especializaban y la predisposición para aguantarnos a todos. Otra cosa curiosa somos los pasajeros, en este viaje conviven perfiles de gente muy diferentes, cómo es casi la única forma de ir a Antártida nos mezclamos a bordo distintos personajes, desde mochileros hasta gente acostumbrada a los cruceros, eso lo hace más interesante en algunos casos y la convivencia del grupo fue muy buena.
La mayoría de los barcos son en inglés, en castellano sólo están el buque Ushuaia y otro más que no sé el nombre, pero yo fui por la opción más barata y realmente no me arrepiento. Me habían dicho que el buque era muy bueno y tanto en comida, servicios, staff y equipamiento (con sala de desembarco, gimnasio, sauna y bar) me sorprendió.
La última noche la pasamos en Ushuaia pero a bordo, desayunamos y desembarcamos a la mañana siguiente.
Ya cuando estábamos en puerto, Colin, uno de los biólogos dio una charla extra más que interesante. Resulta que él fue uno de los profesionales que trabajaron de reintroducir a su hábitat natural a la Orca Keiko, que se hizo famosa por la película "Liberen a Willy" (Free Willy). Nos contó la historia, con varias presentaciones y se notaba por momentos que lo hacían emocionar. Luego nos quedamos hablando y me comentó que trabaja en una asociación que intentan devolver a su entorno originario a las Orcas capturadas que siguen en cautiverio en los acuarios, siempre y cuando existan las condiciones para que puedan vivir normalmente en libertad. Y me dijo que de las pocas que quedan en el mundo, una de las candidatas es una de las ballenas que está actualmente en Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú (Buenos Aires, Argentina). Ya que no nació en cautiverio y sus hábitos de consumo son de mamíferos, por lo que no necesitaría reencontrar a su grupo familiar original. Esperemos que en un futuro pueda volver al lugar donde pertenece, el Océano.
Toco volver a tierra, y me despido así de tanta comida y desayunos continentales por un tiempo, de vuelta a la vida de mochila, hostels y carpa que tanto me gusta últimamente. Fue una excepción a como acostumbro a viajar, pero no dudo de que valió la pena para conocer este rincón tan maravilloso del planeta. Espero que con el paso de los años se pueda mantener tan limpio y natural como lo está, para que otras generaciones puedan disfrutarlo y quizás tenga la oportunidad de seguir conociendo la Antártida.... ganas sobran.

lunes, 14 de febrero de 2011

Trekking Austral: Al Fagnano Ida y Vuelta

Al final salí a hacer mi primer caminata de varios días, inicialmente iba a realizar una ruta que tenía en una guía de trekking, pero luego de hablarlo con gente local, decidí extender el recorrido e ir desde Ushuaia al Lago Fagnano por un sitio y volver por otro. La ruta que decidí seguir fue la de entrar por el Paso Bebán, pasar por Bahía Torito, en el Lago Fagnano, seguir por la costa hasta la Laguna de los Renos y volver por el cañadón de las cinco lagunas, paso Valdivieso y Valle Carbajal.
La verdad es que no son rutas que la gente suele hacer habitualmente, así que lo pregunté bastante y luego de hacerla tengo que decir que la dificultad de este trekking creo que es intermedia y por tramos difícil, físicamente es algo exigente, y hay que tener algo de experiencia, sobre todo para la parte que hice de vuelta. Igualmente en mi caso, no quería repetir los errores que cometí cuando se formó el grupo para hacer paso de la oveja (a lo sumo ir con una o dos personas más habituadas a caminar en montaña), y además al necesitarse 4 o 5 días, me terminé yendo sólo (La mayoría de la gente viene a Ushuaia entre 2 y 4 días en total). Así que preparé todo y como corresponde el día anterior fue a notificar fechas y ruta a la oficina de turismo, para que tengan registro en Defensa Civil en caso de problemas.
Así que arregle transporte con Sergio (dejo sus datos al final del post por si a alguien le pueden ser útiles) y me llevó a la mañana por la ruta 3, hasta el kilómetro 16, justo donde el gasoducto corta la carretera, que es el punto de partida.
Trekking por Paso Beban y Valdivieso, Ushuaia, Argentina
Camino a Paso Bebán
Arranqué a cerca de las 10hs, bajando un sendero hasta el río, se cruza por unos troncos que hacen de puente y comenzaron los problemas de camino, al menos con respecto al mapa topográfico que yo llevaba y la páginas de la guía. El sendero que sale para el norte se pierde a los pocos metros, y la calle de tierra que hay sigue bastante tiempo paralela del río hacia el Oeste, así que como la segunda opción no me convencía, salí para el norte a través del bosque, se avanza lento pero es fácil seguir el rumbo ya que se ven los picos Cerro Bonete y Punta navidad.
En el terreno que iba a ser habitual en los próximos días, fui avanzando por tramos entre bosque y turbal. Ya cuando habré avanzado un par de kilómetros crucé una especie de ruta de cuatriciclos / Quads y la fui siguiendo por momentos, ya que me convencía el rumbo y se avanza más rápido, hasta que se hizo senda y llegué al Refugio Bonete, son alrededor de 4 kms y medio y tardé alrededor de dos horas. Ya desde ahí avancé unos metros más para protegerme del viento, paré a almorzar algo y seguí metiéndome entre las montañas por el paso Beban, con el Cerro Falso Carbajal de frente, que la verdad es que ofrece una muy buena vista con sus pequeños glaciares colgando en la cima. Ya bordeando el Cerro Navidad, con el río a la derecha se va girando hacia la izquierda (Noroeste) y queda el Paso Beban 1 o Este de frente. Atravesarlo no es tan simple, ya que no se veía senda clara y hay que ir subiendo por una pendiente llena de pizarra o laja suelta. Al piso no tan firme había que sumarle que para colmo había viento bastante fuerte de frente, por lo que había que ir muy lento y seguro, para no desestabilizarse. Una vez que se cruza el primer paso, ya queda de frente algo a la derecha el Paso Beban 2 o Oeste, así que se va tranquilo por la ladera de la montaña para poder sortearlo. Dentro de las vistas que ofrece, a la derecha se ve un cañadón con la Laguna Paso Beban de fondo, una buena panorámica, de las tantas que ofrece este recorrido.
Una vez que se atraviesa el Segundo paso ya el resto del camino es bastante sencillo de hacer, cuesta abajo y dejando el curso de agua del lado derecho. Avancé cerca de unos 4 kilómetros más, paré un buen rato a ver unos castores que andaban en una laguna llevando ramas para reforzar su dique, pero cuando me acerque un poco más, se metieron bajo el agua. En el curso de todo el río se puede ver el daño que causan estos animales no autóctonos, traídos a la isla hace años por la Armada Argentina, en un intento frustrado de explotar sus pieles. El problema principal es que en Tierra del fuego no tienen depredadores naturales, y encima los árboles que cortan no se regeneran (como si lo hacen en sus territorios de origen), sumando a que el tipo de bosque local al ser alcanzado por el agua de sus embalses muere. Pero volviendo al tema del trekking seguí caminando un poco más y cerca de las 5 y media de la tarde acampé en el arroyo que forma el Salto del Azul, una cascada muy pintoresca que queda a la izquierda del camino.
El segundo día comencé a caminar un poco antes de las 10, y aunque por muchos momentos no tenía senda, el camino no era demasiado complicado, pasé al otro lado del curso de agua (quedó a mi izquierda) y se hacen kilómetros cuesta abajo entre bosques y turbales. Ya después de caminar un buen rato se comienza a ver a la distancia el Lago Fagnano y uno pasa cerca dos lagunas, una a cada lado. Llegué a orillas del Fagnano, Bahía Torito cerca de las 12 del mediodía, pero lo hice al Este del cauce de agua, por suerte hay ahora una empresa turística que explota la zona y construyó un muelle y pequeño puente, así que me ahorro el trabajo de tener que cruzar el río y me fui a las cabañas y viejo muelle que funcionan en el lugar hace años. Saludé a las 3 personas que viven ahí, les pregunté como seguir para Laguna de los Renos, me indicaron amablemente que en lugar de continuar por la costa, como tenía pensado, podía comenzar siguiendo unos caminos de Cuatriciclos que van por detrás de su carpintería. Les agradecí, me despedí y seguí camino. En caso de problemas o llegar muy cansado tenía Bahía Torito como vía de escape. Ahí en caso de emergencia la gente local puede contactar a Prefectura o arreglando precio te pueden llevar en lancha del otro lado Lago o a Laguna Palacios (al Este), donde hay carretera y suele ir gente a pescar y acampar. Ellos tienen unas cabañas y también se puede llegar sólo hasta ahí y alojarse unas noches en el sitio.
Seguí mi camino hasta Laguna de los Renos (o de las Tres Marías), avancé un buen rato, paré a comer algo y para variar perdí de nuevo la senda, así que como era costumbre, seguí atravesando bosques y turbales. Habré tardado una hora y media en llegar, la fui bordeando hasta donde entra un pequeño curso de agua que viene del Paso Cinco Lagunas y se ve una pequeña cascada.
Luego seguí un rato más caminando por la orilla, paré un rato a contemplar la laguna, aunque sólo se oían saltar truchas y se veía dos patos muy tranquilos navegando por su aguas. Seguí buscando camino pero al no encontrarlo, volví al arroyo y manteniéndolo mi derecha, empecé a subir por el valle, medio a rumbo entre bosque y turba hasta alcanzar la laguna siguiente. Apenas vi el espejo de agua me recibieron unos cóndores majestuosos volando en la cumbre de las montañas cercanas. Eran alrededor de las cinco, así que me fui hasta la parte norte y acampé a metros del arroyo, sobre el bosque en medio de árboles firmes (sino puede haber riesgo de que caigan con los vientos).
Paso Cinco Lagunas, Tierra del Fuego, Argentina
Paso Cinco Lagunas
El tercer día fue a mi gusto el más duro de todos, comencé siguiendo una pequeña senda que había encontrado en los último metros de la jornada anterior, pero a los pocos minutos desapareció y era todo cuesta arriba trepando entre rocas y barro por bosques, fui teniendo el río de referencia e improvisando camino por lo que consideraba el perfil más fácil de los cerros. La verdad es que costó bastante, sobre todo porque la mochila que se enganchaba en las ramas, y porque al ir solo si en algún momento me caía o pasaba algo, se iban a complicar bastante las cosas. Y así fue como avancé lentamente, primero a la segunda laguna, tercera y luego por una elevación, desde la cima del cerro vi la Laguna Mariposa. La vista que se va alcanzando es realmente muy buena, cada laguna a un nivel, como bajando escalones hasta llegar al Fagnando. Fue descansando en puntos panorámicos y después al escuchar el inconfundible toc toc de una pareja de pájaros carpinteros, que me quedé viendolos un rato.
Para seguir desde la cima donde veía la Laguna Mariposa había que atravesar al lado de una cascada trepando roca, y como al ir en solitario, me pareció que ya había cometido demasiadas imprudencias cuesta arriba, decidí irme medio a rumbo, siguiendo el perfil de las elevaciones rodeando el cerro que tenía en frente, total lo peor que me podía pasar era volver y acampar ahí. Para colmo comenzaron a bajar las nubes y no se veían los picos de las montañas, así que se hacía difícil orientarse por esa referencias y no iba a ver el Paso Valdivieso. Entonces comencé a andar hacia el sudoeste, y sin darme cuenta, pase cerca del Paso Mariposa, de ahí seguí rumbo sur en altura pasando 3 lagunas por un cañadón, la primera de ellas de un color verde intenso y la última y mayor, me sorprendió cuando vi que tenía a tres que la habitaban nadando, en el medio de la roca, a esa altura, casi sin vegetación alrededor. Es increíble el poder de adaptación de estos animalitos, que en mi caso siempre los divisaba a las tardes cuando salían. Donde termina la tercer laguna hay una cascada y una especie de precipicio con bastante pendiente y piedra suelta. Al no ver las cimas por las nubes comencé a orientarme mapa y brújula en mano, y llegué a la conclusión de que el valle que tenía debajo era el Carbajal, con el río Olivia. Había hecho el cruce en forma paralela al Paso Valdivieso, así que con recaudo, se podría decir que hice la última imprudencia del día, bajé muy lenta y cuidadosamente por la pendiente de roca desprendidas, apenas pude ya me puse a bajar por vegetación y cerca de las 18:30 llegué al río, lo recorrí rumbo Sudeste, unos metros hasta que encontré un buen lugar para acampar en una playita, y mientras armaba la carpa por la orilla de enfrente paso un zorrito muy relajado, que me ignoró por completo y siguió su camino indiferente.
El cuarto día estaba claro, tenía que seguir el Río Olivia (desde la orilla norte) por el Valle Carbajal hasta la Laguna Arco Iris, y ya desde ahí salir a buscar la ruta 3. honestamente me pensé que lo iba a hacer en forma rápida, pero fue un día a puro turbal, chapoteando en agua y barro y hundiéndome en la turba, que te va cansando y comiendo piernas. Para colmo, muchas veces uno se hace un camino y cuando llega descubre una presa de castor con su embalse, por lo que hay que rodearla. Tipo 12 llegué a la Laguna Arco Iris, almorcé y me fui para el sur siguiendo el río, pero no hubo forma (o no encontré el sitio) para cruzarlo sin mojarme, lo seguí un buen tiempo y al final cuando ya me comenzaba a alejar del cerro Portillo decidí badearlo. Al cruzarlo y caminar un poco, justo vi dos Martín pescadores imperturbables, sobre un árbol muerto en el turbal, a orillas del río Olivia. Seguí caminando para el sur y al meterme en el bosque del cerro ya encontré finalmente una senda sólida, que después se unió con una carretera, así que fui avanzando por fin en forma cómoda rumbo sur hasta llegar una casa de campo, donde me crucé con uno de sus ocupantes que venía a caballo y me preguntó si en el camino había visto vacas salvajes de ellos, que tenían que ir a buscarlas. Saqué mi mapa, le mostré donde las vi, oí, o donde había cruzado bosta fresca, luego seguí unos metros más, y salí a la Ruta 3 por donde antes estaba la antigua posada del peregrino o la mosca loca, por el km 13. Caminé un poco hasta tener señal en el celular / móvil y lo llamé a Sergio para que me venga a buscar. Así que a la tarde, ya estaba de vuelta en Ushuaia, disfrutando de una merecida ducha caliente y buena comida después de 4 jornadas de caminata.
En conclusión, es un circuito difícil de hacer, más que nada porque en mi caso o no andaba muy inspirado y por lo general me quedaba sin senda, y había que ir orientándose y atravesando bosques cerrados. Por momentos encontraba algo de camino y veía unas pisadas frescas de una persona, al salir me comentaron que fue un chico Ruso, que lo hizo dos días antes que yo. Además al estar caminando continuamente por turbales, se está prácticamente los 4 días con los pies mojados. Creo que sería más sencillo hacerlo en el sentido contrario, y de ambos tramos, el más fácil es del paso Beban a Bahía Torito. Igualmente por lo agreste del terreno y el paisaje me gustó mucho y disfrute de este trekking. Una pena que no me haya llevado el zoom de mi cámara (no tenía mucho lugar en la mochila), porque la verdad es que en la soledad del bosque y en contacto con la naturaleza me crucé con muchos animales, que aunque me quedé contemplando no tenía alcance para buenas fotos. Con gente, no me he cruzado con nadie en todo el camino, salvo los 3 residentes de Bahía Torito.
Dejo los datos de contacto de Sergio, lo conocí en el Valle de los Lobos y me pareció una persona excelente, por si alguien quiere contactarlo para algún transporte o excursión: (02901) 414160 o sergiodicaro@hotmail.com

lunes, 31 de enero de 2011

Paso de la Oveja

Al final empecé con los trekkings de más de un día en el 2011, y para comenzar hice algo tranquilo de dos jornadas, el conocido como "Laguna del Caminante" o "Paso de la oveja". Estoy ya hace varios días haciendo base en Ushuaia, pero me explayaré sobre este destino en otro post.
Para esta caminata rompí un par de reglas que acostumbro a seguir, y la cosa no se dio como esperaba. Resulta que cuando llegué al hostel me invitaron a cenar dos chicos que me vieron con el mapa y leyendo la información que tenía, por lo que decidimos ir juntos. Ahora mientras cenábamos se fue sumando gente al grupo que fue creciendo hasta llegar a 7, por mi parte inicialmente sin problemas, pero se veía que 3 de los nuevos integrantes no tenían mucha pinta de caminar. Entonces por no dejarlos plantados y recular, terminé siguiendo y rompí algunas reglas o premisas, que reconozco por manía o ser demasiado pesado de mi parte, manejo como básicas: suelo ir por mi cuenta o en grupos chicos, salir temprano para tener más horas de luz en caso de perderme o calcular mal (por la improvisación de la mañana terminamos saliendo al mediodía), y acostumbro a llevar un par de latas de más por las dudas de perderme o tardar más de lo previsto (y por no gastar compraron la comida justa).
Trekking por Paso de la Oveja, Ushuaia, Argentina
Trekking por Paso de la Oveja
Así que al final tomamos un remis desde el centro hasta el Valle del Andorra (ARS 32), donde comienza el "sendero del caminante" luego de cruzar una tranquera celeste o verde. Comenzamos por un sendero bien marcado, fácil de caminar al principio y de seguir, pero a los 15 minutos se confirmaron mis temores, hicimos la primer parada para "descansar".
Al final tardamos alrededor de 7 horas en hacer los 10,5kms (por suerte en Tierra del Fuego en Enero oscurece alrededor de las 22hs), el sendero está bastante bien señalizado y se complica un poco con el correr de los kilómetros pero creo que no llega a pasar de dificultad intermedia. El último tramo en cuesta arriba y se llega a una bifurcación donde se pude seguir por el paso de la oveja o ir a laguna del caminante. Fuimos a este último destino (son 20 minutos más) acampamos ahí cerca de las 7.30 de la noche, cenamos algo, charlamos un par de horas y a dormir. La verdad es que la última parte ofrece unas vistas muy buenas, caminando por un terreno inclinado en altura, entre pastos largos y con la laguna debajo.
Tenía en mente, si llegábamos temprano, seguir camino hasta la Laguna Superior, pero entre que arribamos tarde y las condiciones del grupo para caminar, tuve que quitarme la idea de la cabeza.
Al otro día se repitió lo que no quería que suceda, se levantaron tarde, dimos vueltas y recién comenzamos a caminar alrededor de las 12. Así que cruzamos el paso de la oveja al mediodía, una pena porque dicen que temprano se pueden llegar a ver cóndores. Igualmente ofrece unas vistas muy buenas, desde un punto tan elevado se puede apreciar toda la entrada al comienzo del cañadón, con la mezcla de colores entre verde, blanco de la nieve y negro de la roca.
Se supone que el camino del segundo día es también de entre 10,5 y 11kms, pero veníamos haciendo paradas cada 20 minutos o media hora, y la verdad es que además de desesperarme por el tiempo, uno se enfriaba al quedarse quieto y por el viento, así que comenzó a hacerse interminable. Para colmo una vez en el cañadón comienza el bosque y hay que optar por dos caminos, uno por altura bordeando el bosque (que es el más seguido y recomendado) u otro costeando el río (sin cruzarlo nunca). Lo que nos sucedió es que parte del grupo no podría subir o caminar por la pizarra / laja, así que luego de hablarlo en otra de nuestras paradas, no quedó otra opción que ir por abajo. Lo cómico fue que a los pocos minutos nos quedamos sin senda, y nunca la reencontramos, por lo que calculo que habremos hecho unos 7 u 8 kms por bosque puro de lengas y líquenes, que de vez en cuando se cortaban por uno metros para dar lugar a turba. Salvo por las infinitas paradas que hicimos, el lugar para caminarlo me pareció muy bueno y particular, en los tramos dentro del bosque casi no daba directamente la luz del sol, con todo el suelo húmedo lleno de barro, troncos de los árboles caídos en descomposición (y que a veces había que trepar para pasar), líquenes y otras especies menores.
Fuimos avanzando muy lentamente y después de varias discusiones, normales en la situación en la estábamos, se decidió (a mi no me parecía correcto), cruzar el curso de agua. Por suerte hicimos esta operación unas cuatro veces, quedando finalmente del lado correcto.
Con el pasar de las horas se consumió toda la comida, menos un paquete de galletitas que llevaba yo, entonces ya me puse de mal humor porque iba a oscurecer y a partir de las 7 de la noche les dije que salvo agotamiento real no se paraba más y se guardaban las galletitas por si había que hacer noche. Finalmente recién alrededor de las 21 chocamos con un alambrado, comenzamos a seguirlo algunos mientras el resto del grupo descansaba y bastantes metros más arriba encontramos una tranquera con un sendero que bajaba del cerro y del lado de adentro un camino. Así que la cruzamos, hicimos el camino y salimos tipo 10 de la noche, como debíamos, cerca del autódromo antiguo. Desde ahí preguntamos, seguimos caminando hasta un cruce de calles, colectivo y volvimos al hostel tipo 22.30 de la noche.
Volviendo a la caminata del segundo día, aunque no encontramos el sendero, el cañadón va entre dos cadenas de montañas y a partir de la mitad ya se ve el canal de Beagle, así que es más que difícil perderse, el problema era avanzar por la poca velocidad que tenía el grupo y las excesivas paradas. El otro temor era no pasar la noche en pleno bosque, ya que recomiendan no acampar entre árboles, porque pueden caer en caso de viento.
Me olvidaba del hablar del tiempo, el clima durante toda la travesía creo que es el común por estos lugares en Enero, cambia constantemente, algo de sol y sobre todo nublado, con algunos momentos de viento, y otros de pequeñas lluvias de 10 minutos, pero fresco. Creo que durante el día debía hacer entre 15 y 5 grados y a la noche de 5 para abajo.
Pero resumiendo, bien hecha la ruta es recomendable para los dos días, los paisajes y el entorno se disfrutan demasiado. La experiencia fue buena, y como decía, cometí al menos de mi parte bastantes errores al ceder en cosas que considero básicas para salir a la montaña (reconozco que quizás por ser muy manioso o complicado), pero lo bueno es seguir aprendiendo, disfrutando de la naturaleza y no repetir estos fallos.

sábado, 29 de enero de 2011

Comenzando con Tierra del Fuego

Orillas del Lago Fagnano, Tolhuin, Tierra del Fuego, Argentina
Orillas del Lago Fagnano - Tolhuin
Como contaba en mi publicación anterior, llegué a Río Grande en camión de carga desde Buenos Aires.
Ya en la ciudad, la más poblada, industrial de la isla y el mejor lugar para utilizar de base para la pesca de trucha, me encontré con unos amigos que están disfrutando de sus vacaciones por estos lares, así que comenzamos a charlar, ponernos al día y mientras disfrutábamos de unos días juntos y recorrimos algunos sitios.
Con ellos estuvimos haciendo base en Río Grande y Tolhuin, el clima no acompañó y por una semana casi no hubo sol, bastante lluvia y mucho viento. Así que como ellos tienen dos chicos pequeños nos limitó bastante las salidas. Y encima, se les quedó el coche empantanado en el campo, en la quinta de un conocido, por lo que durante mi estadía en estos dos lugares casi no contábamos con movilidad.
Como decía antes por falta de movilidad y el clima no hicimos demasiadas actividades, pero vino bien para charlar, ponernos al día de nuestra cosas y en mi caso recuperarme del viaje en camión. Así que esto fue lo que hicimos con base en Río Grande y Tolhuin:
  • Río Grande: Llegué a la cuidad y me encontré con mis amigos, ellos estaban parando en un Hotel frente a la plaza principal desde hacía unos días, entonces yo me busqué un hostal y fui al que está en el edificio del primer alojamiento de la ciudad (Actual Hostel Argentino). Ellos ya habían visitado varios lugares turísticos, así que dimos unas vueltas por el centro y fuimos al Museo de la ciudad (entrada gratuita). La verdad es que está muy bien, ya que es muy completo, y hay muestras de toda la historia de la Isla, desde las poblaciones originarias (Onas y Yamanas) hasta la actualidad, incluyendo una parte del conflicto de Malvinas, de la cual me llamó la atención que ahí se encuentra el pabellón británico arriado por las fuerzas de infantería de marina, en Puerto Argentino, el 2 de Abril de 1982, cuando las islas fueron recuperadas por unos días. Igualmente me quedaron sin visitar, entre otras cosas, la misión salesiana y el antiguo frigorífico, pero mis amigos ya tenían una cabaña reservada a orillas del Lago Fagnano y hacia allí fuimos.
  • Tolhuin: Llegamos después de una hora de viaje en minibus del Río Grande (ARS 60), la verdad es que la población es muy pequeña pero pintoresca. Tiene algunos negocios, restaurantes y supermercados, pero es como si toda la actividad de la población pasara por la Panadería "La Unión". La verdad es que esta panadería está más que bien, venden de todo, desde pan y facturas, hasta chocolates, comida, café, pasajes, lotería, etc. Además es la parada medio obligada a mitad de camino entre Ushuaia y Río Grande, así que se va llenando de gente por tandas. El local está decorado por fotos de famosos con su dueño, que se acostumbra pasear por las instalaciones y además al ser aficionado al ciclismo, suele invitar a otros ciclistas que pasan por el lugar con comida y en algunos casos alojamiento, según nos comentaron. Como decía con anterioridad, entre lluvias y vientos el clima no acompaño mucho, y sumado a la falta de movilidad y que la cabaña a orillas del Fagnano que alquilaron mis amigos era espectacular, estuvimos dos días de caminatas cercanas al lago cuando se podía, compras en el centro, visitas a la panadería y eso si, aprovechamos para hacer y degustar un buen matambre a la pizza y pollo al disco. Ya el tercer día no llovió, así que como secó el terreno, a la mañana siguiente fuimos a recuperar el coche. Había quedado en una bajada no ripiada, al desaparecer el barro salió fácilmente, entonces nos fuimos a recorrer un poco los alrededores. Elegimos, (bueno en realidad lo hizo Diego, el especialista en la Tierra del Fuego) el circuito de Laguna Blanca y cerro Jeujepen. Creo que para poder realizar este recorrido se necesita transporte, pero está bien para al menos medio día, transitar entre estos bosques interminables tan característicos de la isla, por las vistas que ofrece el Jejeupen y por el entorno a orillas de la Laguna Blanca, espejo de agua en un lugar tranquilo y rodeado de bosques, un buen sitio para disfrutar unas horas, o acampar y pasar la noche.
Ya desde Tolhuin me separé de mis amigos que se iban para El Calafate, nos volveríamos a juntar una semana después. Así que yo me fui en minibus para Ushuaia, a hacer base para seguir recorriendo la zona por unos cuantos días.

jueves, 27 de enero de 2011

En camión a Tierra del Fuego

Comienzo esta tercera etapa de mi viaje que es por la Patagonia, y para llegar a los territorios mas australes del continente elegí un medio de transporte no tan convencional. El padre de un amigo trabaja en una empresa de transportes y me ofreció ir de acompañante del chófer, en uno de los camiones que tenía que venir hasta la isla grande a entregar mercadería. Así que acepté para ver que tal era la experiencia y de paso porque negarlo, me ahorraba el pasaje.
Justo cuando íbamos a salir surgió un problema con la población de Tierra del Fuego del lado Chileno, les quisieron aumentar el gas un 17% (que es fundamental para la gente que habita por estas zonas del mundo), y hubo piquetes en la isla por una semana, por lo que entre otras rutas y servicios, estaba suspendido el de la balsa que cruza desde el continente. Ya que lamentablemente no hay un servicio similar del lado Argentino y existe una dependencia del país vecino para acceder por tierra, hay que hacer migraciones en dos oportunidades, etc.
Entonces resumiendo salimos de Buenos Aires con el camión el Jueves a la tarde, fuimos a Rawson (provincia de Buenos Aires), donde debíamos hacer noche, para cargar en una fábrica a primera hora de la mañana y seguir camino. Así que ya el Jueves a la noche luego de dar una vuelta por el pueblo y comer algo, estacionamos el camión frente a la fábrica y dormí en lo que iba a ser mi habitación por la próxima semana, la cabina. Además de los asientos y bastante espacio tenía una cucheta con una cama atrás, pero como yo iba molestando al chófer (Miguel), y el era el que estaba trabajando, él dormía en el colchón y yo sobre los asientos que plegaba, y junto con el tablero de la palanca de cambios, hacían una especie de superficie plana.
Y así fue, después de pasar la primer noche en el camión, cargamos en la fábrica y al otro día pasamos por Saladillo, donde vivía Miguel. Como empezó el problema con la Balsa y no tenía sentido que saliéramos, El chófer se quedó disfrutando de su familia y yo con ellos tomando mate y compartiendo todo el fin de semana, era un plan tranquilo y hasta algo aburrido, pero mejor opción a estar esperando solos en la frontera o en Río Gallegos. Así que el viaje se extendió 2 días y medio más. Yo tranquilo o paseaba por Saladillo o estaba con su familia o la de su hermano, y me iba a dormir al camión, está vez si a la cucheta, frente a un parque, para de paso vigilar el trailer que estaba con toda la carga (aunque esa ciudad no es insegura). El lunes se suponía que se resolvía el conflicto en Chile (finalmente aceptaron un aumento del gas del 3%), así que decidimos salir a las 6 de la mañana, ya con comida para parte de la travesía y ahí podría decir que comenzó realmente el viaje. La verdad es que fue toda una experiencia, y lo digo por lo pude conocer algo de la vida de estos personajes tan particulares, que hacen un trabajo agotador, y también tan arriesgado, ya que una distracción les puede costar la vida. Aunque a veces parecen no ser muy conscientes de eso. Así que preguntando por mi parte bastante y escuchando historias, algunas de las cuales eran poco creíbles, comenzamos a andar kilómetros.
El primer día fue algo lento, ya que tuvimos que parar unas 3 veces para hacer algunas gestiones (banco, comprar un parabrisas y encontrarnos con el dueño del camión, que volvía de vacaciones), entonces apenas pasamos el río colorado, habremos hecho otros 200kms y luego de parar a cenar, hicimos unos minutos más de ruta y dormimos sobre un lugar de banquina amplia en el medio de la ruta.
Al otro día salimos desde las 6 de la mañana y a volver a hacer ruta, apenas paramos para buscar agua para el mate, algunas galletitas y en Trelew para cargar gasoil, lo que nos hizo perder como una hora, porque nos costó encontrar una estación de servicio que nos vendiera, ya que había desabastecimiento. Y así seguimos camino entre mates, historias y saludando a los otros camioneros que nos íbamos cruzando, y debo decir que muchos de ellos venían hablando y mirando el celular / móvil, algo imprudente, pero creo que la forma más simple e inconsciente que tienen para entretenerse en jornadas tan largas y con paisajes tan monótonos, como el del la Ruta 3, al sur del Río Colorado. Paramos un rato a descansar y dormir algo de siesta para después continuar. Cuando pasamos por Comodoro Rivadavia el viento soplaba con tanta fuerza que por momentos nos movía el camión. Pero seguimos andando hasta entrar a la provincia de Santa Cruz, donde paramos tipo 1 de la mañana a dormir en la ruta, mientras el viento hamacaba un poco la cabina.
El tercer día ya salimos apenas pasadas las 5, llegamos a Río Gallegos al mediodía, vimos al despachante de aduanas, comimos, dormimos algo y compramos algunas cosas para pasar la balsa y hacer noche. Terminamos saliendo para la frontera a la tarde, donde hicimos migraciones, y ya en Chile Cruzamos el Estrecho de Magallanes en la Balsa, hicimos alrededor de 3 horas de camino (casi todo de ripio), nuevamente migraciones del lado Chileno y dormimos en el camión, justo antes de hacer las gestiones en el puesto de frontera Argentino.
Así que al otro día nos levantamos tipo ocho, migraciones, cruzamos y a media mañana llegamos al destino final, Río Grande.
Ahí estuvimos un rato en el depósito fiscal, ducha, relax, más mates y después Miguel me acercó hasta el centro, donde le volví a agradecer, me despedí de él, y me encontré con unos amigos, para comenzar a recorrer Tierra del Fuego con ellos, que ya estaban desde hace unos días por la zona con la familia.
Lo contaré en otras publicaciones, pero la idea es la de ir conociendo algo de la isla, haciendo base en Río Grande, Tolhuin y Ushuaia.
En Conclusión el viaje en camión, se hizo largo, pero fue toda una experiencia, así que contento de haber podido realizado estos casi 3000 kilómetros de esta manera, y por sobre todo de como me trató Miguel, el chófer, que me terminó aguantando casi una semana. Además de las historias que contaba él, están todas las que contaban los otros camioneros que íbamos cruzando en las estaciones de servicio o en las paradas que íbamos haciendo para comer.