viernes, 25 de febrero de 2011

Antártida: Cómo describir esta maravilla

Como describirlo es lo más complejo, no terminaba de decidirme y durante las dos semanas que estuve previas a embarcarme, mientras visitaba Ushuaia y sus alrededores le preguntaba a cualquier persona que cruzaba y que había estado en la Antártida, que tal era el lugar y la experiencia. Todos venían maravillados. Decían que era increíble, pero nadie podía ponerle los adjetivos correctos para expresar lo que había vivido en el continente blanco.
Focas Cangrejeras, Bahía Paraíso, Antártida
 Focas Cangrejeras - Bahía Paraiso
Al final dí bastantes vueltas, pero luego de consultarle a un par de amigos, me terminé de convencer cuando le comenté el itinerario a mi Tío Rubén, que ha estado en la zona un par de veces y es uno de los que quedó flechado por los encantos de esta región tan austral del planeta. Él fue uno de los que me dijo que si tenía el tiempo y el dinero no lo dude y así fue.
Es cierto, el precio de "último minuto" no era precisamente barato, luego de recorrer y especular bastante lo mas económico que encontré fue USD 3145 por un crucero / Tour de 9 días y medio con todo incluido, pregunté bastante a gente local y ese precio no iba a bajar, aunque uno realmente intente esperarlo hasta los momentos finales a la partida. Además del importe, significaba acortar mi viaje alrededor de 4 meses, pero me convencí para hacer esta excepción en el presupuesto y partí a conocer el Continente Blanco. Además estaba en Ushuaia con tiempo para esperar y la plata, oportunidades que quizás no repitan muchas veces más en la vida.
Una semana después de haber sacado el pasaje, trekking de 4 días al Lago Fagnano de por medio, me embarque en el MS Expedition. Me lo habían recomendado y ya me sorprendí al ver mi habitación, era la más económica, compartida con tres camas, baño y bastante espaciosa. Además las comidas y los servicios a bordo eran excelentes. Zarpamos a las 6 de la tarde y mientras comenzamos a avanzar por el Beagle ya nos fueron dando algunas charlas introductorias seguidas por la cena y una película.
La verdad es que durante los dos primeros días, mientras se cruza el Pasaje de Drake, no hay mucho para ver, salvo que se tenga la suerte de cruzar algún animal, así que intentaba ir de vez en cuando a cubierta, donde con paciencia se pueden ver sobre todo aves, entre las que se pueden distinguir petreles y albatros. El clima fue bueno, así que Drake nos trató bastante bien a la ida, igualmente durante todo el viaje se van organizando lecturas o exposiciones sobre la Antártida a cargo de biólogos, geólogos o historiadores, así uno se va interiorizando de lo que va a conocer y de paso se entretiene. Ya cuando comenzamos a llegar a las Islas Shetland del Sur pudimos ver unas ballenas de aleta y algunos pingüinos barbijo nadando cerca del barco, toda una introducción a lo que vendría en las jornadas siguientes.
Pingüinos Barbijo - Isla de Aitcho - Shetland del Sur
A la tarde del tercer día ya llegamos a la Shetland del sur, puntualmente a la Isla de Aitcho, donde tuvimos nuestro primer desembarco. Creo que estábamos todos bastante alterados cuando empezamos a tomar las Zodiac hacia la playa y el clima estuvo espectacular para esta isla, que es una de las pocas que tiene algo de verde. Caminamos por sus playas y había básicamente dos clases del pingüinos, los Papúa y algunos de la especie Barbijo. En ambos casos tenían pichones ya bastante crecidos, cambiando plumaje antes de irse al mar a pasar el invierno, pero mientras los últimos estaban más estáticos y concentrados en grupos, los Papúa o Gentoo (en inglés) eran mas inquisitivos y curiosos, y andaban jugando entre la gente o picoteando a veces los pantalones de algunos de los turistas. La verdad es que resulta muy divertido y uno no deja de mirar para todos lados y sacar fotos. Ya después de una hora nos fuimos para una caminata a uno de los extremos de la isla, donde además de disfrutar de unos momentos de cielo azul y sol pudimos ver bastantes elefantes marinos hembras y crías que estaban en tierra cambiando sus pelajes, bastante estresados por esta fase crítica, así que además del olor que desprenden, de vez en cuando emitían algún quejido. Luego de cambiar el pelaje se van a pasar el invierno y alimentarse al mar. Actividad que ya estaban haciendo los machos mayores, por eso no los vimos. Luego de la época de cría y de vigilar y competir por su harén, se van al mar a alimentarse y recuperar peso. También había algunos lobos marinos y una foca de weddell, sola en un rincón mirándonos tranquila y descansando mientras le sacábamos fotos y disfrutábamos de ella. Ya más que contentos con la primer experiencia de desembarco nos tocó volver al buque antes de cenar, briefing o repaso de las actividades del día, las de la jornada siguiente y a dormir.
Lobos Marinos, Isla de Aitcho, Shetland del Sur, Antártida
Lobos Marinos - Isla de Aitcho - Shetland del Sur
Como era costumbre nos despertaban por el equipo de audio del buque a las 7 de la mañana, desayuno (que era más que completo) a las 7.30 y a comenzar con las actividades entre las 8 y las 9. Así que al cuarto día hicimos los dos desembarcos que estaba previstos. El primero fue en las Islas de Cuverville (o Cuverville Islands) ya como íbamos avanzando para el Sur, se notaba porque la superficie estaba cubierta de nieve o hielo, esta vez nos tocó desembarcar cerca de un glaciar. Se podía recorrer la playa donde había pingüinos Papúa y como siempre algunos Skuas Chilenos y Palomas Antárticas. Los primeros esperando poder comerse algún huevo o pichón y los segundos esperando para alimentarse de las sobras del alimento que regurgitan los padres al alimentar a sus crías. Otra opción en el landing (como llaman a los desembarcos), era realizar un trekking subiendo un cerro de 150 metros de altura, la caminata más larga que íbamos a hacer entonces me anoté en eso. La pena fue que al subir empezó a nevar y no pudimos disfrutar mucho del paisaje, pero estuvo divertido y bajamos tirándonos por el hielo y la nieve.
Pingüinos Papúa, Puerto Neko, Antártida
Pingüinos Papúa - Puerto Neko
El Segundo desembarco de la cuarta jornada y tercero del viaje fue en Neko Harbour, iba a ser nuestra única parada en la península Antártica y en el continente (el resto fueron en islas). Este landing en la playa era algo particular, porque se hacía próximo a un glaciar que podía tener grandes desprendimientos de hielo y en ese caso podía provocar olas y ser peligroso. Así que de las Zodiacs directo a unos metros cuesta arriba, al resguardo en la nieve junto a todos los pingüinos Papúa. Lo bueno fue que en este lugar había muchos nidos con pichones y creo que como se me fue pasando un poco la desesperación de las primeras tomas de contacto, comencé a disfrutar de estas aves como hay que hacerlo, es decir, quedarse quieto entre ellos observando y ya los pingüinos se relajan y se encargan de venir a tu alrededor, porque son bastante inquisitivos, cuestión que se disfruta mucho más. Entre fotos y admiración del entorno y la fauna, entre playa, nieve y piedras estuvimos ahí unas dos horas y nos volvimos al barco. Es este landing también se podía hacer una caminata, pero preferí disfrutar más del lugar y de las maravillosas vistas que teníamos con un glaciar con hielo azul de al frente, que de vez en cuando rugía al dejar caer trozos de hielo al agua.... uno de los tantos espectáculos dignos de admirar que ofrecen estas tierras tan australes.
Comenzó el quinto día y a la mañana bajamos en la isla de Peterman, de los lugares que visitamos fue el que más disfruté en contacto con la fauna. Primero fui a ver los pocos pichones que quedaban de pingüinos Adelaida, estuve ahí un buen rato y después me fui hasta la otra punta de la playa, donde había un monumento en forma de cruz y el Refugio Naval Groussac de la Armada Argentina.
Pingüinos Papúa, Isla Petermann, Antártida
Pingüinos Papúa - Isla Petermann
Me saqué unas fotos desde la cruz y después de ver unos lobos marinos me fui acercando hasta la parte frontal del refugio, donde está la bandera pintada. El problema es que uno tiene que hacerlo respetando la distancia de 5 metros con las aves, y para poder llegar a destino lo fui bordeando entre piedras y agua hasta que llegué a una especie de lago y creo que además de sacar fotos fue la mejor experiencia con los Papúa. Me quedé como unos 40 minutos sentado en una piedra en el medio del pequeño lago o charco y empezaron a aproximarse, primero los pichones a las piedras cercanas y luego los adultos nadando a mi alrededor... sencillamente increíble, disfrute al cien por cien sin importar el frío y el viento.
Icebergs en Bahía Pléneau, Antártida
Bahía Pléneau
A la tarde vino otra de las joyas del viaje, el primer paseo en Zodiac por las aguas de Bahía Pléneau (Pléneau Bay), llenas de icerbers, esculturas naturales de hielo de diferentes tamaños y tonalidades y fauna. Fuimos moviéndonos con la lancha de sitio en sitio y admirando focas cangrejeras, pingüinos pescando y saltando a nuestro alrededor, bloques de hielo y el paisaje en general. Entre los distintos animales que observamos tuvimos la suerte de disfrutar de una foca leopardo descansando en un bloque de hielo, estaba cambiando pelaje y impresiona ver la mandíbula que tiene este mamífero, como la de un perro. Es el segundo depredador Antártico, ya que el principal es la Orca, animales que lamentablemente no pudimos ver en la expedición. La foca leopardo se quedó ahí unos minutos, la miramos a unos metros, y les sacamos bastantes fotos. Después se fue al agua, y por curiosidad no tuvo mejor idea que morder y pinchar la lancha que venía detrás. Toda una experiencia para la gente que estaba a bordo, sobre todo cuando tenían al animal nadando alrededor y justo vieron que empezaron a perder aire de la embarcación.
Foca Leopardo en Bahía Pléneau, Antártida
Foca Leopardo - Bahía Pléneau
Por suerte las Zodiacs tienen 7 compartimientos de aire, por lo que no se corre ningún peligro en estos casos. Otra de las cosas que hicimos en esta excursión, y que por más de ser simple me parece digna de mencionar, fue la de apagar el motor de la lancha y disfrutar de los ruidos del mar y sobre todo del de las pequeñas piezas de hielo que nos iban rodeando, que van sonando al ir liberando el aire que tienen comprimido en su interior. Hora y media después de comenzar a navegar volvimos al barco deslumbrados por la experiencia.
Ya este quinto día habíamos comenzado a regresar, cambiando el rumbo hacia el norte, pero siguiendo con el plan de paradas, si el tiempo lo permitía, y así sucedió.
A la noche en lugar de película o charla tuvimos el único punto gris del viaje, el tour era algo Británico y nos hicieron la propaganda de la Base de Puerto Lockroy (Port Lockroy), donde íbamos a bajar el día siguiente y era el lugar esperado por muchos, para comprar recuerdos, mandar postales, etc. Lo cómico era que lo promocionaban como la super base científica y en realidad es un auténtico Gift Shop, donde hay cuatro voluntarias vendiendo souvenirs y una de ellas además contando pingüinos. Como no tenían ni duchas, vinieron a bordo la noche anterior a bañarse, respondieron una ronda de preguntas...bastante tontas para ser honesto y se fueron. Digo esto por lo que fue al otro día la visita y sin desmerecer a las bases y científicos Británicos, que tienen instalaciones y profesionales más que respetables en el continente blanco, pero justo la localización en la que pusimos nuestros pies, no era el ejemplo a seguir.
Entonces al otro día desembarcamos en Puerto Lockroy, lo bueno es que se podía ir de la Isla Goudier (Goudier Island) donde estaba la tienda de Souvenirs al Punto Jougla, una playa cercana. Dí una vuelta en los alrededores de la antigua base, el cielo estaba celeste y había sol, así que saque unas cuantas fotos muy buenas y sin gastar ni un centavo salí disparado en Zodiac para el segundo destino, Punto Jougla (Jougla Point) otro de mis sitios favoritos. En las playas, con sus piedras cubiertas de nieve había un esqueleto de ballena, reacomodado para que se pueda apreciar su ensamblaje y extensión, para variar Papúas con sus crías y lo mejor, quizás por la novedad y porque me encantan los pájaros de esta familia, cormoranes de ojo azul con sus pichones. 
Cormoranes de ojo azul, Puerto Lockroy, Antártida
Cormoranes de Ojo Azul, Puerto Lockroy
Así que quedé bastante ratos entre los cormoranes, viendo como alimentaban a sus crías, como estas no dejaban de pedirles alimento, entonces se veías a los padres ir en turnos a pescar, alimentar a sus pichones y volver para repetir el proceso. También de vez en cuando entre las parejas se hacían como mimos, escenas muy buenas para contemplar y, porque negarlo, sacar bastantes fotos. Entre los Gentoo (los llamó como lo hacen los vecinos de la tienda de Souvenirs), había dos pequeños muy particulares por su pigmentación, uno era casi todo negro y el otro tenía sus partes oscuras de un color que se podría describir como té con leche. Creo que caminé como 3 veces por todos los lugares accesibles de la visita, hasta que me volví con la última lancha, como ya era mi costumbre. Era algo único y aunque haya frío o nieve, intentaba disfrutarlo al máximo y no volvía hasta el último llamado.
A la tarde compensando lo del Gift Shop vino un paseo en Zodiac por el lugar que para mi tiene el mejor paisaje de todo lo que vi. Fue en Bahía Paraíso (Paradise Harbour) alrededor de donde se encuentra la Base Argentina Brown. Y ahí me di cuenta que pasa cuando a uno le piden que lo describa, aunque voy a intentarlo: Una bahía casi cerrada, con mar completamente calmo lleno de fauna y bloques de hielo de todos los tamaños, tonalidades y formas. Y para complementarlo rodeado por costas de montañas, rocas y glaciares. Un paisaje similar al girar en 360 grados, algo único, majestuoso e inigualable. Nunca había estado en un entorno así, a lo sumo había visto algunos glaciares entre montañas, pero no con está magnitud, en tanta cantidad, y rodeado por estas esculturas de hielo flotando en el agua, a veces coronadas con focas descansando imperturbables.
Bahía Paraíso, Antártida
Bahía Paraíso
Y en un rincón , debajo del cerro y contra la roca destaca la Base Brown, nombrada en honor al Almirante que fundó la Armada Argentina, quien nació en Foxford, Co. Mayo, Irlanda. La base tiene la historia peculiar de que cuentan, que en 1984 cuando se ocupaba todo el año, el Doctor de la misma la prendió fuego para evitar pasar ahí el invierno. Lamentablemente, hoy en día me dijeron que casi no está en uso por razones presupuestarias. Realmente una pena, ya sólo por el lugar, si me llevan gratis, creo que iría una campaña antártica de voluntario a contar pingüinos como hacían los ingleses, juntar su excremento o lavarle los dientes a las focas leopardo con tal de volver a estar ahí más tiempo :). Estuvimos hora y media disfrutando y navegando por el lugar, pasamos por las rocas junto a las bases donde hay más nidos de cormoranes de ojo azul y cumplido el plazo no tuvimos más remedio que volver al MS Expedition.
A la noche ya comenzamos a aproximarnos a las Shetland del Sur, donde iban a ser las últimas paradas. La primera estaba programada en la isla Decepción, en la Bahía de Balleneros y la segunda en la Isla Media Luna. Como el clima en el segundo destino era muy malo, hicimos las dos paradas en Decepción. Un pena, seguía a bordo con una caja de alfajores, y andaba con la esperanza de poder pasar por la Base Argentina de Media Luna para dejarla ahí, pero no se pudo.... espero que para la próxima :)
La Isla Decepción es muy particular, una especie de anillo, formado por la parte que sobresale en superficie de la caldera del cráter de un volcán. Tiene una entrada de agua por donde se ingresa que se llama Fuelles de Neptuno (Neptune's Bellow). Es un sitio activo aunque la última erupción fue en 1968 y destruyo las bases Chilena y Británica que funcionaban en el lugar. Sólo siguen activas en campañas de verano Instalaciones Argentinas y Españolas. Antiguamente la isla, por el refugio natural que ofrece fue utilizada por los Noruegos como planta ballenera de 1911 a 1931, cuando se cerró por el colapso del precio del aceite de ballena.
En el desembarco de la mañana visitamos Bahía Ballenera, donde se puede caminar por la playa, ver los restos de la antigua planta y parte de los edificios de las instalaciones que luego utilizaron los Británicos durante la segunda guerra mundial en la llamada "Operación Tabarin". También realizamos dos actividades más, En la primera caminamos hasta la ventana de Neptuno, una apertura en el medio de la montaña, desde donde se pueden ver sus acantilados y el mar. La segunda era voluntaria, quienes querían podían nadar en el mar y les daban un certificado. La verdad es que preferí no hacerlo, ya la paso bastante mal cuando tengo que badear arroyos de montaña, como para hacerlo en el mar por la gracia. Así que mientras algunos se refrescaban y volvían al barco pálidos tiritando de frío para meterse directo en el sauna, me quedé recorriendo el lugar y sacando fotos de los tanques y las antiguas instalaciones balleneras.
En la segunda bajada fuimos a Bahía Telefón (Telefon bay), creo que recibe el nombre por un barco que tuvo que ser reparado o encalló en el lugar. Lo curioso y que hicimos en ese lugar en caminar por los bordes de un cráter de una salida del volcán. Caminata interesante y particular, así que esa fue nuestra despedida de tierras antárticas. Luego embarcamos, volvimos a estrechar manos con Drake, que se volvió a portar bien, más charlas, videos, películas, observación de aves en cubierta y dos días después volvimos a Ushuaia. El único imprevisto fue que tuvimos que hacer una parada de emergencia en la Isla Piloto y saltear Cabo de Hornos, desafortunadamente una pasajera tuvo apendicitis a la vuelta y hubo que evacuarla desde ese sitio en helicóptero. Pero dos horas después ya la habían operado en Ushuaia y todo había salido bien.
Resumiendo además de único, indescriptible, maravilloso, fantástico, virgen, original, etc. Tuvimos suerte con el tiempo, tanto cuando cruzando el pasaje de Drake como en los landings, en total pudimos hacer nueve bajadas, y sólo nos nevó algo y nos mojamos en la segunda. Con respecto al staff del barco, superó completamente mis expectativas por el buen ambiente, los conocimientos de todos en los campos en los que se especializaban y la predisposición para aguantarnos a todos. Otra cosa curiosa somos los pasajeros, en este viaje conviven perfiles de gente muy diferentes, cómo es casi la única forma de ir a Antártida nos mezclamos a bordo distintos personajes, desde mochileros hasta gente acostumbrada a los cruceros, eso lo hace más interesante en algunos casos y la convivencia del grupo fue muy buena.
La mayoría de los barcos son en inglés, en castellano sólo están el buque Ushuaia y otro más que no sé el nombre, pero yo fui por la opción más barata y realmente no me arrepiento. Me habían dicho que el buque era muy bueno y tanto en comida, servicios, staff y equipamiento (con sala de desembarco, gimnasio, sauna y bar) me sorprendió.
La última noche la pasamos en Ushuaia pero a bordo, desayunamos y desembarcamos a la mañana siguiente.
Ya cuando estábamos en puerto, Colin, uno de los biólogos dio una charla extra más que interesante. Resulta que él fue uno de los profesionales que trabajaron de reintroducir a su hábitat natural a la Orca Keiko, que se hizo famosa por la película "Liberen a Willy" (Free Willy). Nos contó la historia, con varias presentaciones y se notaba por momentos que lo hacían emocionar. Luego nos quedamos hablando y me comentó que trabaja en una asociación que intentan devolver a su entorno originario a las Orcas capturadas que siguen en cautiverio en los acuarios, siempre y cuando existan las condiciones para que puedan vivir normalmente en libertad. Y me dijo que de las pocas que quedan en el mundo, una de las candidatas es una de las ballenas que está actualmente en Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú (Buenos Aires, Argentina). Ya que no nació en cautiverio y sus hábitos de consumo son de mamíferos, por lo que no necesitaría reencontrar a su grupo familiar original. Esperemos que en un futuro pueda volver al lugar donde pertenece, el Océano.
Toco volver a tierra, y me despido así de tanta comida y desayunos continentales por un tiempo, de vuelta a la vida de mochila, hostels y carpa que tanto me gusta últimamente. Fue una excepción a como acostumbro a viajar, pero no dudo de que valió la pena para conocer este rincón tan maravilloso del planeta. Espero que con el paso de los años se pueda mantener tan limpio y natural como lo está, para que otras generaciones puedan disfrutarlo y quizás tenga la oportunidad de seguir conociendo la Antártida.... ganas sobran.

lunes, 14 de febrero de 2011

Trekking Austral: Al Fagnano Ida y Vuelta

Al final salí a hacer mi primer caminata de varios días, inicialmente iba a realizar una ruta que tenía en una guía de trekking, pero luego de hablarlo con gente local, decidí extender el recorrido e ir desde Ushuaia al Lago Fagnano por un sitio y volver por otro. La ruta que decidí seguir fue la de entrar por el Paso Bebán, pasar por Bahía Torito, en el Lago Fagnano, seguir por la costa hasta la Laguna de los Renos y volver por el cañadón de las cinco lagunas, paso Valdivieso y Valle Carbajal.
La verdad es que no son rutas que la gente suele hacer habitualmente, así que lo pregunté bastante y luego de hacerla tengo que decir que la dificultad de este trekking creo que es intermedia y por tramos difícil, físicamente es algo exigente, y hay que tener algo de experiencia, sobre todo para la parte que hice de vuelta. Igualmente en mi caso, no quería repetir los errores que cometí cuando se formó el grupo para hacer paso de la oveja (a lo sumo ir con una o dos personas más habituadas a caminar en montaña), y además al necesitarse 4 o 5 días, me terminé yendo sólo (La mayoría de la gente viene a Ushuaia entre 2 y 4 días en total). Así que preparé todo y como corresponde el día anterior fue a notificar fechas y ruta a la oficina de turismo, para que tengan registro en Defensa Civil en caso de problemas.
Así que arregle transporte con Sergio (dejo sus datos al final del post por si a alguien le pueden ser útiles) y me llevó a la mañana por la ruta 3, hasta el kilómetro 16, justo donde el gasoducto corta la carretera, que es el punto de partida.
Trekking por Paso Beban y Valdivieso, Ushuaia, Argentina
Camino a Paso Bebán
Arranqué a cerca de las 10hs, bajando un sendero hasta el río, se cruza por unos troncos que hacen de puente y comenzaron los problemas de camino, al menos con respecto al mapa topográfico que yo llevaba y la páginas de la guía. El sendero que sale para el norte se pierde a los pocos metros, y la calle de tierra que hay sigue bastante tiempo paralela del río hacia el Oeste, así que como la segunda opción no me convencía, salí para el norte a través del bosque, se avanza lento pero es fácil seguir el rumbo ya que se ven los picos Cerro Bonete y Punta navidad.
En el terreno que iba a ser habitual en los próximos días, fui avanzando por tramos entre bosque y turbal. Ya cuando habré avanzado un par de kilómetros crucé una especie de ruta de cuatriciclos / Quads y la fui siguiendo por momentos, ya que me convencía el rumbo y se avanza más rápido, hasta que se hizo senda y llegué al Refugio Bonete, son alrededor de 4 kms y medio y tardé alrededor de dos horas. Ya desde ahí avancé unos metros más para protegerme del viento, paré a almorzar algo y seguí metiéndome entre las montañas por el paso Beban, con el Cerro Falso Carbajal de frente, que la verdad es que ofrece una muy buena vista con sus pequeños glaciares colgando en la cima. Ya bordeando el Cerro Navidad, con el río a la derecha se va girando hacia la izquierda (Noroeste) y queda el Paso Beban 1 o Este de frente. Atravesarlo no es tan simple, ya que no se veía senda clara y hay que ir subiendo por una pendiente llena de pizarra o laja suelta. Al piso no tan firme había que sumarle que para colmo había viento bastante fuerte de frente, por lo que había que ir muy lento y seguro, para no desestabilizarse. Una vez que se cruza el primer paso, ya queda de frente algo a la derecha el Paso Beban 2 o Oeste, así que se va tranquilo por la ladera de la montaña para poder sortearlo. Dentro de las vistas que ofrece, a la derecha se ve un cañadón con la Laguna Paso Beban de fondo, una buena panorámica, de las tantas que ofrece este recorrido.
Una vez que se atraviesa el Segundo paso ya el resto del camino es bastante sencillo de hacer, cuesta abajo y dejando el curso de agua del lado derecho. Avancé cerca de unos 4 kilómetros más, paré un buen rato a ver unos castores que andaban en una laguna llevando ramas para reforzar su dique, pero cuando me acerque un poco más, se metieron bajo el agua. En el curso de todo el río se puede ver el daño que causan estos animales no autóctonos, traídos a la isla hace años por la Armada Argentina, en un intento frustrado de explotar sus pieles. El problema principal es que en Tierra del fuego no tienen depredadores naturales, y encima los árboles que cortan no se regeneran (como si lo hacen en sus territorios de origen), sumando a que el tipo de bosque local al ser alcanzado por el agua de sus embalses muere. Pero volviendo al tema del trekking seguí caminando un poco más y cerca de las 5 y media de la tarde acampé en el arroyo que forma el Salto del Azul, una cascada muy pintoresca que queda a la izquierda del camino.
El segundo día comencé a caminar un poco antes de las 10, y aunque por muchos momentos no tenía senda, el camino no era demasiado complicado, pasé al otro lado del curso de agua (quedó a mi izquierda) y se hacen kilómetros cuesta abajo entre bosques y turbales. Ya después de caminar un buen rato se comienza a ver a la distancia el Lago Fagnano y uno pasa cerca dos lagunas, una a cada lado. Llegué a orillas del Fagnano, Bahía Torito cerca de las 12 del mediodía, pero lo hice al Este del cauce de agua, por suerte hay ahora una empresa turística que explota la zona y construyó un muelle y pequeño puente, así que me ahorro el trabajo de tener que cruzar el río y me fui a las cabañas y viejo muelle que funcionan en el lugar hace años. Saludé a las 3 personas que viven ahí, les pregunté como seguir para Laguna de los Renos, me indicaron amablemente que en lugar de continuar por la costa, como tenía pensado, podía comenzar siguiendo unos caminos de Cuatriciclos que van por detrás de su carpintería. Les agradecí, me despedí y seguí camino. En caso de problemas o llegar muy cansado tenía Bahía Torito como vía de escape. Ahí en caso de emergencia la gente local puede contactar a Prefectura o arreglando precio te pueden llevar en lancha del otro lado Lago o a Laguna Palacios (al Este), donde hay carretera y suele ir gente a pescar y acampar. Ellos tienen unas cabañas y también se puede llegar sólo hasta ahí y alojarse unas noches en el sitio.
Seguí mi camino hasta Laguna de los Renos (o de las Tres Marías), avancé un buen rato, paré a comer algo y para variar perdí de nuevo la senda, así que como era costumbre, seguí atravesando bosques y turbales. Habré tardado una hora y media en llegar, la fui bordeando hasta donde entra un pequeño curso de agua que viene del Paso Cinco Lagunas y se ve una pequeña cascada.
Luego seguí un rato más caminando por la orilla, paré un rato a contemplar la laguna, aunque sólo se oían saltar truchas y se veía dos patos muy tranquilos navegando por su aguas. Seguí buscando camino pero al no encontrarlo, volví al arroyo y manteniéndolo mi derecha, empecé a subir por el valle, medio a rumbo entre bosque y turba hasta alcanzar la laguna siguiente. Apenas vi el espejo de agua me recibieron unos cóndores majestuosos volando en la cumbre de las montañas cercanas. Eran alrededor de las cinco, así que me fui hasta la parte norte y acampé a metros del arroyo, sobre el bosque en medio de árboles firmes (sino puede haber riesgo de que caigan con los vientos).
Paso Cinco Lagunas, Tierra del Fuego, Argentina
Paso Cinco Lagunas
El tercer día fue a mi gusto el más duro de todos, comencé siguiendo una pequeña senda que había encontrado en los último metros de la jornada anterior, pero a los pocos minutos desapareció y era todo cuesta arriba trepando entre rocas y barro por bosques, fui teniendo el río de referencia e improvisando camino por lo que consideraba el perfil más fácil de los cerros. La verdad es que costó bastante, sobre todo porque la mochila que se enganchaba en las ramas, y porque al ir solo si en algún momento me caía o pasaba algo, se iban a complicar bastante las cosas. Y así fue como avancé lentamente, primero a la segunda laguna, tercera y luego por una elevación, desde la cima del cerro vi la Laguna Mariposa. La vista que se va alcanzando es realmente muy buena, cada laguna a un nivel, como bajando escalones hasta llegar al Fagnando. Fue descansando en puntos panorámicos y después al escuchar el inconfundible toc toc de una pareja de pájaros carpinteros, que me quedé viendolos un rato.
Para seguir desde la cima donde veía la Laguna Mariposa había que atravesar al lado de una cascada trepando roca, y como al ir en solitario, me pareció que ya había cometido demasiadas imprudencias cuesta arriba, decidí irme medio a rumbo, siguiendo el perfil de las elevaciones rodeando el cerro que tenía en frente, total lo peor que me podía pasar era volver y acampar ahí. Para colmo comenzaron a bajar las nubes y no se veían los picos de las montañas, así que se hacía difícil orientarse por esa referencias y no iba a ver el Paso Valdivieso. Entonces comencé a andar hacia el sudoeste, y sin darme cuenta, pase cerca del Paso Mariposa, de ahí seguí rumbo sur en altura pasando 3 lagunas por un cañadón, la primera de ellas de un color verde intenso y la última y mayor, me sorprendió cuando vi que tenía a tres que la habitaban nadando, en el medio de la roca, a esa altura, casi sin vegetación alrededor. Es increíble el poder de adaptación de estos animalitos, que en mi caso siempre los divisaba a las tardes cuando salían. Donde termina la tercer laguna hay una cascada y una especie de precipicio con bastante pendiente y piedra suelta. Al no ver las cimas por las nubes comencé a orientarme mapa y brújula en mano, y llegué a la conclusión de que el valle que tenía debajo era el Carbajal, con el río Olivia. Había hecho el cruce en forma paralela al Paso Valdivieso, así que con recaudo, se podría decir que hice la última imprudencia del día, bajé muy lenta y cuidadosamente por la pendiente de roca desprendidas, apenas pude ya me puse a bajar por vegetación y cerca de las 18:30 llegué al río, lo recorrí rumbo Sudeste, unos metros hasta que encontré un buen lugar para acampar en una playita, y mientras armaba la carpa por la orilla de enfrente paso un zorrito muy relajado, que me ignoró por completo y siguió su camino indiferente.
El cuarto día estaba claro, tenía que seguir el Río Olivia (desde la orilla norte) por el Valle Carbajal hasta la Laguna Arco Iris, y ya desde ahí salir a buscar la ruta 3. honestamente me pensé que lo iba a hacer en forma rápida, pero fue un día a puro turbal, chapoteando en agua y barro y hundiéndome en la turba, que te va cansando y comiendo piernas. Para colmo, muchas veces uno se hace un camino y cuando llega descubre una presa de castor con su embalse, por lo que hay que rodearla. Tipo 12 llegué a la Laguna Arco Iris, almorcé y me fui para el sur siguiendo el río, pero no hubo forma (o no encontré el sitio) para cruzarlo sin mojarme, lo seguí un buen tiempo y al final cuando ya me comenzaba a alejar del cerro Portillo decidí badearlo. Al cruzarlo y caminar un poco, justo vi dos Martín pescadores imperturbables, sobre un árbol muerto en el turbal, a orillas del río Olivia. Seguí caminando para el sur y al meterme en el bosque del cerro ya encontré finalmente una senda sólida, que después se unió con una carretera, así que fui avanzando por fin en forma cómoda rumbo sur hasta llegar una casa de campo, donde me crucé con uno de sus ocupantes que venía a caballo y me preguntó si en el camino había visto vacas salvajes de ellos, que tenían que ir a buscarlas. Saqué mi mapa, le mostré donde las vi, oí, o donde había cruzado bosta fresca, luego seguí unos metros más, y salí a la Ruta 3 por donde antes estaba la antigua posada del peregrino o la mosca loca, por el km 13. Caminé un poco hasta tener señal en el celular / móvil y lo llamé a Sergio para que me venga a buscar. Así que a la tarde, ya estaba de vuelta en Ushuaia, disfrutando de una merecida ducha caliente y buena comida después de 4 jornadas de caminata.
En conclusión, es un circuito difícil de hacer, más que nada porque en mi caso o no andaba muy inspirado y por lo general me quedaba sin senda, y había que ir orientándose y atravesando bosques cerrados. Por momentos encontraba algo de camino y veía unas pisadas frescas de una persona, al salir me comentaron que fue un chico Ruso, que lo hizo dos días antes que yo. Además al estar caminando continuamente por turbales, se está prácticamente los 4 días con los pies mojados. Creo que sería más sencillo hacerlo en el sentido contrario, y de ambos tramos, el más fácil es del paso Beban a Bahía Torito. Igualmente por lo agreste del terreno y el paisaje me gustó mucho y disfrute de este trekking. Una pena que no me haya llevado el zoom de mi cámara (no tenía mucho lugar en la mochila), porque la verdad es que en la soledad del bosque y en contacto con la naturaleza me crucé con muchos animales, que aunque me quedé contemplando no tenía alcance para buenas fotos. Con gente, no me he cruzado con nadie en todo el camino, salvo los 3 residentes de Bahía Torito.
Dejo los datos de contacto de Sergio, lo conocí en el Valle de los Lobos y me pareció una persona excelente, por si alguien quiere contactarlo para algún transporte o excursión: (02901) 414160 o sergiodicaro@hotmail.com

lunes, 31 de enero de 2011

Paso de la Oveja

Al final empecé con los trekkings de más de un día en el 2011, y para comenzar hice algo tranquilo de dos jornadas, el conocido como "Laguna del Caminante" o "Paso de la oveja". Estoy ya hace varios días haciendo base en Ushuaia, pero me explayaré sobre este destino en otro post.
Para esta caminata rompí un par de reglas que acostumbro a seguir, y la cosa no se dio como esperaba. Resulta que cuando llegué al hostel me invitaron a cenar dos chicos que me vieron con el mapa y leyendo la información que tenía, por lo que decidimos ir juntos. Ahora mientras cenábamos se fue sumando gente al grupo que fue creciendo hasta llegar a 7, por mi parte inicialmente sin problemas, pero se veía que 3 de los nuevos integrantes no tenían mucha pinta de caminar. Entonces por no dejarlos plantados y recular, terminé siguiendo y rompí algunas reglas o premisas, que reconozco por manía o ser demasiado pesado de mi parte, manejo como básicas: suelo ir por mi cuenta o en grupos chicos, salir temprano para tener más horas de luz en caso de perderme o calcular mal (por la improvisación de la mañana terminamos saliendo al mediodía), y acostumbro a llevar un par de latas de más por las dudas de perderme o tardar más de lo previsto (y por no gastar compraron la comida justa).
Trekking por Paso de la Oveja, Ushuaia, Argentina
Trekking por Paso de la Oveja
Así que al final tomamos un remis desde el centro hasta el Valle del Andorra (ARS 32), donde comienza el "sendero del caminante" luego de cruzar una tranquera celeste o verde. Comenzamos por un sendero bien marcado, fácil de caminar al principio y de seguir, pero a los 15 minutos se confirmaron mis temores, hicimos la primer parada para "descansar".
Al final tardamos alrededor de 7 horas en hacer los 10,5kms (por suerte en Tierra del Fuego en Enero oscurece alrededor de las 22hs), el sendero está bastante bien señalizado y se complica un poco con el correr de los kilómetros pero creo que no llega a pasar de dificultad intermedia. El último tramo en cuesta arriba y se llega a una bifurcación donde se pude seguir por el paso de la oveja o ir a laguna del caminante. Fuimos a este último destino (son 20 minutos más) acampamos ahí cerca de las 7.30 de la noche, cenamos algo, charlamos un par de horas y a dormir. La verdad es que la última parte ofrece unas vistas muy buenas, caminando por un terreno inclinado en altura, entre pastos largos y con la laguna debajo.
Tenía en mente, si llegábamos temprano, seguir camino hasta la Laguna Superior, pero entre que arribamos tarde y las condiciones del grupo para caminar, tuve que quitarme la idea de la cabeza.
Al otro día se repitió lo que no quería que suceda, se levantaron tarde, dimos vueltas y recién comenzamos a caminar alrededor de las 12. Así que cruzamos el paso de la oveja al mediodía, una pena porque dicen que temprano se pueden llegar a ver cóndores. Igualmente ofrece unas vistas muy buenas, desde un punto tan elevado se puede apreciar toda la entrada al comienzo del cañadón, con la mezcla de colores entre verde, blanco de la nieve y negro de la roca.
Se supone que el camino del segundo día es también de entre 10,5 y 11kms, pero veníamos haciendo paradas cada 20 minutos o media hora, y la verdad es que además de desesperarme por el tiempo, uno se enfriaba al quedarse quieto y por el viento, así que comenzó a hacerse interminable. Para colmo una vez en el cañadón comienza el bosque y hay que optar por dos caminos, uno por altura bordeando el bosque (que es el más seguido y recomendado) u otro costeando el río (sin cruzarlo nunca). Lo que nos sucedió es que parte del grupo no podría subir o caminar por la pizarra / laja, así que luego de hablarlo en otra de nuestras paradas, no quedó otra opción que ir por abajo. Lo cómico fue que a los pocos minutos nos quedamos sin senda, y nunca la reencontramos, por lo que calculo que habremos hecho unos 7 u 8 kms por bosque puro de lengas y líquenes, que de vez en cuando se cortaban por uno metros para dar lugar a turba. Salvo por las infinitas paradas que hicimos, el lugar para caminarlo me pareció muy bueno y particular, en los tramos dentro del bosque casi no daba directamente la luz del sol, con todo el suelo húmedo lleno de barro, troncos de los árboles caídos en descomposición (y que a veces había que trepar para pasar), líquenes y otras especies menores.
Fuimos avanzando muy lentamente y después de varias discusiones, normales en la situación en la estábamos, se decidió (a mi no me parecía correcto), cruzar el curso de agua. Por suerte hicimos esta operación unas cuatro veces, quedando finalmente del lado correcto.
Con el pasar de las horas se consumió toda la comida, menos un paquete de galletitas que llevaba yo, entonces ya me puse de mal humor porque iba a oscurecer y a partir de las 7 de la noche les dije que salvo agotamiento real no se paraba más y se guardaban las galletitas por si había que hacer noche. Finalmente recién alrededor de las 21 chocamos con un alambrado, comenzamos a seguirlo algunos mientras el resto del grupo descansaba y bastantes metros más arriba encontramos una tranquera con un sendero que bajaba del cerro y del lado de adentro un camino. Así que la cruzamos, hicimos el camino y salimos tipo 10 de la noche, como debíamos, cerca del autódromo antiguo. Desde ahí preguntamos, seguimos caminando hasta un cruce de calles, colectivo y volvimos al hostel tipo 22.30 de la noche.
Volviendo a la caminata del segundo día, aunque no encontramos el sendero, el cañadón va entre dos cadenas de montañas y a partir de la mitad ya se ve el canal de Beagle, así que es más que difícil perderse, el problema era avanzar por la poca velocidad que tenía el grupo y las excesivas paradas. El otro temor era no pasar la noche en pleno bosque, ya que recomiendan no acampar entre árboles, porque pueden caer en caso de viento.
Me olvidaba del hablar del tiempo, el clima durante toda la travesía creo que es el común por estos lugares en Enero, cambia constantemente, algo de sol y sobre todo nublado, con algunos momentos de viento, y otros de pequeñas lluvias de 10 minutos, pero fresco. Creo que durante el día debía hacer entre 15 y 5 grados y a la noche de 5 para abajo.
Pero resumiendo, bien hecha la ruta es recomendable para los dos días, los paisajes y el entorno se disfrutan demasiado. La experiencia fue buena, y como decía, cometí al menos de mi parte bastantes errores al ceder en cosas que considero básicas para salir a la montaña (reconozco que quizás por ser muy manioso o complicado), pero lo bueno es seguir aprendiendo, disfrutando de la naturaleza y no repetir estos fallos.

sábado, 29 de enero de 2011

Comenzando con Tierra del Fuego

Orillas del Lago Fagnano, Tolhuin, Tierra del Fuego, Argentina
Orillas del Lago Fagnano - Tolhuin
Como contaba en mi publicación anterior, llegué a Río Grande en camión de carga desde Buenos Aires.
Ya en la ciudad, la más poblada, industrial de la isla y el mejor lugar para utilizar de base para la pesca de trucha, me encontré con unos amigos que están disfrutando de sus vacaciones por estos lares, así que comenzamos a charlar, ponernos al día y mientras disfrutábamos de unos días juntos y recorrimos algunos sitios.
Con ellos estuvimos haciendo base en Río Grande y Tolhuin, el clima no acompañó y por una semana casi no hubo sol, bastante lluvia y mucho viento. Así que como ellos tienen dos chicos pequeños nos limitó bastante las salidas. Y encima, se les quedó el coche empantanado en el campo, en la quinta de un conocido, por lo que durante mi estadía en estos dos lugares casi no contábamos con movilidad.
Como decía antes por falta de movilidad y el clima no hicimos demasiadas actividades, pero vino bien para charlar, ponernos al día de nuestra cosas y en mi caso recuperarme del viaje en camión. Así que esto fue lo que hicimos con base en Río Grande y Tolhuin:
  • Río Grande: Llegué a la cuidad y me encontré con mis amigos, ellos estaban parando en un Hotel frente a la plaza principal desde hacía unos días, entonces yo me busqué un hostal y fui al que está en el edificio del primer alojamiento de la ciudad (Actual Hostel Argentino). Ellos ya habían visitado varios lugares turísticos, así que dimos unas vueltas por el centro y fuimos al Museo de la ciudad (entrada gratuita). La verdad es que está muy bien, ya que es muy completo, y hay muestras de toda la historia de la Isla, desde las poblaciones originarias (Onas y Yamanas) hasta la actualidad, incluyendo una parte del conflicto de Malvinas, de la cual me llamó la atención que ahí se encuentra el pabellón británico arriado por las fuerzas de infantería de marina, en Puerto Argentino, el 2 de Abril de 1982, cuando las islas fueron recuperadas por unos días. Igualmente me quedaron sin visitar, entre otras cosas, la misión salesiana y el antiguo frigorífico, pero mis amigos ya tenían una cabaña reservada a orillas del Lago Fagnano y hacia allí fuimos.
  • Tolhuin: Llegamos después de una hora de viaje en minibus del Río Grande (ARS 60), la verdad es que la población es muy pequeña pero pintoresca. Tiene algunos negocios, restaurantes y supermercados, pero es como si toda la actividad de la población pasara por la Panadería "La Unión". La verdad es que esta panadería está más que bien, venden de todo, desde pan y facturas, hasta chocolates, comida, café, pasajes, lotería, etc. Además es la parada medio obligada a mitad de camino entre Ushuaia y Río Grande, así que se va llenando de gente por tandas. El local está decorado por fotos de famosos con su dueño, que se acostumbra pasear por las instalaciones y además al ser aficionado al ciclismo, suele invitar a otros ciclistas que pasan por el lugar con comida y en algunos casos alojamiento, según nos comentaron. Como decía con anterioridad, entre lluvias y vientos el clima no acompaño mucho, y sumado a la falta de movilidad y que la cabaña a orillas del Fagnano que alquilaron mis amigos era espectacular, estuvimos dos días de caminatas cercanas al lago cuando se podía, compras en el centro, visitas a la panadería y eso si, aprovechamos para hacer y degustar un buen matambre a la pizza y pollo al disco. Ya el tercer día no llovió, así que como secó el terreno, a la mañana siguiente fuimos a recuperar el coche. Había quedado en una bajada no ripiada, al desaparecer el barro salió fácilmente, entonces nos fuimos a recorrer un poco los alrededores. Elegimos, (bueno en realidad lo hizo Diego, el especialista en la Tierra del Fuego) el circuito de Laguna Blanca y cerro Jeujepen. Creo que para poder realizar este recorrido se necesita transporte, pero está bien para al menos medio día, transitar entre estos bosques interminables tan característicos de la isla, por las vistas que ofrece el Jejeupen y por el entorno a orillas de la Laguna Blanca, espejo de agua en un lugar tranquilo y rodeado de bosques, un buen sitio para disfrutar unas horas, o acampar y pasar la noche.
Ya desde Tolhuin me separé de mis amigos que se iban para El Calafate, nos volveríamos a juntar una semana después. Así que yo me fui en minibus para Ushuaia, a hacer base para seguir recorriendo la zona por unos cuantos días.

jueves, 27 de enero de 2011

En camión a Tierra del Fuego

Comienzo esta tercera etapa de mi viaje que es por la Patagonia, y para llegar a los territorios mas australes del continente elegí un medio de transporte no tan convencional. El padre de un amigo trabaja en una empresa de transportes y me ofreció ir de acompañante del chófer, en uno de los camiones que tenía que venir hasta la isla grande a entregar mercadería. Así que acepté para ver que tal era la experiencia y de paso porque negarlo, me ahorraba el pasaje.
Justo cuando íbamos a salir surgió un problema con la población de Tierra del Fuego del lado Chileno, les quisieron aumentar el gas un 17% (que es fundamental para la gente que habita por estas zonas del mundo), y hubo piquetes en la isla por una semana, por lo que entre otras rutas y servicios, estaba suspendido el de la balsa que cruza desde el continente. Ya que lamentablemente no hay un servicio similar del lado Argentino y existe una dependencia del país vecino para acceder por tierra, hay que hacer migraciones en dos oportunidades, etc.
Entonces resumiendo salimos de Buenos Aires con el camión el Jueves a la tarde, fuimos a Rawson (provincia de Buenos Aires), donde debíamos hacer noche, para cargar en una fábrica a primera hora de la mañana y seguir camino. Así que ya el Jueves a la noche luego de dar una vuelta por el pueblo y comer algo, estacionamos el camión frente a la fábrica y dormí en lo que iba a ser mi habitación por la próxima semana, la cabina. Además de los asientos y bastante espacio tenía una cucheta con una cama atrás, pero como yo iba molestando al chófer (Miguel), y el era el que estaba trabajando, él dormía en el colchón y yo sobre los asientos que plegaba, y junto con el tablero de la palanca de cambios, hacían una especie de superficie plana.
Y así fue, después de pasar la primer noche en el camión, cargamos en la fábrica y al otro día pasamos por Saladillo, donde vivía Miguel. Como empezó el problema con la Balsa y no tenía sentido que saliéramos, El chófer se quedó disfrutando de su familia y yo con ellos tomando mate y compartiendo todo el fin de semana, era un plan tranquilo y hasta algo aburrido, pero mejor opción a estar esperando solos en la frontera o en Río Gallegos. Así que el viaje se extendió 2 días y medio más. Yo tranquilo o paseaba por Saladillo o estaba con su familia o la de su hermano, y me iba a dormir al camión, está vez si a la cucheta, frente a un parque, para de paso vigilar el trailer que estaba con toda la carga (aunque esa ciudad no es insegura). El lunes se suponía que se resolvía el conflicto en Chile (finalmente aceptaron un aumento del gas del 3%), así que decidimos salir a las 6 de la mañana, ya con comida para parte de la travesía y ahí podría decir que comenzó realmente el viaje. La verdad es que fue toda una experiencia, y lo digo por lo pude conocer algo de la vida de estos personajes tan particulares, que hacen un trabajo agotador, y también tan arriesgado, ya que una distracción les puede costar la vida. Aunque a veces parecen no ser muy conscientes de eso. Así que preguntando por mi parte bastante y escuchando historias, algunas de las cuales eran poco creíbles, comenzamos a andar kilómetros.
El primer día fue algo lento, ya que tuvimos que parar unas 3 veces para hacer algunas gestiones (banco, comprar un parabrisas y encontrarnos con el dueño del camión, que volvía de vacaciones), entonces apenas pasamos el río colorado, habremos hecho otros 200kms y luego de parar a cenar, hicimos unos minutos más de ruta y dormimos sobre un lugar de banquina amplia en el medio de la ruta.
Al otro día salimos desde las 6 de la mañana y a volver a hacer ruta, apenas paramos para buscar agua para el mate, algunas galletitas y en Trelew para cargar gasoil, lo que nos hizo perder como una hora, porque nos costó encontrar una estación de servicio que nos vendiera, ya que había desabastecimiento. Y así seguimos camino entre mates, historias y saludando a los otros camioneros que nos íbamos cruzando, y debo decir que muchos de ellos venían hablando y mirando el celular / móvil, algo imprudente, pero creo que la forma más simple e inconsciente que tienen para entretenerse en jornadas tan largas y con paisajes tan monótonos, como el del la Ruta 3, al sur del Río Colorado. Paramos un rato a descansar y dormir algo de siesta para después continuar. Cuando pasamos por Comodoro Rivadavia el viento soplaba con tanta fuerza que por momentos nos movía el camión. Pero seguimos andando hasta entrar a la provincia de Santa Cruz, donde paramos tipo 1 de la mañana a dormir en la ruta, mientras el viento hamacaba un poco la cabina.
El tercer día ya salimos apenas pasadas las 5, llegamos a Río Gallegos al mediodía, vimos al despachante de aduanas, comimos, dormimos algo y compramos algunas cosas para pasar la balsa y hacer noche. Terminamos saliendo para la frontera a la tarde, donde hicimos migraciones, y ya en Chile Cruzamos el Estrecho de Magallanes en la Balsa, hicimos alrededor de 3 horas de camino (casi todo de ripio), nuevamente migraciones del lado Chileno y dormimos en el camión, justo antes de hacer las gestiones en el puesto de frontera Argentino.
Así que al otro día nos levantamos tipo ocho, migraciones, cruzamos y a media mañana llegamos al destino final, Río Grande.
Ahí estuvimos un rato en el depósito fiscal, ducha, relax, más mates y después Miguel me acercó hasta el centro, donde le volví a agradecer, me despedí de él, y me encontré con unos amigos, para comenzar a recorrer Tierra del Fuego con ellos, que ya estaban desde hace unos días por la zona con la familia.
Lo contaré en otras publicaciones, pero la idea es la de ir conociendo algo de la isla, haciendo base en Río Grande, Tolhuin y Ushuaia.
En Conclusión el viaje en camión, se hizo largo, pero fue toda una experiencia, así que contento de haber podido realizado estos casi 3000 kilómetros de esta manera, y por sobre todo de como me trató Miguel, el chófer, que me terminó aguantando casi una semana. Además de las historias que contaba él, están todas las que contaban los otros camioneros que íbamos cruzando en las estaciones de servicio o en las paradas que íbamos haciendo para comer.

martes, 21 de diciembre de 2010

Cataratas, Maravilla Natural Mundial

Al final después de un día de viaje entre avión y bus, saliendo de Belém y con escala en Sao Paulo, llegué a Foz do Iguaçú. Desde la terminal tomé un bus hasta la parada central, y desde ahí otro a Puerto Iguazú (Argentina). Hice migraciones de camino y busqué alojamiento del lado Argentino, quería hacer base ahí para volver a mi país, y porque me gusta más el lado nacional que es más tranquilo (y barato). Recorrí algo la parte central de la ciudad, comparé algunos lugares y terminé parando en un hostel por ARS 40 con desayuno en internet incluidos.
Cataratas del Iguazú, Argentina
Había estado en las cataratas cuando tenía 15 años, después de unas inundaciones que habían barrido parte de las pasarelas y ya en su momento, aunque había ido de otra forma (en tour con la familia), me había parecido uno de los mejores lugares que había conocido. No suelo repetir destinos, pero ahora en este viaje, quería volver a recorrerlas, con las nuevas infraestructuras del lado Argentino y yendo a mi ritmo y aire por los senderos y caminos. La verdad es que volvieron a sorprenderme.
En la triple frontera siendo Argentino es fácil moverse con DNI o Cédula de identidad, ya que sólo hay que parar y registrarse en el control nacional (si uno no se va a alejar a más de 50kms). Ahora si uno cuenta con pasaporte, formalmente hay que hacer migraciones en todas las fronteras, como creo que sucede para personas de países que no son miembros del Mercosur. Lo mismo sucede al pagar las entradas al Parque Nacional, ya que ambos lados discriminan precios para gente local, nacional, del Mercosur o resto del mundo. Para moverse en transporte público (colectivos) a los puntos turísticos, entre los 3 países o comprar las entradas, se puede pagar en cualquiera de las 3 monedas (Pesos, Reales y Guaraníes).
Entonces parando Puerto Iguazú, caminé bastante por el centro y visité los siguientes puntos turísticos:
  • Ciudad del Este: Como llegué a la triple frontera al mediodía, para no perder una jornada, luego de conseguir alojamiento me fui al lado Paraguayo la primer tarde. La ciudad es bastante fea, y salvo para ir a comprar cosas no tiene ningún atractivo, pero en mi caso había roto las botas de trekking en Huaraz, Perú y quería comprar unas nuevas, si es que las conseguía más baratas que en Buenos Aires. Costó bastante encontrarlas, porque la mayoría de los lugares venden perfumes, electrónicos o ropa, pero luego de 3 horas las conseguí. Para ir hay buses directos desde Puerto Argentino, tardan alrededor de una hora (dependiendo del tráfico en el puente al ingresar a Paraguay) y cuestan ARS 5.
  • Lado Brasilero de las Cataratas (Entrada para Mercosur BRL 31): Las diferencias de ambos lados a mi gusto son que en Brasil se tiene la vista panorámica de todas las cataratas, y uno se termina duchando en el salto Floriano. Mientras que en Argentina se recorre más el parque, hay más variedad de caminos y uno se encuentra más cerca de los saltos, disfrutando mejor de las cascadas y el entorno. Recorrer el Sendero del lado Brasilero es más fácil y rápido, y se hace en alrededor una hora, es más, creo uno está más tiempo viajando que dentro del Parque Nacional (salvo que haga actividades contratadas). En mi caso preferí primero visitar este sector del Parque Nacional, ya que da una visión total de esta maravilla de la naturaleza y uno se ubica sobre lo que va a recorrer al día siguiente desde el otro lado. Además la entrada al lado Brasilero es válida por un día, mientras que la del lado Argentino, permite una reválida con descuento para la segunda jornada. Igualmente de más está en decir que las vistas que ofrece el sendero son impresionantes, recorriendo en paralelo el río desde el lado de enfrente de donde comienzan las cataratas hasta la parte final, debajo y arriba (luego de subir a las terrazas en ascensor) del Salto Floriando.
  • Lado Argentino de las Cataratas (Entrada para Argentinos ARS 25 el primer día, y ARS 10 el segundo): Es de ambos lados es el que más me gusta por la cantidad de circuitos y proximidad con los saltos. Al final me pareció tan bueno y como cambiaba el clima (con o sin sol), lo recorrí dos veces en dos días. Igualmente apenas llegué hablé con los chicos de información para intentar ir a los caminos en las horas del día en la que hay menos tours. Y en conclusión creo que lo mejor es hacerlo en este orden: A la mañana el Circuito Inferior, desde donde se tiene la mejor vista a la altura del río de las cataratas y se puede pasar por algunos saltos pequeños que hay durante el recorrido, termina a los pies del Salto Bossetti ofreciendo unas de las mejores vistas del Parque. Luego enganche con el Circuito Superior, donde por las pasarelas se atraviesan partes del río y se hacen varias paradas en especie de terrazas a la altura de donde comienzan las caídas de agua. Las vistas vuelven a ser espectaculares pero con otra perspectiva del lugar. Cerca del mediodía hice el Sendero Macuco, que es el menos visitado por los turistas, se hace en menos de una hora por trayecto, es el único sin pasarelas y termina en el Salto Arrechea, el cual se lo puede observar desde arriba o bajar, y si uno quiere bañarse, en la piscina natural que forma al caer. Ya para la tarde (la mayoría de los tours van a la mañana), me tomé el tren ecológico y fui a la Garganta del Diablo, es uno de los puntos fuertes del Parque Nacional Iguazú, desde los balcones y pasarelas uno de puede deleitar con toda la fuerza y el poderío de la caída del agua al vacío y viendo a las acrobacias de los vencejos, aves que desarrollan sus vidas en las rocas y piedras a los costados y debajo de las caídas de agua. Como fui en Enero, era épocas de lluvias y el río estaba muy crecido, así que el caudal de agua era muy bueno, por lo que las cascadas tenían un volumen superior al habitual. Lo único negativo, fue que por el elevado nivel del agua no se podía visitar la Isla San Martin.....algo que me quedó pendiente, quizás para una tercera visita :). Me gusto tanto el parque, que como contaba volví al segundo día, repetí todos los caminos, y contraté la excursión en la que te llevan en lancha de goma hasta debajo de los saltos.... un experiencia que vale la pena vivirla, aunque dure sólo por unos minutos y no sea precisamente barata (ARS 110). Recorrer el Parque Nacional es realmente sencillo, ya que las mayoría de los circuitos son siguiendo pasarelas de metal o el resto por senderos o caminos con buenas indicaciones. De lo sitios que conozco, creo que a nivel de Parque Nacional para recorrer sin salirse de los circuitos preestablecidos (no para ir por recorrido libre), es el mejor para hacer en forma individual o independiente, ya que se disfruta a todo momento, y es fácil de moverse y ubicarse dentro del complejo. Además hay bastantes áreas de servicios, pero si uno no quiere pagar los precios turísticos, puede llevarse su propia comida y bebidas para ir a pasar el día.
  • Güiráoga o Casa de los Pájaros (Entrada ARS 30): Es un refugio donde rehabilitan o crían animales para luego liberarlos en su ambiente natural. Puede ser una visita simpática para unas horas, en realidad es más un lugar para ir con chicos. Pero se recorre el sitio en visitas guiadas, transitando por senderos entre las jaulas de los animales y tienen aves locales (entre los que destacan la cría de Macucos para su posterior liberación), monos, coaties, reptiles, etc. Una parte curiosa es la de los rapaces, en su mayoría águilas, que rehabilitan para que adquieran forma física y aprendan a cazar con técnicas especiales de cetrería. En la primer etapa las aves se encuentran atadas a postes para que comiencen a ejercitarse y poco a poco se las va soltando para que practiquen atacando inicialmente señuelos con carne y luego ratones criados en la institución.
  • Puerto Iguazú e Hito Tres Fronteras: El puerto es la pequeña terminal fluvial propiamente dicha, a sólo unos metros del centro, donde además de algunas excursiones en temporada alta, es el lugar de llegada y salida de la balsa que conectan directamente con Paraguay, por lo que suele haber siempre algo de actividad en el lugar y tránsito de personas, coches y mercaderías. Se puede completar este paseo agradable, caminando por la avenida costanera, bordeando el río hasta llegar al Hito Tres Fronteras, que es el punto panorámico desde donde se observa la confluencia de los ríos Iguazú y Paraná y parte de los territorios de Argentina, Brasil y Paraguay.
Ya fascinado con lo que volví a ver en Cataratas, me fui para Buenos Aires (Bus cama ARS 422, 17 horas), a pasar las fiestas con familia y amigos y recargar pilas antes de empezar a recorrer la Patagonia, a partir de Enero.

martes, 14 de diciembre de 2010

Navegando el Río Amazonas

Navegando el Río Amazonas, Brasil
Esta publicación va a ser larga, ya que contaré en el mismo post el recorrido por el río Amazonas desde Iquitos hasta Belém, incluyendo las paradas y lo que pude conocer haciendo base en Manaus y Santarém.
Desde Iquitos me tomé una lancha rápida hasta Santa Rosa (USD 70, 10 horas). Una vez que llegué a la triple frontera tuve que ir a hacer la salida de Perú en migraciones y cruzar al otro lado del río, a Leticia (Colombia). De la Lancha de desembarca en una pequeña plataforma, así que de ahí, para hacer el trámite y llegar a la otra orilla, los turistas lo hicimos en una lancha que nos cobrara PEN 10 a cada uno, esperando a que completemos los sellados de los pasaportes.
Ya del otro lado del río moverse entre Leticia (Colombia) y Tabatinga (Brasil) es muy simple, sólo cruzando las calles ya que las ciudades se encuentran conectadas. Hay alojamientos en ambos sitios, pero en mi caso preferí quedarme del lado Colombiano, que es algo más lindo y tiene más infraestructura turística. El lado Brasilero es más grande y por ahí sin nada que llame la atención. Pero es a donde tuve que ir a la Policía Federal a hacer mi entrada a Brasil y al otro día a la terminal fluvial para tomarme el Barco a Manaus. Así que después de recorrer varios lugares, y sorprenderme con los precios, terminé quedándome en un sitio por COP 25000 por noche.
Ya al otro día me tomé el barco a Manaus (BRL 170 con comida incluída, 3 días), estos salen desde Tabatinga los Sábados y Miércoles a las 14hs. Recomiendan estar en el puerto fluvial 2 horas antes, tal y como lo hice. pero no pude abordar hasta 3 horas y media después. Lo que sucedió fue que la policía hace tantos controles que retrasan todo. Entonces de a grupos, teníamos que dejar nuestro equipaje en filas en el suelo, esperar a que pasen los perros revisando y después uno por uno nos volvían a chequear todos los contenidos, para terminar palpando uno por uno a cada pasajero para ver que llevaba. Lo bueno es que el barco espera y no zarpa hasta que no aborden todos los pasajeros.
Así que como corresponde cuando subí, busqué un hueco para colgar mi hamaca y en ella me quedé leyendo hasta que iniciamos el recorrido. Durante las primeras paradas del trayecto teníamos a 5 militares a bordo y una lancha navegando al lado. Y en cada parada bajaban custodiando el puente de entrada con ametralladoras y revisando a todos los que ingresaban al buque.
Desde mi punto de vista, considero normal que haya controles al ser una triple frontera, pero me pareció exagerado, por el trato que recibíamos los pasajeros y la forma en que hacían los chequeos. Además la mayoría de la droga que ingresa a Brasil, sin ser un especialista en el tema, estoy casi seguro de que no la introducen turistas caminando directamente por la terminal, ni esconden toneladas en sus hamacas o mochilas los pasajeros de un barco que tarda 3 días en llegar a destino, habiendo tanta selva y río por donde moverse.
Pero bueno, volviendo al viaje en barco, la verdad a mi gusto la experiencia es buena, pero el recorrido puede ser largo y aburrido. Lo que juega a favor es que como todos los pasajeros estábamos en las mismas condiciones, además de disfrutar del paisaje, leer, y mirar la tele, uno termina hablando y conociendo a bastante gente.
El paisaje es bastante similar durante todo el trayecto, entonces las paradas se convierten en una especie de atractivo del itinerario, porque rompen la rutina y es cuando hay transito de gente, ya que suben vendedores ambulantes, hay movimientos en el piso de cargas y cambio de pasajeros. No paso nunca nada, pero cuando paraba siempre me quedaba cerca de mi lugar, para controlar que no toquen mis mochilas, que como los equipajes de todos, quedan en el piso.
Este primer barco lento fue el que más me gustó de los 3 que tomé, en el precio tenía incluidas tres comidas diarias (desayuno, almuerzo y cena), así que pasaban tocando una campana y había que ir a hacer cola en el comedor para comer por turnos alrededor de las 6, 11:30 y 18hs. Si uno lleva un tupper o plato, puede ir directamente a la cocina y comer en cualquier sitio (como hacía la mayoría de la gente). La comida es básica pero esta bien, café con leche y pan a la mañana y las otras comidas eran arroz, pasta, frijoles y algo de proteína (o pescado, o cerdo o vaca).

MANAUS:
El barco llegó a la tarde, así que me busqué alojamiento barato entre el puerto y la cuidad, que al final salió BRL 15 por noche, y salí a caminar por el centro. Di un par de vueltas y la verdad, salvo el Teatro Amazonas y las plazas de sus alrededores, el resto no me llamó mucho la atención. Pero seguí dando vueltas por la cuidad al otro día y visité los siguientes sitios:
  • Teatro Amazonas (entrada BRL 10): Refleja la época dorada de la ciudad, cuando vivía del boom del caucho. En ese período se construyó este teatro tan pintoresco, importando la mayoría de los materiales desde Europa y donde no se descuido ningún lujo o detalle. Los únicos materiales locales utilizados fueron las maderas de los suelos, como las del salón de baile, pero que igualmente se enviaron a Europa donde las Pulieron y tallaron. El suelo original del auditorio tenía ductos de ventilación natural debajo de las butacas, pero con el tiempo quedaron en desuso al ser reemplazados por el aire acondicionado. En la actualidad, cuando no se realizan giras o espectáculos especiales hay funciones gratuitas o a precios muy populares, para acercar a todos los habitantes de Manaus a los eventos culturales y a disfrutar del edificio. Me perdí por un día una función gratuíta que había de la filarmonica juvenil.
  • Bosque da Ciéncia (entrada BRL 5): Como su nombre lo dice, es un parque dentro de un bosque, donde al recorrerlo por sus senderos se pasa por distintas jaulas donde hay varios animales que están rehabilitando y/o estudiando, tales como manatíes, nutrias, yacarés, peces, etc. La verdad es que los pobres animales están en jaulas y la visita no es nada del otro mundo, pero puede ser un paseo entretenido para matar una tarde. Para llegar al sitio hay varios colectivos que salen desde Praça de Matriz como lo números 125 o 519, que tardan en llegar alrededor de 40mins y cuestan BRL 2,30 cada trayecto.

Teatro Amazonas, Manaus, Brasil
No había barcos todos los días, así que despúes de preguntar en el puerto me tomé uno al día siguiente rumbo a Santarém (BRL 100 y 36hs). La sorpresa es que como me dijeron, compré mi boleto y embarque a las 8 del Puerto fluvial, el barco salía casi vacío lo que me parecía raro, pero ya mis dudas se disiparon a los pocos minutos de zarpar. Paramos en otro muelle contiguo en la ciudad, el buque por supuesto se llenó y no llegamos a zarpar realmente hasta las 13.30 horas. Ya una vez navegando el camino fue muy tranquilo, iba leyendo o hablando algo con la gente. Finalmente llegamos dos días después a Santarém durante la noche. Como es costumbre en la zona, por seguridad y para ahorrarme una noche de hotel, me quedé con más gente durmiendo en el barco (es gratis y nunca te cobran de más) hasta la mañana siguiente.

SANTARÉM:
Iba a Santarém con la idea de quedarme unos días y visitar varios lugares, pero tuve problemas con las fechas de los barcos a Belém. Me habían informado desde Manaus, que tenía buques a Belém todo los días, pero para mi sorpresa llegué a destino un Sábado y me dicen que solo hay barcos los Viernes, Sábados y Domingos, los pasajes de avión estaban muy caros, así que me obligó a irme al día siguiente. Me comentaron que también había buses pero nadie me pudo confirmar ni precios, ni días de salida.
Alter do Chão, Amazonas, Brasil
En el barco, al ser el único turista, la gente a bordo me había recomendado un montón de playas y lugares para visitar, y encima coincidía con que ese fin de semana había un festejo religioso en la ciudad. Ya iba con la idea de conocer algunos lugares como las dos ciudades norteamericanas creadas y luego abandonadas por Ford, en su proyecto frustrado de producir caucho en el Amazonas (Fordlandia y Belterra) o la Floresta Nacional (FLONA) do Tapajós, por lo que incluyo información que tenía de como llegar. Pero al final, por falta de tiempo, sólo visité las playas de Alter Do Chao.
Resumiendo mi visita a Santarém, luego de dormir en el barco, me fui hasta el centro, conseguí alojamiento cercano a la plaza y la catedral y luego de ir a Alter do Chão, estuve recorriendo durante la tarde la parte central de la ciudad, que estaba lleno de puestos con juegos y comida por las celebraciones locales. La ciudad es muy tranquila, pero entre otros atractivos, se llega a ver el encuentro de aguas de los ríos Tapajós y Amazonas, donde se distinguen claramente los colores de cada uno. Ya que no se mezclan inmediatamente sus aguas por diferencias de temperatura, densidad, velocidad, etc. Igualmente entre lo que pude o lo que pensaba visitar destaco lo siguiente:
  • Alter do Chão: Llamado por algunos el "Caribe del Amazonas"... apodo exagerado si los hay, la verdad es que debe ser el punto más turístico de la zona, está bien ya que tiene playas de arena clara, agua caliente y no está nada mal para unos chapuzones o recorrer el Lago Verde. Para llegar es muy simple, hay que tomar un bus desde Santarém y tarda sólo 40 minutos (BRL 2,50, son 33kms). Sólo estuve en la zona principal de Alter, pero gente que conocí en el barco me decía que las playas de los alrededores son muy buenas y no tan conocidas, y que una de las mejores está sobre el Tapajós, detrás de un pequeño morro que se ve a la derecha del lago.
  • FLONA: Es la reserva más visitada del Tapajós, por lo que tenía averiguado tiene un perfil algo mas bajo que la selva amazónica y en su interior habitan familias que todavía obtienen de la extracción del caucho recursos para poder subsistir. Se puede visitar el lugar por medio de agencias desde Santarém o Alter do Chao o si se quiere hacer en forma particular. Si uno quiere ir por su cuenta, primero hay que obtener permisos en las oficicinas del IBAMA, que se encuentran en Santarém. Tengo entendido que se puede llegar a la zona tanto en barco como en buses con destino a Maguary.
  • Fordlandia: Resumiendo la historia, Ford la creo esta ciudad en 1928 en el medio del Amazonas, para utilizarla como base para la extracción de caucho en la zona y asegurar a su industria abastecimiento de este material. El trazado y diseño urbano eran al mejor estilo norteamericano, al igual que el hospital con que contaba (dicen, que el más avanzado de Sudamérica en esa época) y varias costumbres que pretendieron importar a la selva. Finalmente el proyecto fue un absoluto fracaso, nunca llegaron a utilizar el caucho producido en la zona, así que alrededor de 1945, y luego de obtener un nuevo fracaso en Belterra, la cuidad fue Abandonada y la selva recuperó parte del territorio que le habían usurpado. Aunque no es un destino frecuente para los turistas, sus restos se pueden visitar. En la actualidad, en la ciudad abandonada en el medio del Amazonas habitan unas pocas familias y para acceder al lugar hay que ir en los barcos con destino a Itaituba, que tardan alrededor de 10 horas, pero me comentaban que están terminando una carretera por la zona por lo que se podría acceder por tierra.
  • Belterra: Con una historia similar a la Fordlandia, esta cuidad fue el segundo fracaso de Ford al intentar obtener caucho del Amazonas. A diferencia de la primer ciudad fundada por la compañía, el terreno de esta zona era algo más apto y Belterra es una ciudad habitada en la actualidad, que conserva sólo unos barrios con su diseño original importado de USA. Es de fácil acceso, ya que hay buses regulares desde Santarém (que tardan alrededor de una hora) y cuenta con alojamientos y lugares para comer.
Después de un día de visita, estuve por la plaza a la noche, que como decía estaba llena de puestos de juegos y comidas, dormí algo y al otro día me tomé el barco para Belém.

BELÉM:
El barco a Belém tarda alrededor de 3 días (y cuesta BRL 100), y la verdad es que de los trayectos que hice es el más interesante, sobre todo durante la última jornada. Aunque de los barcos fue el que menos me gustó, durante el último día el tráfico del río de intensifica, los paisajes van variando, ya que se pasa de zonas realmente anchas donde apenas se divisan las orillas a sectores estrechos donde el barco pasa bastante cerca de las viviendas construidas en las costas. Además al irse aproximando a Belém hay mas densidad de población que habita sobre el río, y se practica una costumbre con este gente de la que no tenía conocimiento. Resulta que al pasar el buque frente a sus casa salen con sus canoas y pequeñas embarcaciones, la mayoría para verlo pasar, saludar y esperar a ver si los pasajeros les tiran algo al agua para que recojan (galletas, comida o ropa). Y en algunos de los casos, enganchan la embarcación al barco, que lo abordan para poder vender así sus productos tales como el típico açai de la zona, quesos, etc. Como el río estaba bajo tardamos más de lo esperado, llegamos a Belém a la noche y el buque atraco en otro puerto, no en el fluvial utilizado habitualmente. Iba a volver a dormir en el barco como hacía la mayoría de la gente, pero conocí en el barco a una chica Alemana, que a su vez conocía a un local miembro de couchsurfing y me invitó a hospedarse en su casa. Así que hacia ahí me fui.
Belém, Brasil
La cuidad tiene partes bastante coloniales y muy pintorescas para recorrerlas durante el día, ahora durante la noche tuve la impresión de que no era demasiado seguro, todo muy oscuro y casi sin gente salvo en los alrededores de la Praça de República y en los shoppings. Como estaba parando por la terminal, aproveché para caminar bastante recorriendo algo la cuidad y visitar los siguientes lugares:
  • Museo Emilio Goeldi (Entrada BRL 2): Un Parque muy prolijo en uno de los barrios más finos de la cuidad. Está bien para un paseo por este pequeño pulmón verde en el medio del asfalto, que tiene jaulas con distintos animales autóctonos tales como yacarés, tortugas, monos, pecaries, etc... y algunos perezosos, guacamayos e iguanas sueltas.
  • Mercado Ver-o-Peso: Quizás sea uno de los lugares emblemáticos de la ciudad, este antiguo mercado de metal fue traído desde Inglaterra en el 1900 y es uno de los lugares que marca el ritmo del puerto y parte de la cuidad.
  • Forte do Castelo: Es del siglo 17 y una visita simpática para disfrutar de las vistas del río y del mercado
  • Estaçao das Docas: Antiguos depósitos del puerto reciclados y convertidos en un moderno centro comercial. Sinceramente no tiene nada de especial con respecto a cualquier shopping, pero puede servir de escala para darse un gusto y refrescarse con el aire acondicionado.
  • Teatro da Paz y Praça da República: El teatro, no es tan espectacular como el del Manaus, pero similar en el sentido de que fue construido durante el boom de la época del caucho. Durante la noche el edificio destaca al estar iluminado, y en la plaza hay algo de movimiento, con gente tomando cerveza en pequeños bares o haciendo algunas actividades en el parque.
No di a tiempo, pero gente local me había recomendado ir a los siguientes lugares: Isla de Cotijuba, la playa Mosqueiro y la de Atalaia en Salinas.
Como no es sorpresa, para variar en Belém estuve menos tiempo de lo esperado, quería irme a Sao Paulo y la opción más barata eran 48hs en bus por BRL 300 (sin incluir comidas), pero al ir al aeropuerto a recibir a otro miembro de Couchsurfing, pregunté en los stands de las aerolíneas y había una oferta de una nueva empresa llamada Puma Air, que si volaba al otro día a la mañana, me costaba sólo BRL 125....y fue lo que hice. Al llegar a Sao Paulo me fui directamente a la terminal de buses (hay un servicio que conecta ambos puntos por BRL 31) y ahí comencé a preguntar por pasajes a Iguazú. Tuve nuevamente suerte, los servicios a Iguazú salen a la tarde, tardan unas 17 horas y cuestan alrededor de BRL 170, pero había una oferta de la compañía Transbrasil, con un omnibus que venía vacío de Fortaleza y salía hasta Foz do Iguaçú sólo BRL 75, así que no lo dude y en ese me fui, para ir dejando Brasil o comenzar a disfrutar de las Cataratas del Iguazú.

Alguna conclusiones del Amazonas:
  • De los tres trayectos realizados a mi gusto el mejor es el de Santarém a Belém (o viceversa), ya que el paisaje va cambiando al recorrer el río, hay más transito y se ve a los pobladores locales con sus canoas que salen al paso del barco o intentan abordarlo para vender sus productos. En cuestión de Barcos el que más me gustó fue el primero (de Tabatinga a Manaus), ya que era el que tenía mejores instalaciones, Televisión, la comida incluida en el precio y había mas variedad de gente, es decir gente que iba a distintas áreas de Brasil, Guyanas, etc. Fui de la forma más rápida, que es corriente a favor, pero en caso de remontar el río, aunque se tarda más, se navega más pegado a las costas.
  • Pasé rápido por el Amazonas Brasilero, pero me quedó la impresión de que quizás el lugar que podía resultar más interesante, era en los alrededores de Santarém. Lo único al venir de Bolivia y Perú, la diferencia de precio por realizar actividades similares era muy grande.
  • Tanto en Iquitos, la triple frontera o en lo que pude conocer del Amazonas por momentos tenía la sensación de estar en algunos lugares de Asia (como Tailandia, Camboya o Vietnam.... por supuesto, salvando las distancias), lo digo por la actividad similar que se vive en los mercados locales, las motos en las poblaciones como principal medio de transporte y por como desarrolla la gente su vida, basada en forma directa o indirecta en el río. Igualmente la actividad como la densidad de población es mucho menor en América, por eso sólo me recordaba esto lugares por momentos.